22/01/2020
Cristóbal Colón, el navegante que cambió el curso de la historia al llegar a América en 1492, sigue siendo una figura envuelta en un profundo halo de misterio. A pesar de su inmensa relevancia, muchos aspectos de su vida personal y, sorprendentemente, incluso de su apariencia física, permanecen en la nebulosa del tiempo. Una de las preguntas más recurrentes y curiosas que surgen al pensar en él es: ¿de qué color tenía el pelo? Aunque parezca un detalle menor, este interrogante nos abre la puerta a un fascinante recorrido por los testimonios históricos y la sorprendente falta de retratos auténticos de su época.

A diferencia de otras grandes personalidades de su tiempo, Colón nunca se dejó retratar en vida. Esto significa que las numerosas pinturas que hoy conocemos y que adornan libros de historia y museos son, en realidad, interpretaciones artísticas creadas décadas, e incluso siglos, después de su fallecimiento en 1506. Cada artista, con su propia visión y la información fragmentada disponible, ha plasmado a un Colón diferente: a veces con el rostro alargado, otras ovalado; con barba o afeitado; y, por supuesto, con distintas tonalidades de cabello, que van desde el negro rizado hasta el castaño claro. Esta inconsistencia es una prueba clara de que no existe un retrato fidedigno que nos muestre su verdadera imagen.
¿Rubio en su Juventud? El Color del Cabello de Colón
La información más fiable sobre la apariencia física de Cristóbal Colón no proviene de pinceles, sino de plumas. Las descripciones más valiosas y que se consideran más cercanas a la realidad son las que legaron dos de las personas que mejor lo conocieron: Fray Bartolomé de las Casas, el cronista de Indias que tuvo contacto directo con él, y su propio hijo, Hernando Colón, quien se convirtió en uno de sus principales biógrafos. Ambos, con sus palabras, nos ofrecen una ventana a cómo era el Almirante.
Fray Bartolomé de las Casas, en sus escritos, describe a Colón de la siguiente manera: «Fue alto de cuerpo más que mediano, el rostro luego y autorizado, la nariz aguileña, los ojos garzos (azules), la color blanca, que tiraba a rojo encendido; la barba y el cabello, cuando era mozo, rubios, puesto que muy presto con los trabajos se le tornaron en canos...». Esta descripción es crucial, ya que nos confirma que en su juventud, el cabello y la barba de Colón eran de un tono claro.
Esta información es corroborada y complementada por su hijo Hernando Colón, quien en su obra Historia del Almirante, detalla: «Fue el Almirante hombre de bien formada y más que de mediana estatura; la cara larga, las mejillas un poco altas; sin declinar a gordo o macilento; la nariz aguileña; en su mocedad tuvo el cabello rubio, pero de treinta años ya le tenía blanco. En el comer y el beber y en el adorno de su persona era muy modesto y continente; afable en la conversación con los extraños y con los de casa muy agradable, con modesta y suave gravedad...».
Ambos testimonios, coincidentes en lo esencial, nos permiten afirmar con bastante certeza que Cristóbal Colón tenía el cabello rubio en su juventud, y que, debido a las duras condiciones de sus viajes, los trabajos y la edad, este se le volvió blanco o canoso a una edad relativamente temprana, alrededor de los treinta años. Esto desmiente muchas de las representaciones posteriores que lo muestran con cabellos oscuros o negros, y nos acerca un poco más a la imagen real de este enigmático explorador.

Más allá del Cabello: Un Rostro en el Misterio
Aunque el color de su cabello es un detalle revelador, la falta de un retrato contemporáneo deja el resto de su rostro a la imaginación, guiada solo por las descripciones textuales. Además del cabello, tanto De las Casas como Hernando Colón nos proporcionan otros valiosos detalles sobre sus rasgos faciales y complexión general. Era un hombre de estatura más que mediana, lo que en su época probablemente significaba que era ligeramente más alto que el promedio. Su rostro era largo, con mejillas algo prominentes, y su nariz era distintivamente aguileña, un rasgo que sí se mantiene constante en la mayoría de las representaciones artísticas, quizás porque era el más fácil de interpretar de las descripciones.
Sus ojos eran garzos, que se traduce como azules o de color claro, y su complexión era blanca, tendiendo a un rojo encendido, lo que sugiere una tez sonrosada o que se enrojecía con facilidad. En cuanto a su complexión general, no era ni gordo ni demacrado, sino de constitución equilibrada. Estos detalles, aunque precisos, aún dejan mucho espacio para la interpretación, lo que explica la diversidad de retratos que existen. La dificultad de recrear un rostro solo con palabras es evidente, y por eso, Cristóbal Colón sigue siendo, en cierto modo, una cara sin imagen definitiva.
