05/11/2019
En situaciones de emergencia, saber cómo actuar ante una hemorragia severa puede ser la diferencia entre la vida y la muerte. Una herida que sangra de forma incontrolada, conocida técnicamente como hemorragia exanguinante, puede llevar a la inconsciencia y a una parada cardiorrespiratoria en cuestión de minutos. Las estadísticas son alarmantes: el 48% de las paradas cardíacas traumáticas y el 35% de los fallecimientos en personas politraumatizadas se deben a una hemorragia no controlada. La prioridad número uno en la atención a un accidentado es siempre el control de este tipo de sangrado, ya que una persona en shock hipovolémico por falta de sangre tiene una tasa de supervivencia de apenas el 4%, mientras que el control rápido del sangrado eleva esa cifra al 96%. Este artículo te proporcionará los conocimientos y técnicas sencillas, pero vitales, para manejar estas situaciones y salvar vidas.

¿Qué es una Hemorragia y Cómo se Clasifica?
Denominamos hemorragia a cualquier salida significativa de sangre de sus conductos habituales, los vasos sanguíneos. Cuando esta salida es masiva y representa un riesgo vital inmediato, se conoce como hemorragia exanguinante, que es el tipo de sangrado profuso que abordaremos en profundidad. Existen diversas formas de clasificar las hemorragias, lo cual nos ayuda a evaluar su gravedad y determinar la mejor estrategia de actuación.
Clasificación Según el Tipo de Vaso Afectado
Esta es una de las clasificaciones más fundamentales para entender la dinámica del sangrado y su potencial peligrosidad:
- Hemorragia Arterial: Se produce cuando una arteria se rompe. La sangre sale a impulsos, de forma pulsátil, coincidiendo con cada latido del corazón. Su color es un rojo brillante e intenso. Son extremadamente peligrosas debido a la gran velocidad y volumen de pérdida de sangre que presentan, lo que puede llevar rápidamente a un estado de shock.
- Hemorragia Venosa: Ocurre por la lesión de una vena. La sangre fluye de manera continua, sin la impulsión característica de las arterias, y su color es un rojo oscuro. Aunque generalmente menos grave que la arterial, una hemorragia venosa importante puede causar una pérdida de sangre considerable si no se controla.
- Hemorragia Capilar: Son las heridas más comunes y, por lo general, las menos peligrosas. La sangre proviene de los capilares, los vasos sanguíneos más pequeños y superficiales. El sangrado es escaso, a menudo descrito como "en sábana", y se detiene fácilmente. Ejemplos comunes incluyen raspones o excoriaciones.
Clasificación Según el Destino Final de la Sangre
Otra clasificación crucial se basa en dónde se acumula o hacia dónde se dirige la sangre:
- Hemorragias Externas: Son las más evidentes, ya que la sangre sale al exterior del cuerpo a través de una herida visible en la piel. Son las que, como testigos de un accidente, podemos identificar y controlar directamente. Las extremidades son zonas comunes para estas hemorragias debido a su exposición y a la superficialidad de las arterias en algunas áreas.
- Hemorragias Internas: Se producen en el interior del organismo, sin que la sangre salga al exterior. Por lo tanto, no son visibles. Su presencia se sospecha por el mecanismo del accidente (por ejemplo, un traumatismo de alto impacto) y por los signos y síntomas que presenta la persona, como los de un shock hipovolémico. Son consideradas graves y requieren atención médica urgente.
- Hemorragias Exteriorizadas: Aunque son internas en su origen, la sangre logra salir al exterior a través de alguno de los orificios naturales del cuerpo. Ejemplos incluyen el sangrado por la nariz (epistaxis), por el oído (otorragia), por la boca (hematemesis si es por vómito o hemoptisis si es al toser), por el ano (rectorragia) o por los genitales (metrorragia). El principal peligro de estas hemorragias no es siempre la cantidad de sangre perdida, sino la lesión interna subyacente en órganos vitales o el cráneo.
