¿Dónde está enterrado Barreda?

El Caso Barreda: ¿Dónde Reposa el Odontólogo?

05/10/2019

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El nombre de Ricardo Barreda resuena en la memoria colectiva argentina como sinónimo de uno de los crímenes más impactantes y aberrantes de la historia reciente del país. Odontólogo de profesión, su vida dio un giro macabro el 15 de noviembre de 1992, cuando la tranquilidad de su hogar en La Plata se transformó en el escenario de una masacre que conmocionó a la sociedad. Este artículo no solo desentrañará los oscuros detalles de aquel fatídico día y los años que siguieron, sino que también abordará una de las preguntas que a menudo surgen en torno a su figura: ¿dónde encontró su descanso final este controvertido personaje?

Índice de Contenido

El Horrendo Crimen de La Plata: La Noche que lo Cambió Todo

La Plata, una ciudad conocida por su diseño urbanístico y su ambiente universitario, fue testigo de un evento que tiñó de sangre sus calles y dejó una cicatriz imborrable en la psique nacional. Fue el domingo 15 de noviembre de 1992, en una apacible casa ubicada en la Calle 48 entre 11 y 12, donde se perpetró un acto de violencia inimaginable. Ricardo Barreda, el hombre que hasta entonces llevaba una vida aparentemente normal como odontólogo, se convirtió en el protagonista de una tragedia que lo catapultaría a la infamia.

¿Dónde está enterrado Barreda?
La causa de su fallecimiento fue un paro cardiorrespiratorio. \u200b No hubo funeral por la ausencia de gente, siendo su cuerpo trasladado al cementerio de José C. Paz, estando sólo presentes en el entierro un sepulturero y las dos personas que cargaron el sencillo ataúd.

El instrumento de la masacre fue una escopeta de caza, marca Víctor Sarasqueta, un arma que se convertiría en un símbolo macabro de la tragedia. Con ella, Barreda segó la vida de cuatro mujeres: su esposa, Gladys McDonald, de 57 años; su suegra, Elena Arreche, de 86 años; y sus dos hijas, Cecilia y Adriana, de 26 y 24 años respectivamente. Cecilia era odontóloga, siguiendo los pasos de su padre, mientras que Adriana se desempeñaba como abogada. La brutalidad del acto, la elección de las víctimas –su propia familia– y la frialdad con la que se ejecutó, marcaron un hito en la crónica policial argentina, generando un debate profundo sobre la violencia intrafamiliar y los límites de la psique humana.

La Versión de Barreda: De la Limpieza a la Rebelión Mortal

La declaración de Ricardo Barreda ante la justicia ofreció una ventana, aunque distorsionada, a los momentos previos al crimen. Según su relato, aquel domingo transcurría con aparente normalidad. Después del almuerzo, en un intento de colaborar con las tareas domésticas, Barreda mencionó su intención de limpiar la entrada de la casa o atar la parra. Fue entonces cuando su esposa, Gladys McDonald, pronunció las palabras que, según él, actuaron como un detonante:

"Mejor que vayas a hacer eso. Andá a limpiar que los trabajos de Conchita son los que mejor te quedan, es para lo que más servís."

Esta frase, cargada de desprecio y humillación, no era nueva para Barreda, pero en esa ocasión, el impacto fue devastador. La referencia a 'Conchita', un apodo despectivo que aludía a una supuesta falta de virilidad o a la asignación de tareas tradicionalmente femeninas, resonó profundamente en su resentimiento acumulado.

