28/11/2024
Al caminar por ciertas calles o al observar imágenes de comunidades judías ortodoxas, es común notar un rasgo distintivo en muchos de los hombres: unos mechones de cabello que caen o se enrollan a los lados de sus cabezas. Estos rulos, lejos de ser una simple elección estética, son conocidos como peyot (o peyes en yiddish) y representan una profunda observancia religiosa y una conexión milenaria con las leyes de la Torá. Esta práctica, que a menudo genera curiosidad, es un testimonio visible de un compromiso espiritual y una identidad cultural arraigada en siglos de tradición.

La presencia de los peyot es una manifestación de la dedicación a un mandamiento bíblico, interpretado y transmitido a lo largo de generaciones. Comprender por qué y cómo estos mechones se han convertido en un símbolo tan icónico del judaísmo ortodoxo nos invita a explorar no solo textos antiguos, sino también la rica historia y las diversas corrientes de pensamiento dentro de esta fe.
El Fundamento Bíblico: Un Mandato con Raíces Antiguas
La base para la práctica de los peyot se encuentra en el libro de Levítico, específicamente en el versículo 19:27 de la Torá, que establece: “No redondearéis las esquinas de vuestras cabezas, ni estropearéis las esquinas de vuestra barba.” A primera vista, esta prohibición puede parecer enigmática, pero su interpretación ha sido objeto de profundo estudio y debate rabínico a lo largo de los siglos. La palabra hebrea para “esquinas” o “lados” (פאות - pe'ot) es la misma que se utiliza para referirse a estos mechones de cabello.
Históricamente, esta prohibición se ha entendido como una forma de diferenciarse de las prácticas paganas de la antigüedad, donde algunas culturas afeitaban o cortaban el cabello de sus sienes de una manera específica, a menudo en rituales idolátricos o en señal de duelo por los muertos. Al prohibir el “redondeo de las esquinas de la cabeza”, la Torá buscaba establecer una clara distinción entre el pueblo judío y las naciones circundantes, fomentando la santidad y la singularidad de su identidad monoteísta.
Es crucial entender que la Torá es el texto fundamental del judaísmo, pero su aplicación práctica a menudo requiere la guía de la tradición oral, que se ha desarrollado y codificado a lo largo de miles de años. Esta tradición, plasmada en textos como la Mishná y el Talmud, proporciona las interpretaciones y los detalles necesarios para cumplir los mandamientos divinos en la vida cotidiana.
La Interpretación de los Sabios: De la Ley Escrita a la Práctica
Mientras que la Torá es la ley escrita, la Mishná, compilada alrededor del siglo II E.C., es la primera codificación de la Ley Oral judía. Aquí, los sabios discuten y clarifican la prohibición de Levítico 19:27. La Mishná interpreta que la prohibición de “redondear las esquinas de la cabeza” se refiere específicamente a la eliminación del cabello en las sienes, en el área donde el cabello de la parte superior de la cabeza se une con el de la barba, generalmente por encima de la oreja y hacia la sien. Esto significa que está prohibido afeitar o cortar el cabello en esta zona de tal manera que la piel quede completamente lisa, como lo haría una navaja de afeitar.
Con el tiempo, las discusiones en el Talmud (una expansión de la Mishná) y los códigos de ley posteriores, como el Shulján Aruj, detallaron aún más la longitud mínima y la forma en que el cabello debe ser dejado crecer. La interpretación más estricta y extendida, especialmente en las comunidades ortodoxas, es que el cabello en esta área debe dejarse sin cortar o, al menos, no afeitarse con una cuchilla. Esta es la razón principal por la que muchos hombres judíos ortodoxos usan los peyot: es un cumplimiento directo de un mandamiento bíblico, tal como ha sido interpretado por la tradición rabínica a lo largo de los siglos.
