¿Cómo se le llama al pintado de cabello?

Las 4 Leyes Fundamentales de la Colorimetría Capilar

26/06/2019

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El mundo de la coloración capilar es vasto y fascinante, pero para dominarlo y lograr resultados profesionales, es crucial entender sus principios fundamentales. La colorimetría es la ciencia que estudia el color y sus interacciones, y en el ámbito del cabello, se convierte en la brújula que guía cada aplicación de tinte. Comprender sus leyes no solo te permitirá corregir errores, sino también anticipar resultados y crear tonalidades personalizadas. Si alguna vez te has preguntado por qué un tinte no tomó como esperabas, o cómo se logra neutralizar un tono anaranjado, la respuesta reside en estas cuatro pilares de la colorimetría.

¿Cuáles son las 4 leyes de la colorimetría?

Estas leyes son la base sobre la que se asienta cualquier trabajo de color profesional, permitiendo a estilistas y aficionados avanzados predecir cómo reaccionarán los pigmentos y cómo lograr la tonalidad deseada. Sumergámonos en cada una de ellas para desentrañar sus misterios y aplicarlas correctamente.

Índice de Contenido

La Primera Ley: El Dominio de los Colores Fríos sobre los Cálidos

Esta es una de las reglas más intuitivas una vez que la comprendes, pero su impacto en la coloración es inmenso. La primera ley de la colorimetría establece que los colores fríos tienen una mayor capacidad de pigmentación y visibilidad, dominando así sobre los colores cálidos. Imagina una batalla de tonalidades; los pigmentos fríos (violeta, azul y verde) son los guerreros más fuertes, capaces de imponerse a los pigmentos cálidos (rojo, naranja y amarillo). Esto no significa que los colores cálidos sean débiles, sino que la naturaleza de los pigmentos fríos les confiere una mayor densidad y poder de cobertura.

En la práctica, esto es crucial al corregir tonos. Si un cabello tiene un reflejo anaranjado (cálido), un tinte con base azul (frío) será efectivo para neutralizarlo. El color neutro o el resultado de la mezcla equilibrada de estos tonos es el café. Comprender este dominio te permite elegir el matiz correcto para contrarrestar reflejos indeseados o para crear tonalidades más sobrias y elegantes.

La Segunda Ley: La Neutralización por Oposición en el Círculo Cromático

La segunda ley es la piedra angular de la corrección de color y se basa directamente en el círculo cromático, una herramienta visual que organiza los colores de forma lógica. Esta ley postula que los colores que se encuentran directamente opuestos en el círculo cromático se neutralizan entre sí cuando se combinan en proporciones adecuadas. El resultado de esta neutralización es siempre un tono neutro, generalmente el café.

Aquí te presentamos las combinaciones de neutralización más importantes:

  • Verde neutraliza Rojo: Si tu cabello tiene reflejos rojizos indeseados, un matiz verde (como un cenizo o mate) los contrarrestará.
  • Azul neutraliza Naranja: Los tonos anaranjados, muy comunes después de una decoloración o un tinte que se ha deslavado, se neutralizan eficazmente con un matiz azul.
  • Violeta neutraliza Amarillo: Para los molestos tonos amarillentos que aparecen en cabellos rubios o decolorados, el violeta (o morado) es el héroe, presente en shampoos y mascarillas matizadoras.

Esta ley es fundamental para corregir tonalidades no deseadas, como cabellos que quedaron muy rojizos, anaranjados o amarillentos después de un proceso de coloración. Al aplicar el color opuesto, se logra un equilibrio que devuelve el cabello a un estado más neutro, permitiendo luego aplicar el tono deseado con mayor precisión. Es la base de los matices y correctores que encontramos en la paleta de tintes.

Ejemplos de Neutralización de Colores
Color IndeseadoColor NeutralizadorResultado Teórico
RojoVerdeCafé (Neutro)
NaranjaAzulCafé (Neutro)
AmarilloVioletaCafé (Neutro)

La Tercera Ley: Un Tinte No Aclara Otro Tinte

Esta es quizás una de las leyes más importantes y frecuentemente ignoradas por quienes intentan teñir su cabello en casa, llevando a frustraciones y resultados no deseados. La tercera ley de la colorimetría es categórica: una vez que el cabello ha sido teñido con un color permanente, este no puede ser aclarado utilizando otro tinte. Los tintes permanentes funcionan depositando pigmento dentro de la fibra capilar, no eliminándolo en gran medida.

Para entenderlo mejor, piensa en el tinte como una capa de pintura que se aplica sobre una superficie. Si ya tienes una capa de pintura oscura y quieres una más clara, no puedes simplemente aplicar la pintura clara encima y esperar que la de abajo desaparezca. Necesitas remover la capa oscura primero.