Barreda afirmó que la respuesta le provocó una "especie de rebeldía". En lugar de limpiar la entrada, decidió atar la parra, para lo cual necesitaba una escalera del garaje. Al dirigirse al bajo escalera en busca de un casco de obrero –una medida de precaución para evitar accidentes, según su versión–, se encontró con la escopeta parada entre una biblioteca y la puerta, con los cartuchos en una caja en el suelo. Este encuentro casual con el arma, que había estado allí por mucho tiempo, fue descrito por él como un momento de trance: "Sentí como una fuerza que me impulsaba a tomarla". Lo siguiente que relató fue el acto de tomar la escopeta, dirigirse a la cocina donde estaba Adriana, su hija, y disparar. Este relato, aunque detallado, dejó entrever una justificación retorcida para un acto de violencia extrema, intentando atribuir la causa a una acumulación de maltratos psicológicos y humillaciones.

El Intento de Encubrimiento y la Singular Coartada

Tras la consumación de los horribles hechos, Barreda llevó a cabo una serie de acciones calculadas en un intento desesperado por encubrir el crimen y desviar la atención hacia un falso robo. Con una frialdad escalofriante, recogió los cartuchos disparados y los guardó en el baúl de su automóvil. Para simular el asalto, desordenó los muebles de la casa y esparció papeles, creando la escena de un allanamiento violento.

Al mediodía, Barreda abandonó la casa. No para huir, sino para deshacerse de las pruebas clave: arrojó los cartuchos en una boca de tormenta y la escopeta en un canal cercano a Punta Lara, Ensenada, a pocos kilómetros de La Plata. Una vez 'limpio' de la evidencia material, su comportamiento tomó un giro aún más perturbador. En lugar de mostrar signos de remordimiento o pánico, se sintió "tranquilo", según sus propias palabras. Procedió a visitar el zoológico, luego el cementerio y, finalmente, se dirigió a un hotel alojamiento en compañía de su amante, Hilda Bono. Este periplo post-crimen reveló una disociación impactante de la realidad, una aparente normalidad que contrastaba brutalmente con la masacre que había dejado atrás.

No fue sino hasta la medianoche que Barreda regresó a su domicilio y, con una calma que desconcertó a las autoridades, llamó a un servicio de ambulancias. Cuando la policía llegó, mantuvo su fachada, relatando la historia del supuesto robo. Sin embargo, un giro inesperado se produjo cuando fue trasladado al destacamento policial. El comisario Ángel Petti, en un acto que generaría controversia, le entregó un ejemplar del Código Penal argentino, abierto específicamente en el artículo 34. Este artículo aborda la inimputabilidad de aquellos que no comprenden la criminalidad de sus actos debido a locura u otras causas. Este gesto, quizás interpretado por Barreda como una señal de posible escape legal, pareció darle la "seguridad" que necesitaba. Poco tiempo después, y para sorpresa de muchos, confesó todo al comisario, desvelando la verdad detrás de la sangrienta fachada.

El Juicio: Psicoanálisis, Condena y Arrepentimiento

El proceso judicial de Ricardo Barreda fue un evento de gran envergadura mediática y legal, que mantuvo en vilo a la opinión pública. Las audiencias tuvieron lugar los días 7 y 14 de agosto de 1995, y en ellas, Barreda se presentó ante la Sala I de la Cámara Penal, integrada por los jueces Carlos Hortel, Pedro Soria y María Clelia Rosentock. Con una serenidad que impactó a los presentes, relató cada detalle del crimen, desde el momento de la discusión hasta la disposición de los cuerpos y el intento de encubrimiento. Su testimonio fue un escalofriante recorrido por la mente de un hombre que había perpetrado una atrocidad.

Durante el juicio, la defensa de Barreda se centró en la argumentación de que padecía una condición psiquiátrica que lo hacía inimputable. El perito Bartolomé Capurro declaró que Barreda sufría de "psicosis delirante", sugiriendo que su capacidad para comprender la criminalidad de sus actos estaba severamente comprometida. Sin embargo, esta teoría no fue aceptada de forma unánime por el tribunal; solo la jueza María Clelia Rosentock la consideró válida. Los otros dos jueces, Hortel y Soria, desestimaron la inimputabilidad. Finalmente, Ricardo Barreda fue hallado culpable y condenado a reclusión perpetua por triple homicidio calificado y homicidio simple, una sentencia que reflejaba la gravedad y premeditación de sus acciones, a pesar de los intentos de su defensa por atribuirlos a un estado mental alterado.