Estilos y Variaciones de los Peyot: Un Reflejo de la Diversidad Ortodoxa
Aunque el mandamiento es universal dentro del judaísmo ortodoxo, la forma en que se llevan los peyot puede variar considerablemente entre las diferentes corrientes y comunidades. Estas variaciones no reflejan una diferencia en la observancia del mandamiento, sino más bien en las costumbres y tradiciones específicas de cada grupo.
A continuación, exploramos algunos de los estilos más comunes:
- Peyot Largos y Enrollados (Jasídicos): Este es quizás el estilo más reconocible y a menudo asociado con los judíos jasídicos. En esta tradición, los peyot se dejan crecer muy largos y, con frecuencia, se enrollan en espirales ajustadas que cuelgan delante de las orejas. Algunos los dejan caer libremente, mientras que otros los meten detrás de las orejas o los fijan con una horquilla. La longitud puede variar desde unos pocos centímetros hasta mechones que llegan a la altura de la cintura, dependiendo de la comunidad y la preferencia individual.
- Peyot Cortos y Peinados (Lituanos/Yeshivish): En otras comunidades ortodoxas, particularmente aquellas con una orientación más “Yeshivish” o “Lituana” (no jasídica), los peyot también se mantienen, pero de una manera menos visible. El cabello en las sienes se deja crecer lo suficiente como para cumplir con la prohibición de afeitar, pero se peina hacia atrás o se mete detrás de las orejas, a menudo sin que sean prominentes o enrollados. La clave es que la línea de la sien no esté afeitada.
- Peyot Ocultos o Discretos: Algunos hombres pueden optar por dejar crecer los peyot pero los mantienen lo suficientemente cortos como para que sean casi imperceptibles, mezclándolos con el resto de su cabello o cubriéndolos con un sombrero o kipá. La intención es cumplir el mandamiento sin llamar excesiva atención, aunque la mayoría de los ortodoxos ven los peyot como un signo de orgullo y pertenencia.
Es importante destacar que, independientemente del estilo, la esencia de la práctica es la misma: la adhesión a un mandamiento divino. Las diferencias en el estilo son a menudo el resultado de costumbres transmitidas de generación en generación dentro de comunidades específicas, que se han desarrollado a lo largo de siglos en distintas regiones geográficas y culturales.
Más Allá del Cabello: Significado Espiritual y Cultural
Los peyot son mucho más que un simple estilo de cabello; son un símbolo multifacético de identidad, devoción y resistencia. Para los hombres judíos ortodoxos que los llevan, representan un compromiso profundo con su fe y un recordatorio constante de su pacto con Dios.

Identidad y Distinción
En un mundo cada vez más secular y uniforme, los peyot actúan como una marca visible de identidad judía. Sirven como un recordatorio para el individuo de su pertenencia a un pueblo con una misión y un propósito divinos, y para el mundo exterior, como una clara señal de su compromiso religioso. Esta distinción no es para el aislamiento, sino para la santificación, para vivir de una manera que refleje los valores de la Torá.
Humildad y Devoción
Algunos interpretan los peyot como un acto de humildad y sumisión a la voluntad divina. Al mantener estos mechones, el individuo se somete a una ley que puede parecer peculiar para los ajenos, demostrando su obediencia a Dios por encima de las convenciones sociales o la vanidad personal. Además, se dice que los peyot, al ser parte de la cabeza, un área asociada con el intelecto, simbolizan la dedicación de la mente al estudio de la Torá y al servicio divino.
Un Vínculo con la Tradición y los Antepasados
Llevar peyot es también una forma de conectar con una cadena ininterrumpida de tradición que se remonta a miles de años. Es una forma de honrar a los sabios y a los antepasados que interpretaron y transmitieron el mandamiento, y de mantener viva una práctica que ha sido un pilar de la observancia judía a través de persecuciones y exilios. Es un símbolo de resiliencia y continuidad.
Preguntas Frecuentes sobre los Peyot
La curiosidad sobre los peyot es natural, y muchas personas tienen preguntas comunes sobre esta práctica. A continuación, abordamos algunas de las más frecuentes:
¿Todos los hombres judíos usan peyot?