En el cabello, esto significa que si deseas aclarar un cabello que ya ha sido teñido (especialmente si es más oscuro que tu tono deseado), será absolutamente necesario realizar una decoloración previa. La decoloración es el proceso químico que abre la cutícula del cabello y elimina los pigmentos artificiales y naturales presentes, preparando la base para un nuevo color. Intentar aplicar un tinte más claro sobre uno oscuro solo resultará en un ligero cambio de tono, un reflejo indeseado o, en el peor de los casos, ningún cambio visible, dejando el cabello con un aspecto opaco y sin vida. Esta ley subraya la importancia de una buena consulta profesional y el entendimiento de los límites de los productos de coloración.

La Cuarta Ley: La Dirección de la Aplicación de Color (Cálido a Frío, No Frío a Cálido)

Esta ley profundiza en cómo interactúan los tonos cálidos y fríos al ser aplicados, y es crucial para lograr la luminosidad y el reflejo deseado en el cabello. Establece una regla de oro: sobre un tono cálido podemos aplicar un tono frío, pero sobre un tono frío no debemos aplicar un tono cálido. La razón principal es que los tonos fríos tienen la capacidad de neutralizar o 'apagar' los tonos cálidos, mientras que los tonos cálidos necesitan una base cálida para reflejarse con su máxima intensidad y brillo.

De Cálido a Frío: ¡Sí se puede!

Si un cabello tiene un tono cálido (como un rubio dorado o cobrizo) y se desea aplicar un tono frío (como un rubio cenizo o nacarado), la aplicación es viable y el resultado será el esperado. Por ejemplo, si un cliente tiene un cabello teñido con un tono 6.3 (rubio oscuro dorado) y desea un 6.11 (rubio oscuro cenizo intenso), la aplicación será exitosa. Los pigmentos fríos del 6.11 se depositarán y, gracias a su poder de dominio, neutralizarán los reflejos dorados del 6.3, resultando en un hermoso tono cenizo. Los tonos cálidos preexistentes sirven como el lienzo perfecto para que los tonos fríos se reflejen y se muestren en toda su magnitud.

De Frío a Cálido: ¡Mejor no!

Aquí es donde la precaución es clave. Si un cabello tiene una base fría (como un rubio nacarado o cenizo) y se intenta aplicar un tono cálido (como un rojizo o dorado), el resultado no será el esperado y, a menudo, será decepcionante. Por ejemplo, si un cliente con un tono de cabello 7.2 (rubio nacarado) desea un tono 6.66 (rubio oscuro rojizo intenso), la aplicación directa no es recomendable. El pigmento rojo, al ser un tono cálido, necesita un fondo cálido para reflejarse adecuadamente y mostrar su vibración. Si se aplica sobre una base fría, el resultado puede ser un tono marrón apagado, sin el brillo ni la intensidad rojiza deseada. Los pigmentos fríos de la base neutralizarán el rojo, impidiendo que este se proyecte con fuerza y vitalidad.

En estos casos, para lograr el tono cálido deseado, sería necesario pre-pigmentar el cabello o realizar una limpieza de color para introducir pigmentos cálidos antes de la aplicación final, asegurando así que el tono cálido pueda expresarse plenamente.

¿Por qué son tan importantes estas leyes en la práctica?

El dominio de las cuatro leyes de la colorimetría es lo que diferencia a un profesional del color de un aficionado. Estas leyes no son meras teorías; son guías prácticas que:

  • Previenen errores: Evitan resultados indeseados como cabellos verdes, naranjas o violetas.
  • Optimizan el tiempo y los recursos: Permiten ir directo al grano con el proceso correcto, evitando tener que corregir un trabajo mal hecho.
  • Aseguran resultados predecibles: Conociendo la base del cabello y el objetivo, se puede anticipar cómo reaccionarán los pigmentos.
  • Permiten la personalización: Se puede jugar con la mezcla de tonos para crear colores únicos y adaptados a cada persona.
  • Protegen la integridad del cabello: Al aplicar los procesos correctos (como la decoloración cuando es necesaria), se minimiza el daño capilar.

Errores comunes al ignorar la colorimetría

La falta de conocimiento o la omisión de estas leyes básicas pueden llevar a una serie de problemas comunes en la coloración capilar:

  • Cabello anaranjado o amarillento: Esto ocurre a menudo al intentar aclarar un cabello oscuro sin neutralizar adecuadamente los fondos de aclaración (que son cálidos). Ignorar la segunda ley lleva a que estos tonos subyacentes dominen.
  • Cabello verde o azulado: Puede suceder al aplicar un tono cenizo (base azul o verde) sobre un cabello con un residuo de tinte rojo o naranja, sin una neutralización adecuada.
  • Color 'embarrado' o sin brillo: Aplicar un tinte sobre otro sin considerar la tercera ley (un tinte no aclara otro tinte) o la cuarta ley (de frío a cálido) puede llevar a resultados opacos y sin la vibración deseada, ya que los pigmentos no se reflejan correctamente.
  • Daño excesivo al cabello: Intentar aclarar con tinte sobre tinte, o realizar múltiples aplicaciones sin entender la necesidad de una decoloración, puede comprometer seriamente la salud del cabello.