Años después de su condena, Barreda manifestó en varias ocasiones un profundo arrepentimiento por lo sucedido, declarando sentir "una angustia y un dolor muy hondo". Estas expresiones de remordimiento, sin embargo, siempre estuvieron teñidas por la controversia, ya que muchos dudaban de su sinceridad, considerando la frialdad con la que había actuado y su intento inicial de encubrimiento.

La Vida en Prisión: Estudios y Nuevos Vínculos

Una vez en prisión, la vida de Ricardo Barreda tomó un giro inesperado para muchos. Lejos de la imagen del criminal violento, Barreda comenzó a estudiar Derecho dentro de la cárcel de Gorina. Este interés por las leyes y los procesos judiciales, quizás motivado por su propia situación, le permitió adquirir conocimientos que más tarde utilizaría en sus propios recursos legales. Además de sus estudios, Barreda estableció una nueva conexión personal. Conoció a una mujer por correspondencia, con quien formó una pareja, un vínculo que le brindaría compañía y apoyo durante sus años de encierro.

Entre la Prisión Domiciliaria y la Libertad Condicional: Un Camino Legal Tortuoso

El 23 de mayo de 2008, un acontecimiento relevante en la vida de Barreda fue su salida de la cárcel de Gorina bajo el beneficio de la prisión domiciliaria. Esta medida le permitió abandonar el régimen carcelario para vivir en el barrio de Belgrano, en Buenos Aires, junto a su entonces novia, Berta Pochi André. Sin embargo, esta nueva etapa de libertad relativa no estuvo exenta de complicaciones. El 21 de enero de 2011, Barreda incumplió las condiciones de su arresto domiciliario al salir sin autorización de su casa, acompañado de su pareja. Su justificación fue una "urgencia", alegando que se había "descompuesto" y necesitaba ir a una farmacia para tomarse la presión. Este incidente generó un revuelo mediático y judicial, cuestionando la idoneidad del beneficio otorgado.

A raíz de este incumplimiento, el 10 de febrero de 2011, la misma Sala I de la Cámara Penal platense, ahora conformada por los jueces Pedro Soria y María Oyhamburu, dispuso su regreso a la prisión domiciliaria. Esta decisión se tomó al hacer lugar a una presentación efectuada por su abogado defensor, Eduardo Gutiérrez, quien argumentó a favor de mantener el beneficio, a pesar de la violación de las normas.

El capítulo final de su saga legal llegó el 29 de marzo de 2011, cuando la Sala I de la Cámara Penal de La Plata le concedió la libertad condicional. La justificación de los jueces fue que el cómputo de tiempo transcurrido en prisión "excedía" el de la condena impuesta, lo que legalmente habilitaba su liberación. Tras conocer la noticia en los tribunales platenses, Barreda expresó su alivio: "Ahora voy a poder salir a la calle para caminar, ya que el arresto domiciliario me limitaba mucho". Con su abogado defensor, Eduardo Gutiérrez, a su lado, Barreda cerraba así una de las etapas más largas y controversiales de su vida, marcada por la reclusión y las disputas legales.

El Ocaso de un Hombre: Fallecimiento y Sepultura

Los últimos años de Ricardo Barreda estuvieron marcados por la enfermedad y el aislamiento. Tras recuperar su libertad, su salud comenzó a deteriorarse significativamente. Padeciendo Alzheimer, una enfermedad neurodegenerativa que afecta la memoria y las funciones cognitivas, Barreda ingresó en un geriátrico en el partido bonaerense de General San Martín en marzo de 2020. Allí, rodeado solo por el personal de cuidado, encontró su final.

