¿Cómo se llama el color rojo muy oscuro?

Explorando los Fascinantes Colores del Vino

29/03/2016

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El vino es mucho más que una bebida; es una experiencia que involucra todos los sentidos, y la vista es el primero en deleitarse. Contrario a la creencia popular de que el vino tiene un único color, nos encontramos ante una ambiciosa y vasta gama de tonalidades. Desde los intensos dorados que evocan oro líquido hasta los profundos granates que casi se pueden saborear con la mirada, cada matiz en una copa de vino es un indicio, una pista que nos desvela su historia, su edad y su esencia. Conocer los colores del vino es una habilidad que enriquece la apreciación de esta milenaria bebida, y hoy te daremos las claves para descifrar sus secretos con solo una observación.

¿Cómo es el color vino oscuro?
El color de pelo vino oscuro es un tono que se encuentra entre el rojo y el azul en el círculo cromático. Es un rojo oscuro con subtonos violetas o azulados, similar al color del vino tinto. ¿A quién le queda bien el tinte Cherry wine?

El color de un vino no es un atributo estático; es una expresión dinámica que evoluciona con el tiempo y está intrínsecamente ligada a su proceso de elaboración. Comprender cómo adquiere el vino su particular tonalidad es el primer paso para convertirse en un verdadero conocedor visual. Los matices que percibimos son el resultado de complejos procesos químicos y decisiones enológicas que comienzan mucho antes de que la uva llegue a la bodega.

Índice de Contenido

¿Cómo adquiere el vino su color?

La paleta de colores del vino se debe principalmente a unos compuestos orgánicos llamados polifenoles, que se encuentran de forma natural en las uvas. Específicamente, estos pigmentos se concentran en la piel de la uva, también conocida como hollejo. Dentro de los polifenoles, los dos tipos más relevantes que contribuyen al color son los taninos y los antocianos.

Es un hecho sorprendente para muchos que la inmensa mayoría de las variedades de uva, incluso las tintas, poseen una pulpa incolora. Las excepciones son raras, como la uva tintorera, cuya pulpa también es coloreada. Esto significa que el color del vino no proviene de la pulpa, sino de la interacción del mosto (el zumo de uva) con el hollejo durante el proceso de elaboración. La extracción del mosto y el tratamiento posterior de este zumo son cruciales para determinar el color final del vino, diferenciando así entre blancos y tintos.

Si durante los procesos de vinificación se permite que el zumo fermente en contacto con las partes sólidas de la uva (como el raspón, la piel y las pepitas), el resultado será un vino tinto. Es durante este contacto prolongado donde los antocianos y taninos se liberan de las pieles y tiñen el mosto. Por el contrario, si el mosto se mantiene separado de las partes sólidas de la uva desde el inicio, o si el contacto es muy breve, se obtendrá un vino blanco o rosado, respectivamente.

¿Quién le da color al vino? Más allá de la uva

Es un error común pensar que el color del vino se determina únicamente por el color de la uva; es decir, que una uva roja produce vino tinto y una uva blanca, vino blanco. La realidad es mucho más compleja y fascinante. El color de un vino es el resultado de una interacción de varios factores clave:

  • La variedad de la uva: Aunque la pulpa es incolora en la mayoría, la piel de cada variedad contiene una concentración y tipo específico de antocianos y taninos. Por ejemplo, una uva Pinot Noir, aunque de piel oscura, produce un tinto más pálido que una Syrah. Sorprendentemente, incluso con uvas de piel oscura se puede producir vino blanco (Blanc de Noirs), si se evita el contacto con el hollejo.
  • La vinificación: Este término se refiere a todo el proceso de elaboración del caldo. Las decisiones tomadas en la bodega, como la duración de la maceración (tiempo de contacto del mosto con las pieles), la temperatura de fermentación y el tipo de levaduras utilizadas, impactan directamente en la extracción y estabilidad del color.
  • El tiempo de crianza: La maduración del vino en barrica o en botella es un factor determinante en su evolución cromática. Durante la crianza, el color puede intensificarse, estabilizarse o transformarse, adquiriendo nuevos matices.
  • El tiempo de guarda: Una vez embotellado, el vino continúa su evolución. La exposición al oxígeno, aunque mínima, y las reacciones químicas internas provocan cambios graduales en el color, que nos pueden indicar la edad y la salud del vino.