La ausencia de un retrato oficial en vida de una figura tan prominente es, en sí misma, un misterio. En una época donde las personalidades importantes solían ser documentadas visualmente, la situación de Colón es inusual. Esto ha llevado a que su apariencia sea más un mito que una realidad palpable, contribuyendo a la fascinación y el debate que lo rodean.
La Firma Enigmática y el Secreto de su Origen
Si la apariencia de Colón es un misterio, su origen y su enigmática firma no se quedan atrás. Su firma jeroglífica, que comenzó a usar después del descubrimiento de América, ha intrigado a historiadores durante siglos. Se compone de una serie de siglas —.S. .S. .S. / X. M. Y. / Xpo Ferens— que él mismo evolucionó, sustituyendo 'Xpo Ferens' por 'El Almirante' tras su tercer viaje. Fray Bartolomé de las Casas y Hernando Colón aclararon que 'Xpo Ferens' es la abreviatura latina de Cristóbal, que significa 'el que lleva a Cristo' (Christum Ferens o Chrisophorus). Las siglas superiores se cree que corresponden a un significado religioso, posiblemente relacionado con la Santísima Trinidad (.S. .S. .S.), y las restantes iniciales a Jesús, la Virgen María y San Juan.
Pero el misterio más grande, quizás, ha sido su lugar de nacimiento. La teoría oficial lo describe como un genovés, hijo de una familia de tejedores. Sin embargo, a lo largo de los años, han surgido innumerables hipótesis que lo sitúan en diversas regiones de España (Galicia, Castilla, Cataluña, Valencia, Mallorca, Ibiza, Pontevedra, Guadalajara), Portugal, Croacia, Grecia, e incluso Polonia o Córcega. Algunas teorías más audaces sugieren que pudo haber sido judío sefardí o incluso haber nacido en América. La propia historiadora Anunciada Colón de Carvajal, descendiente directa del Almirante, señala que Colón solo afirmó ser genovés en un documento incompleto y sin su firma, y que él mismo se describía como “un pobre extranjero” ante los Reyes Católicos.
La confirmación de su origen ha sido un objetivo de la ciencia moderna. Desde 2003, fragmentos de huesos atribuidos a Colón, a su hijo Hernando y a su hermano Diego se encuentran en la Universidad de Granada, esperando los avances tecnológicos necesarios para un análisis de ADN concluyente. En mayo de 2021, la investigación se reactivó con nuevas técnicas de extracción y análisis de ADN que son mucho más sensibles y permiten obtener más información de pequeñas muestras. Aunque estudios previos de 2004-2005 ya apuntaban a una relación padre-hijo y hermano-hermano entre los restos de Sevilla, el objetivo actual es confirmar su origen geográfico. La expectativa es que estos análisis genéticos, que involucran a varios laboratorios internacionales, puedan finalmente descartar o apoyar de forma definitiva alguna de las múltiples teorías sobre su nacimiento, arrojando luz sobre uno de los mayores enigmas de la historia.

De Génova a Sevilla: Los Misterios de Nacimiento y Sepultura
El peregrinaje de los restos mortales de Cristóbal Colón es tan intrincado como sus propios viajes. Aunque murió en Valladolid el 20 de mayo de 1506, su deseo testamentario de descansar en el Nuevo Mundo inició una serie de traslados que generaron una de las mayores controversias históricas sobre su figura: ¿dónde está realmente enterrado?
El primer traslado ocurrió en 1509, cuando sus restos fueron llevados a la Cartuja de Santa María de las Cuevas en Sevilla. Allí se unieron a los de su hermano Diego Colón. En 1544, cumpliendo la voluntad del Descubridor, su nuera María de Toledo, viuda de su hijo Diego, los trasladó a la Catedral de Santo Domingo en la isla La Española (actual República Dominicana), donde se estableció la capilla mayor como enterramiento familiar para él y sus descendientes. Durante casi 250 años, sus restos permanecieron ocultos bajo el pavimento de la catedral dominicana, incluso resistiendo el ataque de Francis Drake en 1586.
Sin embargo, en 1795, España cedió la parte oriental de La Española a Francia mediante el Tratado de Basilea. Para evitar que los restos del Almirante cayeran en manos extranjeras, las autoridades españolas procedieron a una exhumación formal, documentada en un acta notarial, para trasladarlos a la Catedral de La Habana, Cuba. Allí permanecieron casi un siglo. En 1898, con la pérdida de Cuba por parte de España, y por iniciativa popular, los restos fueron nuevamente trasladados, esta vez de vuelta a España, a la Catedral de Sevilla, donde reposan en un imponente mausoleo.