El 25 de mayo de 2020, a la edad de 83 años, Ricardo Barreda falleció a causa de un paro cardiorrespiratorio. Su muerte, aunque esperada dado su estado de salud, cerró un capítulo en la historia criminal argentina. Sin embargo, lo que siguió a su deceso fue tan singular como parte de su vida: no hubo funeral.

La ausencia de familiares o allegados que reclamaran su cuerpo o que desearan darle un último adiós fue notoria. Este hecho, sumado a la particularidad de su figura, llevó a que su cuerpo fuera trasladado directamente al cementerio. Ricardo Barreda fue enterrado en el cementerio de José C. Paz, una localidad en la provincia de Buenos Aires. Su sepultura fue un acto despojado de toda solemnidad y compañía, en contraste con la gran atención mediática que había acaparado su vida. En el momento del entierro, solo estuvieron presentes el sepulturero y las dos personas encargadas de cargar el sencillo ataúd. Un final solitario para un hombre cuya vida estuvo marcada por la violencia, el arrepentimiento y una condena social que trascendió su existencia.

Cronología de Eventos Clave en el Caso Barreda

Para comprender la secuencia de los hechos y las decisiones judiciales que marcaron la vida de Ricardo Barreda, presentamos la siguiente tabla:

Fecha ClaveAcontecimiento
15 de noviembre de 1992Asesinato de su esposa, suegra y dos hijas en La Plata.
7 y 14 de agosto de 1995Declaraciones de Ricardo Barreda en el juicio oral.
1995 (fecha exacta no especificada)Condena a reclusión perpetua por triple homicidio calificado y homicidio simple.
23 de mayo de 2008Salida de la cárcel bajo el beneficio de prisión domiciliaria.
21 de enero de 2011Incumplimiento de la prisión domiciliaria al salir sin autorización.
10 de febrero de 2011Regreso a la prisión domiciliaria por disposición judicial.
29 de marzo de 2011Otorgamiento de la libertad condicional.
25 de mayo de 2020Fallecimiento de Ricardo Barreda a los 83 años.
25 de mayo de 2020 (o poco después)Entierro en el cementerio de José C. Paz.

Preguntas Frecuentes sobre el Caso Barreda

¿Quién fue Ricardo Barreda?
Ricardo Barreda fue un odontólogo argentino que se hizo tristemente célebre por haber asesinado a su esposa, su suegra y sus dos hijas el 15 de noviembre de 1992 en la ciudad de La Plata, Argentina.
¿A quiénes mató Ricardo Barreda?
Barreda asesinó a su esposa, Gladys McDonald; a su suegra, Elena Arreche; y a sus dos hijas, Cecilia y Adriana. Utilizó una escopeta para cometer los crímenes.
¿Cuál fue la condena de Barreda?
Fue condenado a reclusión perpetua por triple homicidio calificado y homicidio simple en 1995. Aunque su defensa argumentó inimputabilidad por "psicosis delirante", esta teoría no fue mayoritariamente aceptada por el tribunal.
¿Dónde cumplió su condena Ricardo Barreda?
Inicialmente, Ricardo Barreda cumplió su condena en la cárcel de Gorina. Posteriormente, obtuvo el beneficio de prisión domiciliaria en Belgrano, Buenos Aires, antes de serle concedida la libertad condicional.
¿Por qué Barreda salió de prisión?
Barreda obtuvo la prisión domiciliaria por cuestiones de edad y salud, y posteriormente la libertad condicional en marzo de 2011, debido a que el tiempo transcurrido en prisión excedía el de su condena, según la interpretación de la Cámara Penal de La Plata.
¿Dónde está enterrado Ricardo Barreda?
Ricardo Barreda está enterrado en el cementerio de José C. Paz, en la provincia de Buenos Aires. Su entierro fue un acto solitario, sin funeral ni presencia de familiares, solo con el sepulturero y quienes trasladaron el ataúd.

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