Factores que influyen en el color de un vino

Los colores del vino son una combinación de condicionantes que afectan, en mayor o menor medida, al resultado final que se obtendrá cuando sea servido en nuestra copa. Analicemos los principales factores que determinan el color del vino:

  1. Tipo de uva: Como ya mencionamos, cada variedad de uva posee un perfil único de polifenoles que aportará colores específicos y distintivos al vino. Algunas uvas, como la Alicante Bouschet (conocida como tintorera), son una rareza en el mundo vitivinícola, ya que tanto su piel como su pulpa son de color, lo que les confiere una intensidad cromática excepcional.
  2. Cultivo de las uvas (El Terruño): Aunque a menudo se considera un factor secundario, el entorno en el que se cultivan las vides puede influir sutilmente en el color del vino. El clima y el suelo, elementos que conforman el concepto de terruño, afectan la maduración de la uva y, por ende, la concentración de sus pigmentos. Por ejemplo, uvas cultivadas en climas cálidos suelen desarrollar pieles más gruesas y con mayor pigmentación.
  3. Elaboración del vino: Evidentemente, la metodología de elaboración del vino es un pilar fundamental en la definición de su color. La decisión de mezclar o no el mosto con las partes sólidas de las uvas es lo que distingue un vino blanco de un tinto. Sin embargo, la temperatura de fermentación también juega un papel crucial: los vinos fermentados a temperaturas más elevadas tienden a lograr colores menos intensos, ya que el calor excesivo puede degradar los antocianos.
  4. Envejecimiento del vino: El tiempo que se prolonga la crianza de un vino es uno de los factores más influyentes en su color final. Su impacto es mucho mayor de lo que se pueda imaginar, especialmente en la tonalidad. Durante el envejecimiento, se producen reacciones de polimerización de los antocianos con los taninos, lo que estabiliza el color y lo transforma, pasando de tonos violáceos a rojizos y, finalmente, a teja o marrones.

¿Qué significa el color en el vino?

La observación del color de un vino es una herramienta poderosa para adivinar, de forma sencilla, su edad y, en ocasiones, incluso el tipo de uva. Como regla general, los vinos más oscuros o con tonos más evolucionados suelen ser los que tienen una crianza prolongada, mientras que los colores más brillantes y vivos se atribuyen a los vinos jóvenes.

  • Vino tinto: Con el paso de los años, el vino tinto pierde su brillo inicial y sus tonos violáceos, evolucionando hacia un rojo teja, granate apagado o incluso matices anaranjados.
  • Vino blanco: El vino blanco, por su parte, tiende a volverse más opaco y oscuro con el tiempo, pasando de amarillos pálidos y verdosos a dorados intensos, ámbar o incluso marrones.
  • Vino rosado: Los vinos rosados jóvenes exhiben tonos vibrantes de rosa o salmón. Con la edad, estos vinos toman tonos más anaranjados, perdiendo su frescura cromática.

Pero eso no es todo; muchos expertos, con solo observar el color y sus matices, pueden adivinar ante qué tipo de uva se encuentran, gracias a la experiencia y al conocimiento de las características cromáticas de cada variedad.

¿Cuántos colores del vino hay?

Como todo lo que tiene que ver con este manjar, las posibilidades en cuanto a los colores del vino son amplísimas. Al ser "seres vivos", los caldos van evolucionando a la vez que sus tonalidades, y cada factor puede aportar un toque diferenciador, dando así lugar a matices únicos y complejos. Sin embargo, existe una clasificación generalizada que nos ayuda a identificar y describir los diversos colores que puede presentar un vino. Cada uno de ellos puede desplegarse en tres subcategorías de tonalidad: pálidos, medios o intensos, según la viveza de su color.