Clasificación Según el Agente Causante
Aunque menos relevante para la actuación inicial de primeros auxilios, la causa de la hemorragia puede dar pistas sobre la gravedad y el tipo de lesión. Pueden ser por traumatismos (caídas, accidentes de tráfico, golpes), abrasiones, heridas por arma de fuego, agentes cortantes (cuchillos, sierras, cristales), agentes punzantes (cuchillos clavados, punzones), explosiones, aplastamientos o mordeduras.
Consecuencias de una Gran Pérdida de Sangre: El Shock Hipovolémico
La pérdida masiva de sangre es una emergencia médica que, si no se corrige a tiempo, puede llevar a un estado de shock hipovolémico, seguido de una parada cardiorrespiratoria y, en última instancia, la muerte. El cuerpo de un adulto contiene aproximadamente cinco litros de sangre. La pérdida de más de un litro y medio puede inducir un shock grave. Para tener una referencia, una donación de sangre estándar es de casi medio litro.
Signos y Síntomas del Shock Hipovolémico
Reconocer estos signos es crucial para una actuación temprana:
- Alteración de la consciencia: Mareo, confusión, desorientación.
- Estado ansioso o nervioso.
- Pulso rápido y débil: Debido a la caída de la presión arterial.
- Respiración rápida y superficial.
- Palidez de las mucosas (labios, encías).
- Sudoración fría y pegajosa, especialmente en manos, pies, cara y pecho.
Categorías de Shock Hipovolémico
La medicina clasifica el shock hipovolémico en cuatro categorías, según el volumen de sangre perdido:
| Categoría | Pérdida de Sangre (ml) | Síntomas Clave |
|---|---|---|
| Categoría I | Menos de 750 ml | Generalmente sin signos ni síntomas evidentes. |
| Categoría II | Entre 750 y 1500 ml | Presión arterial baja, aumento de la frecuencia respiratoria. |
| Categoría III | Entre 1500 y 2000 ml | Además de lo anterior, pulso elevado y confusión mental. |
| Categoría IV | Más de 2000 ml | Empeoramiento de todos los parámetros; probable inconsciencia o parada cardiorrespiratoria. |
Actuación Ante Hemorragias Externas: Pasos para Salvar una Vida
Si te encuentras ante una persona con una hemorragia externa grave, es fundamental seguir un protocolo de actuación rápido y efectivo. Las recomendaciones del Consejo Europeo de Reanimación (ERC) y otras instituciones internacionales guían estos pasos.
1. Conducta PAS: Protege, Alerta, Socorre
Antes de acercarte al herido, asegúrate de que el entorno es seguro para ti y para la víctima. Esto incluye:
- Protege: Apaga maquinaria, señaliza la zona si es una carretera, busca refugio en caso de peligro.
- Alerta: Llama al 112 (o número de emergencias local) e informa detalladamente sobre lo ocurrido y el estado de los heridos.
- Socorre: Una vez asegurado el entorno y alertado a los servicios de emergencia, aplica los primeros auxilios necesarios, siempre y cuando no ponga en riesgo tu vida y sin empeorar la situación del herido.
2. Evaluación del Herido y la Herida
Una observación rápida te permitirá determinar la gravedad y el tipo de acción necesaria:
- Observa los signos y síntomas de la persona (palidez, agitación, pulso).
- Analiza la herida: su localización, extensión, profundidad, si hay órganos expuestos o suciedad, y el mecanismo que la causó.
- Ten en cuenta que algunas heridas, aunque aparatosas (como una hemorragia nasal o una brecha superficial en el cráneo), no siempre son graves en términos de pérdida de sangre vital. Sin embargo, otras, como una herida de bala o un objeto clavado (¡nunca lo retires!), son siempre de extrema gravedad, aunque el sangrado visible no sea abundante.
- Sospecha de una hemorragia grave si: la sangre sale de forma pulsátil (arteria afectada), hay un gran charco de sangre, la ropa está empapada, la persona muestra signos de shock, o hay una amputación (parcial o total). En amputaciones, las arterias pueden retraerse y el sangrado ser leve, pero siempre se debe colocar un torniquete.