La polémica surgió en 1877, cuando durante unas obras en la Catedral de Santo Domingo, se descubrió una urna con restos que se aseguraron pertenecían a Colón, lo que generó la pregunta: ¿cuál es la verdadera tumba? La descendiente Anunciada Colón de Carvajal explica que, a pesar de las sólidas pruebas documentales que respaldan los traslados a Sevilla, los defensores de la teoría dominicana persistieron. La controversia se zanjó en 2003, cuando los restos de Sevilla fueron sometidos a un examen forense y genético en Granada. Estos análisis de ADN confirmaron de manera concluyente que los restos en el mausoleo de la Catedral de Sevilla son, efectivamente, los de Cristóbal Colón, resolviendo un enigma de siglos.
Un Ícono Controvertido: Reflexiones Finales
La figura de Cristóbal Colón, más allá de los detalles físicos o los misterios de su origen y sepultura, es un símbolo de un momento crucial en la historia mundial. Su llegada a América en 1492 marcó el inicio de profundos intercambios poblacionales y geopolíticos, que aún hoy son objeto de debate y controversia. Acusado por algunos de genocidio y celebrado por otros como el descubridor de un Nuevo Mundo, su legado es complejo y multifacético.
Los misterios que lo rodean, desde el color de su cabello hasta el lugar exacto de su nacimiento o el reposo final de sus restos, contribuyen a la fascinación por este personaje histórico. La ciencia moderna, a través del análisis de ADN, ha logrado desentrañar algunos de estos enigmas, aportando datos objetivos que complementan los relatos históricos y las leyendas. Comprender a Colón, con todas sus facetas conocidas y desconocidas, es entender una parte fundamental de la identidad y la historia compartida entre continentes. Su figura nos recuerda que la historia no es estática, y que incluso los personajes más estudiados guardan secretos que solo el tiempo y la tecnología pueden revelar.

Preguntas Frecuentes sobre Cristóbal Colón
¿De qué color era el cabello de Cristóbal Colón?
Según testimonios de Fray Bartolomé de las Casas y su hijo Hernando Colón, el cabello de Cristóbal Colón era rubio en su juventud, pero se le volvió canoso o blanco a partir de los treinta años debido a los trabajos y las dificultades de sus viajes.
¿Existen retratos auténticos de Cristóbal Colón?
No, no existen retratos auténticos de Cristóbal Colón que hayan sido pintados durante su vida. Todas las imágenes que conocemos son interpretaciones artísticas creadas después de su muerte, basadas en descripciones textuales y la imaginación de los pintores.
¿Dónde nació Cristóbal Colón?
La teoría más aceptada es que Cristóbal Colón nació en Génova, Italia. Sin embargo, existen numerosas teorías que sugieren otros lugares de origen, incluyendo diversas regiones de España, Portugal, Croacia y otras naciones europeas. Actualmente, se están realizando análisis de ADN para intentar confirmar su lugar de nacimiento.
¿Dónde está enterrado Cristóbal Colón?
Los restos de Cristóbal Colón están enterrados en la Catedral de Sevilla, España. Aunque sus restos fueron trasladados varias veces (de Valladolid a Sevilla, luego a Santo Domingo, después a La Habana y finalmente de regreso a Sevilla), análisis de ADN realizados en 2003 confirmaron que los restos de Sevilla son los auténticos.
¿Cómo era físicamente Cristóbal Colón según las descripciones?
Era un hombre de estatura más que mediana, con un rostro largo y mejillas prominentes. Tenía una nariz aguileña, ojos azules o de color claro (garzos), y una tez blanca que tendía a enrojecerse. Su complexión era equilibrada, ni gorda ni demacrada.
Tabla Comparativa: Descripciones y Misterios de Cristóbal Colón
| Aspecto | Descripción Histórica / Resolución | Misterio / Controversia |
|---|---|---|
| Color de Cabello | Rubio en juventud, blanco a los 30 años (según Bartolomé de las Casas y Hernando Colón). | Retratos posteriores lo muestran con cabello oscuro, generando confusión. |
| Apariencia Física | Alto, rostro alargado, nariz aguileña, ojos azules, tez blanca rojiza, complexión equilibrada. | No hay retratos contemporáneos; múltiples representaciones artísticas inconsistentes. |
| Lugar de Nacimiento | Oficialmente Genovés. Análisis de ADN en curso para confirmación objetiva. | Más de 25 teorías de origen (España, Portugal, Croacia, etc.). |
| Lugar de Sepultura | Catedral de Sevilla, España (confirmado por análisis de ADN en 2003). | Polémica con la Catedral de Santo Domingo (República Dominicana) que también reclamaba tener sus restos. |
| La Firma | Jeroglífica con siglas religiosas (.S. .S. .S. / X. M. Y. / Xpo Ferens), significando “el que lleva a Cristo”. | Su significado exacto fue un misterio durante siglos, interpretado por biógrafos. |
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