Aunque la diversidad de tonalidades es infinita, podemos agrupar la vasta gama cromática del vino en 12 colores principales, que nos sirven como guía para su identificación. Aquí te los mostramos, en una progresión que va del vino blanco al tinto:

  1. Pajizo: Un tono muy habitual en vinos blancos jóvenes, especialmente los elaborados con la variedad de uva Albariño o, sobre todo, en los Verdejos. Es un amarillo muy claro con destellos verdosos.
  2. Amarillo: Frecuente en vinos blancos elaborados con uvas Sauvignon Blanc y también en los Riesling que han tenido un envejecimiento para alcanzar amarillos intensos.
  3. Oro: La archiconocida uva Chardonnay se caracteriza por su fuerte color dorado. También se encuentra en Pinot Gris y Chenin Blanc en oros más pálidos. Sugiere complejidad y a menudo, crianza en barrica.
  4. Marrón: Los vinos blancos sometidos a un largo proceso de envejecimiento terminan adquiriendo este color, indicando oxidación y madurez. También es común en los vinos dulces como el Pedro Ximénez.
  5. Ámbar: Los vinos fortificados como los de Oporto o los de Jerez habitualmente presentan unos vivos y sugerentes colores ámbar, fruto de su elaboración y prolongada guarda.
  6. Cobre: Algunas variedades de uva, como la Pinot Noir y la Pinot Gris (cuando se elaboran como rosados o blancos con maceración), pueden dar vinos con delicados tonos cobrizos.
  7. Salmón: Uno de los tonos típicos de los vinos rosados, que puede variar de pálido a medio o intenso, dependiendo de la variedad de uva y el tiempo de maceración.
  8. Rosa: Los vinos rosados de este color suelen elaborarse con uvas Monastrell y con Garnacha. El color puede ir de un rosa palo muy delicado a un tono mucho más profundo y vibrante.
  9. Rubí: Un color clásico de los vinos tintos jóvenes y de mediana edad. Los tintos de Tempranillo, Merlot, Monastrell o Cabernet Sauvignon frecuentemente presentan tonos de rubí, indicando frescura y vitalidad.
  10. Púrpura: La Malbec es una de las variedades de uva que aporta un llamativo tono púrpura a sus vinos tintos, característico de los vinos jóvenes con alta concentración de antocianos.
  11. Granate: Posiblemente el color más emblemático y en el que todos pensamos cuando hablamos de un vino tinto. Es un signo de madurez y equilibrio, común en vinos tintos con algo de crianza.
  12. Tostado: Los tonos tostados son característicos de los vinos tintos que han vivido un envejecimiento prolongado, indicando una evolución avanzada y a menudo, una complejidad aromática y gustativa superior.

Tabla de colores del vino

Para que tengas una referencia rápida y puedas determinar el tipo de vino con un solo vistazo, te presentamos esta tabla de colores del vino:

Color del VinoTipo de Vino / Características
PajizoVinos blancos jóvenes (Albariño, Verdejo)
AmarilloVinos blancos (Sauvignon Blanc, Riesling envejecidos)
OroVinos blancos con crianza (Chardonnay, Pinot Gris, Chenin Blanc)
MarrónBlancos con larga crianza y oxidación (Pedro Ximénez)
ÁmbarVinos fortificados (Oporto, Jerez)
CobreVinos rosados o blancos con maceración (Pinot Noir, Pinot Gris)
SalmónVinos Rosados en general (jóvenes a medios)
RosaVinos rosados (Monastrell, Garnacha)
RubíVinos tintos jóvenes a medios (Tempranillo, Merlot, Monastrell, Cabernet Sauvignon)
PúrpuraVinos tintos muy jóvenes (Malbec)
GranateEl color del vino tinto por excelencia (madurez media)
TostadoVinos tintos con envejecimiento prolongado

Colores del vino blanco

La evolución del color en los vinos blancos es tan reveladora como en los tintos, y podemos dividir sus tonalidades principales en cinco categorías que indican su juventud o madurez:

  1. Amarillo Pálido: Este color, a menudo con destellos verdosos, se atribuye al vino blanco muy joven y fresco. Ejemplos claros son los vinos de Rueda, que buscan expresar la juventud de la uva.
  2. Amarillo Pajizo: Dentro de los vinos blancos jóvenes, también encontramos este amarillo pajizo, un tono brillante y limpio que sugiere ligereza y acidez.
  3. Amarillo Oro: Este color lo encontramos en los vinos blancos con crianza, ya sea en barrica o en botella, lo que indica una mayor complejidad y estructura.
  4. Amarillo Ocre: Dentro de los vinos blancos envejecidos, este tono ocre es un signo de mayor maduración y evolución, a menudo asociado con vinos que han pasado más tiempo en contacto con el oxígeno.
  5. Amarillo Marrón: Cuanto más años de crianza tiene el vino blanco, más se acentúa el color amarillo marrón, indicando una oxidación significativa y una evolución hacia notas más complejas y tostadas.

Colores del vino tinto

Los vinos tintos ofrecen una gama aún más amplia de colores, influenciada tanto por la variedad de uva como por su proceso de crianza. La evolución cromática es un indicador clave de su edad y estilo:

  1. Violeta: Los vinos tintos que tienen colores violáceos y azulados se atribuyen a los vinos más jóvenes y frescos. Son vinos vibrantes, con mucha fruta y poca o ninguna crianza.
  2. Púrpura: Colores más brillantes y profundos que el violeta, atribuidos a los vinos más jóvenes, especialmente aquellos con uvas de alta concentración de antocianos como la Malbec o la Syrah.
  3. Sangre: Es el color de los vinos tintos en su momento más álgido de juventud, con un color brillante e intenso, que refleja su concentración y vitalidad.
  4. Rubí: Este color lo suelen tener los vinos tintos más jóvenes o con una crianza ligera, con tonalidades rojizas que indican un buen equilibrio y potencial de guarda. Es el color del vino tinto al inicio de su maduración; estos no suelen tener más de 3 años de crianza.
  5. Granate: Es el color del vino tinto por excelencia, que se logra cuando el vino ha alcanzado una madurez equilibrada, a menudo después de un tiempo en barrica o botella.
  6. Teja: Estos vinos tintos tienen un tiempo de crianza muy amplio y sus colores brillantes iniciales se han apagado, adquiriendo tonos anaranjados y marrones en el borde de la copa.
  7. Café: Vinos con un amplio tiempo de crianza, es cuando el color del vino empieza a apagarse completamente, mostrando tonos de café o marrón oscuro, indicando una evolución muy avanzada.

¿Cuál es la diferencia entre vino tinto y vino rojo?

Una de las preguntas más frecuentes que nos llegan es sobre la diferencia entre el vino tinto y el vino rojo. ¿La respuesta? Muy fácil: no existe ninguna diferencia entre el vino tinto y el vino rojo. Exactamente son lo mismo. Ambas expresiones se refieren al mismo tipo de vino, caracterizado por su color oscuro.

Sin embargo, para explicar por qué lo llamamos predominantemente "vino tinto" y no "vino rojo", tenemos que remontarnos a su etimología. La palabra "tinto" proviene del latín tinctus, que significa "teñido". Esta denominación se remonta a una práctica antigua en la elaboración del vino, donde ocasionalmente se "coloreaba" el vino blanco con un poco de vino tinto para obtener lo que hoy conocemos como clarete. Aunque la práctica evolucionó, el término "tinto" se arraigó para denominar a la vasta categoría de vinos de color oscuro, en contraste con los blancos.