3. Actuación Directa para el Control de la Hemorragia
Durante todo el proceso, es esencial usar guantes estériles para evitar infecciones, tanto para el herido como para ti.
Compresión Directa: El Primer Paso Vital
Esta es la técnica más básica y efectiva. Toma gasas estériles (o el textil más limpio disponible: ropa, pañuelo) y colócalas directamente sobre el punto de sangrado. Ejerce una presión fuerte y constante con ambas manos si es necesario, durante al menos diez minutos. Si la gasa se empapa, no la retires; añade más gasas encima y sigue presionando. Si la herida es muy grande y profunda, rellénala con gasas antes de aplicar presión externa. En casos de hipotermia o si la persona toma anticoagulantes, el tiempo de coagulación puede ser mucho mayor, por lo que deberás mantener la presión hasta la llegada de la asistencia médica.
Agentes Hemostáticos: Un Apoyo Eficaz
Para agilizar el control de hemorragias severas, existen productos hemostáticos especializados. Se presentan en forma de gasas o gránulos y contienen sustancias que promueven la coagulación artificialmente, bloqueando rápidamente el flujo sanguíneo. Debes rellenar la herida completamente con el agente hemostático y luego aplicar compresión directa manual durante unos 3 minutos. Es importante que la gasa hemostática quede bien introducida en la herida, dejando un remanente fuera para poder retirarla.
Vendaje Compresivo: Mantenimiento de la Hemostasia
Una vez que la hemorragia ha sido controlada mediante compresión directa o agentes hemostáticos, puedes retirar tus manos y aplicar un vendaje compresivo. Utiliza una venda elástica ancha (de 10 o 15 cm) para mantener la presión sobre los apósitos. Existen vendas especiales, como el vendaje israelí, diseñadas para este fin, que facilitan la compresión y el cierre. Al aplicarlo en una extremidad, asegúrate de que no esté demasiado apretado para evitar hormigueos o falta de sensibilidad distal. Para heridas en el cuello o la axila, el vendaje tiene técnicas específicas para asegurar la compresión y limitar el movimiento de la extremidad cercana, lo cual es fundamental para evitar la reactivación del sangrado.

Torniquete Comercial: La Última Opción, ahora un Primer Recurso
Los torniquetes son dispositivos extremadamente eficaces para detener hemorragias severas en las extremidades al cortar completamente el flujo sanguíneo. Su uso, antes restringido al ámbito militar, ahora es ampliamente recomendado en el ámbito civil cuando la presión directa no es suficiente o viable, o en casos de amputación. Las complicaciones son mínimas (0.4% amputación, 1.5% daño nervioso) y suelen estar más relacionadas con el estado crítico del paciente que con el torniquete en sí.
- Cuándo usarlo: Si la compresión directa no controla la hemorragia, si la compresión no es posible (fractura abierta, herida grande), en amputaciones (total o parcial), en incidentes con múltiples víctimas, traumatismos multisistémicos, parada cardiorrespiratoria, entornos inseguros o heridas inaccesibles (aplastamiento, accidente de tráfico).
- Colocación: Sitúalo entre 5 y 7 cm por encima de la herida, entre la herida y el corazón, evitando siempre las articulaciones. Ajústalo firmemente y gira la varilla (molinete) hasta que el sangrado cese por completo. Esto puede ser extremadamente doloroso para la persona. Bloquea la varilla y anota la hora de colocación de manera visible. ¡Nunca lo aflojes ni retires! Solo un profesional sanitario debe hacerlo. En ocasiones, puede ser necesario aplicar un segundo torniquete justo por encima del primero.