Consejos para aplicar la colorimetría en casa (o con tu estilista)

Aunque estas leyes son complejas, puedes aplicar sus principios de forma práctica:

  • Identifica tu tono base: Antes de teñir, es fundamental saber si tu cabello natural o teñido es cálido, frío o neutro. Esto te ayudará a elegir el tinte correcto.
  • Entiende los reflejos: Los números después del punto o barra en los tintes (ej. 7.1, 8.3) indican los reflejos. Un .1 suele ser cenizo (azul/verde), un .3 dorado (amarillo), un .4 cobrizo (naranja), un .6 rojo, un .2 nacarado (violeta). Conoce estos códigos.
  • No intentes aclarar un tinte con otro tinte: Si tu cabello ya está teñido de oscuro y quieres un rubio, la decoloración es casi siempre un paso ineludible. Consulta a un profesional para este proceso.
  • Matiza con precaución: Si tienes reflejos indeseados (naranja, amarillo, rojo), busca productos matizadores o tintes con el reflejo opuesto para neutralizarlos. Por ejemplo, un shampoo violeta para el amarillo o un matizador azul para el naranja.
  • Confía en un profesional: Para cambios de color drásticos, correcciones de color complejas o si no estás seguro, la mejor opción siempre será acudir a un estilista con experiencia. Ellos tienen el conocimiento y las herramientas para diagnosticar el cabello y aplicar las leyes de la colorimetría de forma segura y efectiva.

Preguntas Frecuentes sobre las Leyes de la Colorimetría

¿Puedo teñirme el pelo de negro a rubio sin decolorar?

Absolutamente no. Siguiendo la tercera ley de la colorimetría, un tinte no puede aclarar otro tinte. El negro es un color que deposita una gran cantidad de pigmento. Para pasar de negro a rubio, es indispensable un proceso de decoloración profesional para eliminar los pigmentos artificiales y naturales del cabello.

¿Qué significa el fondo de aclaración en colorimetría?

El fondo de aclaración se refiere al color residual que revela el cabello cuando se aclara. A medida que el cabello se decolora o se aclara con un tinte, pasa por una serie de tonalidades cálidas (rojo, rojo-naranja, naranja, naranja-amarillo, amarillo, amarillo pálido) antes de llegar a tonos muy claros. Conocer este fondo es crucial para saber qué matiz aplicar para neutralizarlo y obtener el tono deseado.

Mi cabello quedó naranja después de teñirlo, ¿qué hago?

Esto es un claro ejemplo de la necesidad de aplicar la segunda ley de la colorimetría. El naranja se neutraliza con el azul. Puedes usar un matizador azul o un tinte con un reflejo cenizo (.1) para contrarrestar esos tonos anaranjados. Si el naranja es muy intenso, considera la ayuda de un profesional.

¿Es lo mismo un matiz que un tinte?

No exactamente. Un tinte es un producto de coloración que cambia el tono del cabello de forma permanente o semipermanente. Un matiz (o corrector) es un producto diseñado específicamente para neutralizar o realzar ciertos reflejos en el cabello, usualmente aplicando la segunda ley de la colorimetría. Los matices suelen tener una concentración de pigmento más alta en un tono específico (azul, violeta, verde) y se usan para corregir o refinar el color existente, no para cambiar la base principal.

¿Cómo sé si mi cabello es frío o cálido?

Puedes determinarlo observando tu piel y el color de tus venas en la muñeca. Si tus venas se ven más azules, es probable que tengas un subtono frío. Si se ven más verdes, tu subtono es cálido. Para el cabello, los tonos fríos suelen tener matices cenizos, azules o violetas, mientras que los cálidos tienen matices dorados, rojizos o cobrizos. Tu estilista puede ayudarte a identificarlo con precisión.

Dominar estas cuatro leyes de la colorimetría es el primer paso para desbloquear un mundo de posibilidades en la coloración capilar. Te empoderará para tomar decisiones informadas, corregir errores con confianza y, lo más importante, crear colores que no solo sean hermosos, sino también saludables para el cabello. Recuerda que la práctica y la experiencia son claves, y que la consulta con un profesional siempre es una inversión valiosa cuando se trata de transformaciones de color complejas.

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