Colores del vino Rosado

Los vinos rosados, con su encanto y frescura, también presentan una atractiva gama de colores que van desde los más pálidos hasta los más intensos. Podemos diferenciar cuatro colores principales en el vino rosado, cada uno con sus propias características:

  1. Rosa con matices marrones: Suelen atribuirse a los vinos rosados elaborados con Pinot Noir, que por su delicadeza pueden mostrar sutiles tonos terrosos con el tiempo.
  2. Rosa pálido: Este color se asocia a los vinos rosados elaborados con Merlot, a menudo muy elegantes y suaves. También se encuentran en rosados de Provenza, que buscan un estilo muy ligero y fresco.
  3. Rosa brillante: Todos los vinos rosados jóvenes, y sobre todo, los que se hacen con Garnacha, exhiben este color vibrante, indicando frescura, juventud y un perfil aromático frutal intenso.
  4. Rosa fuerte tirando a rojo: Este color se atribuye a los rosados elaborados con Tempranillo o Syrah, que han tenido una maceración un poco más prolongada, resultando en un vino con más cuerpo y estructura.
  5. ¿Cómo diferenciar entre un vino joven y uno viejo por su color?

    Existe un truco infalible para poder averiguar de un vistazo si un vino es joven o viejo con solo fijarnos en su color. Esta observación nos brinda información crucial sobre su estado de evolución:

    • En el caso de los tintos: Los vinos tintos más maduros pierden su brillo y la intensidad de sus colores primarios, adquiriendo tonos teja, granates apagados o incluso marrones en el borde de la copa. Los de menor crianza, por el contrario, suelen acercarse a los violetas y púrpuras, con un centro de color intenso y vivo.
    • En el caso de los blancos: Algo parecido sucede con los blancos, que tiran a colores anaranjados y ámbares más opacos conforme cumplen años; su brillantez disminuye y pueden aparecer matices dorados intensos o incluso marrones. Siendo los jóvenes de amarillos y dorados más vivos, con destellos verdosos que denotan frescura y acidez.
    • En el caso de los rosados: Los rosados jóvenes son de un rosa vibrante o salmón. Con el tiempo, estos colores se apagan y se tornan más anaranjados o cobrizos, perdiendo su vivacidad.

    Preguntas Frecuentes sobre el Color del Vino

    ¿El color de la uva determina directamente el color del vino?
    No completamente. Aunque las uvas tintas son necesarias para hacer vino tinto, el color final se debe al contacto del mosto con la piel de la uva (hollejo). La pulpa de la mayoría de las uvas es incolora. Por ejemplo, se puede hacer vino blanco de uvas tintas (Blanc de Noirs) si se prensa la uva suavemente sin contacto con la piel.
    ¿Qué significa si un vino tinto joven tiene un color teja?
    Un color teja en un vino tinto joven podría ser un indicio de oxidación prematura o de que el vino no ha sido almacenado correctamente. Los vinos tintos jóvenes deben tener colores vibrantes como violeta, púrpura o rubí.
    ¿Por qué un vino blanco se oscurece con la edad?
    Los vinos blancos se oscurecen con la edad debido a procesos de oxidación natural y la polimerización de compuestos fenólicos. Pasan de tonos amarillos pálidos a dorados intensos, ámbar y, finalmente, marrones, indicando su evolución y, a veces, el fin de su vida útil.
    ¿Es lo mismo vino tinto que vino rojo?
    Sí, son exactamente lo mismo. La palabra "tinto" proviene del latín tinctus, que significa "teñido", y se ha convertido en el término tradicional en español para referirse a los vinos de color oscuro.
    ¿Un vino con un color muy pálido es siempre joven?
    En general, sí, los vinos con colores muy pálidos (especialmente blancos y rosados) suelen ser jóvenes y frescos. Sin embargo, algunas variedades de uva naturalmente producen vinos de colores más claros, incluso después de un tiempo de crianza, por lo que siempre es útil considerar la variedad.

    Además de un auténtico placer para la vista, los colores de los vinos son uno de sus aspectos más interesantes y reveladores. Como has podido comprobar, la información que pueden ofrecer de un vino es fascinante y profunda. Ahora te retamos a que, con todos estos consejos y nociones, intentes identificar la edad y algunas características de un vino solo con fijarte en su color. ¡La próxima vez que sirvas una copa, tómate un momento para admirar su tonalidad y desentrañar sus secretos!

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