- Consideraciones Importantes: Si es posible, colócalo sobre la piel para asegurar una posición adecuada. Un buen ajuste inicial de la cinta es crucial. Es preferible un torniquete con dos opciones de bloqueo de la varilla. Comprueba la ausencia de pulso distal para confirmar su efectividad (aunque esto es difícil para personas no entrenadas). En situaciones de peligro o inaccesibilidad, se puede aplicar inicialmente "alto y apretado" ("high & tight") sobre la ropa, pero esto debe ser temporal y sustituido por una colocación adecuada lo antes posible. Evita colocarlo en las zonas con dos huesos (antebrazo y parte inferior de la pierna) debido a la dificultad para colapsar la arteria y el mayor riesgo de lesión nerviosa. Los torniquetes comerciales están diseñados para adultos, aunque existen modelos específicos para niños mayores de 2 años. Son de un solo uso.
| Tipo de Torniquete | Características | Recomendación (CoTCCC) |
|---|---|---|
| CAT (Combat Application Tourniquet) | Molinete, fácil de usar, alta efectividad. | Recomendado |
| SOFT (SOF Tactical Tourniquet) | Molinete, robusto, fiable. | Recomendado |
| SAM XT | Molinete, sistema de clic para ajuste. | Recomendado |
| Torniquetes elásticos / de trinquete | Menor presión, riesgo de rotura o ineficacia. | NO Recomendado |
| Falsificaciones | Sin marca, modelo, referencias; materiales de baja calidad. | NO Recomendado (ineficaces y peligrosos) |
Torniquete Improvisado: Una Medida de Último Recurso
Si no dispones de un torniquete comercial y las medidas manuales no son efectivas, puedes improvisar uno, aunque son menos efectivos y pueden causar más daño. Necesitarás una banda de al menos 5 cm de ancho y medio metro de largo (cinta de mochila, corbata, trapo, camisa, correa de tela flexible; nunca un cordón o cable fino, ya que causarán graves lesiones nerviosas y musculares). También necesitarás un objeto tensor fuerte y largo (no un bolígrafo o lápiz, ya que se romperán).
Pasos:
- Quita o corta la ropa para visualizar bien la herida.
- Coloca la banda unos 5 cm por encima de la herida, evitando codo o rodilla.
- Da una o dos vueltas y haz un nudo doble.
- Coloca el objeto tensor sobre el nudo y fíjalo con otro nudo doble.
- Gira el tensor hasta que la hemorragia cese y no se perciba pulso distal. Esto será muy doloroso. No aprietes más de lo necesario.
- Fija el tensor para que no se afloje.
- Anota la hora de colocación.
- No lo aflojes ni retires hasta que lleguen los servicios sanitarios.
Otros Dispositivos de Control de Hemorragias
Existen otros dispositivos más técnicos, utilizados principalmente en entornos sanitarios o militares, como esponjas absorbentes que se expanden dentro de heridas profundas, torniquetes neumáticos (que usan presión de aire), y sistemas de compresión específicos para la ingle. Con las técnicas de compresión directa y torniquetes, la mayoría de las hemorragias externas pueden ser controladas por un primer respondiente.
Manejo de un Miembro Amputado
En caso de amputación, después de controlar la hemorragia en el muñón con gasas y un vendaje compresivo (o un torniquete), es vital preservar el miembro amputado para un posible reimplante. Envuelve la parte amputada en un paño limpio o véndala, introdúcela en una bolsa de plástico sellada, y luego coloca esta bolsa dentro de otra con agua y hielo (idealmente a 4°C). Entrega el miembro al personal sanitario para su traslado junto al paciente.
Después de Controlar la Hemorragia
Una vez que el sangrado está bajo control, puedes enfocarte en otros aspectos de la atención al herido, siguiendo el protocolo ABCDE (Vía Aérea, Ventilación, Circulación, Nivel de Consciencia y Exposición). Si la persona muestra signos de shock, es crucial proporcionarle abrigo, incluso si la temperatura ambiente es alta, ya que el cuerpo en shock pierde calor rápidamente. Utiliza una manta térmica con el lado plateado hacia el cuerpo. Mantén a la persona tumbada boca arriba (decúbito supino) con las piernas ligeramente elevadas (unos 30 grados), conocida como posición antishock, aunque algunos estudios recientes recomiendan solo mantenerla boca arriba. Ofrece apoyo psicológico y monitoriza constantemente su estado.