No. La práctica de dejar crecer los peyot es predominante en las comunidades judías ortodoxas, incluyendo a los jasídicos y a los no jasídicos (como los lituanos o yeshivish). Los hombres de las ramas más liberales del judaísmo, como el judaísmo reformista o conservador, generalmente no observan esta práctica, ya que interpretan el mandamiento de Levítico de una manera diferente o no lo consideran una obligación en la actualidad.
¿Desde qué edad los niños judíos comienzan a usar peyot?
La edad en la que un niño comienza a dejar crecer sus peyot puede variar. En algunas comunidades, especialmente entre los jasídicos, los niños pueden comenzar a dejar crecer sus peyot desde una edad muy temprana, a menudo después de su primer corte de pelo ceremonial (conocido como upsherin, generalmente a los tres años). En otras comunidades, la práctica puede volverse más estricta a medida que el niño crece y se acerca a la edad de Bar Mitzvah (13 años), que marca su plena responsabilidad religiosa.
¿Por qué algunos peyot se enrollan y otros no?
Como se mencionó anteriormente, el enrollado de los peyot es una costumbre particular de las comunidades jasídicas. No hay un requisito halájico (legal judío) de enrollarlos; lo importante es que el cabello en las sienes no sea afeitado. El enrollado es una costumbre que se desarrolló por diversas razones, incluyendo la estética, la comodidad (para evitar que los mechones largos estorben) y como una forma de hacerlos más visibles y distintivos, reflejando el celo por la observancia.
¿Hay alguna restricción sobre el largo de los peyot?
La halajá (ley judía) establece un requisito mínimo de longitud para los peyot, que es que debe haber suficiente cabello para que se pueda enrollar alrededor de un dedo o, al menos, que sea perceptible al tacto y no afeitado. No hay un límite máximo de longitud, lo que explica por qué algunos hombres tienen peyot extremadamente largos.
¿Las mujeres judías también usan peyot?
No, el mandamiento de Levítico 19:27 se aplica específicamente a los hombres. Las mujeres judías ortodoxas tienen sus propias leyes relacionadas con el cabello, principalmente la de cubrirse el cabello después del matrimonio, pero no están obligadas a dejar crecer los peyot.
| Aspecto | Judaísmo Ortodoxo (general) | Judaísmo Jasídico (subgrupo ortodoxo) | Judaísmo Reformista/Conservador |
|---|---|---|---|
| Observancia de Peyot | Sí, basado en la interpretación de Levítico 19:27. | Sí, con énfasis en la visibilidad y longitud (a menudo enrollados). | Generalmente no se observa la práctica. |
| Interpretación de Levítico 19:27 | Prohibición de afeitar las sienes, requiriendo dejar crecer el cabello. | Interpretación estricta que fomenta peyot largos y prominentes. | Interpretación más flexible o no se considera aplicable hoy en día. |
| Estilo de Peyot | Varía (desde discretos hasta largos). | Predominantemente largos y enrollados. | No aplica. |
| Propósito | Cumplimiento de mandamiento, identidad religiosa. | Identidad jasídica, devoción, distinción. | No aplica. |
Conclusión: Un Símbolo de Fe y Continuidad
Los peyot son una de las características más reconocibles y a menudo malentendidas del judaísmo ortodoxo. Lejos de ser un simple capricho estético, son una manifestación viva de un mandamiento bíblico, interpretado y transmitido a lo largo de milenios por la tradición rabínica. Son un testimonio del profundo compromiso con la Torá, una señal de identidad inconfundible y un vínculo tangible con una herencia espiritual que ha perdurado a través de innumerables generaciones. Comprender el porqué de los peyot es abrir una ventana a la riqueza y la profundidad de la fe judía, donde cada detalle, incluso un mechón de cabello, puede encerrar un significado trascendente.
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