Equipando tu Botiquín: Preparación es Clave
El riesgo de sufrir una hemorragia está presente en muchas actividades cotidianas. Por ello, es fundamental tener un botiquín de primeros auxilios bien equipado. De todo el material mencionado, los torniquetes son un elemento imprescindible que a menudo se subestima en el ámbito doméstico, siendo relativamente económicos y fáciles de usar.
Material básico recomendado para el hogar y el coche:
- Guantes estériles (látex o nitrilo).
- Paquetes de gasas estériles.
- Vendas elásticas anchas (10 o 15 cm).
- Un torniquete comercial de calidad.
Este kit básico puede costar alrededor de 50€. Si algún miembro de la familia toma medicación anticoagulante, considera añadir agentes hemostáticos. Además, es altamente recomendable llevar este kit en actividades al aire libre (senderismo, ciclismo, escalada) y en los vehículos. Para profesionales o empresas, la cantidad de material debe ser mayor, incluyendo hemostáticos y vendajes compresivos específicos.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
- ¿Qué tipo de hemorragia es la más peligrosa?
- La hemorragia arterial es generalmente la más peligrosa debido a la rapidez y volumen de la pérdida de sangre, especialmente si afecta a una arteria de gran calibre como la femoral o la carótida. Puede llevar al shock y a la muerte en muy poco tiempo.
- ¿Cómo puedo diferenciar entre una hemorragia arterial, venosa y capilar?
- Se distinguen principalmente por el color y el flujo de la sangre:
- Arterial: Sangre rojo brillante, sale a chorros o impulsos.
- Venosa: Sangre rojo oscuro, sale de forma continua y uniforme.
- Capilar: Sangre rojo claro, sangrado leve "en sábana" (pequeños puntos), se detiene fácilmente.
- ¿Cuándo debo usar un torniquete?
- Un torniquete debe usarse como primera opción en situaciones de amputación (parcial o total), en incidentes con múltiples víctimas, si la compresión directa no es suficiente para controlar una hemorragia grave en una extremidad, o si no puedes aplicar presión directa de manera efectiva debido a la naturaleza de la herida (por ejemplo, una fractura abierta o un objeto clavado) o un entorno inseguro.
- ¿Debo retirar un objeto clavado en la herida?
- No, nunca. Retirar un objeto clavado puede agravar la hemorragia y causar un daño interno aún mayor. Debes inmovilizar el objeto y esperar a que los profesionales sanitarios lo retiren en un entorno controlado.
- ¿Es seguro dar de beber a una persona con una hemorragia grave?
- No. No se debe dar de comer ni de beber a una persona con una hemorragia grave o en shock hipovolémico. La ingestión de líquidos puede diluir la sangre, afectar la coagulación y empeorar la situación del paciente. Además, si se requiere cirugía de emergencia, el estómago debe estar vacío.
- ¿Cuánto tiempo puedo mantener un torniquete puesto?
- Idealmente, un torniquete debe ser retirado por personal sanitario en un entorno hospitalario antes de las dos horas para minimizar el riesgo de daño muscular y nervioso. Como primer respondiente, una vez colocado, nunca debes aflojarlo ni retirarlo; tu objetivo es mantener la vida hasta la llegada de la ayuda profesional.
Etimología de la Palabra "Hemorragia"
La palabra "hemorragia" tiene raíces profundas en el latín, derivando de haemorrhagia, que a su vez proviene del griego antiguo αἱμορραγία (haimorrhagía), significando "un sangrado violento". Esta palabra se compone de αἷμα (haîma), que significa "sangre", y -ραγία (-ragia), que viene de ῥηγνύναι (rhēgnúnai), "romper" o "reventar". Esta etimología subraya la naturaleza abrupta y a menudo dramática de este evento médico.
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