¿Qué actriz argentina tiene un lunar en la boca?

Marcela López Rey: El Ícono con el Lunar en la Boca

20/08/2023

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En el firmamento del espectáculo argentino, pocas figuras brillan con la intensidad y el carisma atemporal de Marcela López Rey. Una actriz que, desde los dorados años sesenta, se erigió como un ícono, no solo por su indudable talento y su personalidad rebelde, sino también por un rasgo distintivo que la inmortalizó en la memoria colectiva: un sugestivo lunar sobre la boca. Marcela, a sus 82 años, sigue siendo la misma mujer que revolucionó el cine, la televisión y el teatro con su frescura, su mirada penetrante y una audacia que desafió las convenciones de su época. Este artículo es una invitación a explorar la vida de una artista intuitiva, autodidacta y, por sobre todas las cosas, auténtica.

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Los Inicios Inesperados de una Estrella

La historia de Marcela López Rey es un testimonio de superación y talento innato. Nacida como Emma Peregrina Ucha en un humilde conventillo de Palermo Chico, en la zona de Libertador y Cavia, su infancia estuvo marcada por la pobreza, a pesar de criarse en un entorno que ella misma describe como de clase alta. Hija de migrantes gallegos, la vida la llevó a mudarse con su familia a Burzaco, donde las calles de tierra contrastaban con el ambiente urbano que siempre la atrajo. Desde muy joven, la necesidad la empujó a trabajar, comenzando a los doce años en obras de teatro vocacional que un vecino español organizaba en clubes y teatros municipales de la zona sur, como Adrogué y Quilmes.

Sus primeros empleos distaban mucho del glamour que la esperaría. Retocaba fotos en un local de la estación de Adrogué y vendía en una tienda en Lomas de Zamora, trabajos que, según confiesa, realizaba ilegalmente por su corta edad. Su espíritu inquieto la llevó de vuelta a la Capital, donde encontró un puesto como recepcionista en una empresa de cajas de seguridad. Fue allí donde el destino le tendió una mano. La hermana de una compañera, que trabajaba en la Editorial Abril, la invitó a conocer a un periodista de la revista Idilio, famosa por sus fotonovelas.

A los dieciséis años, Marcela se sumergió en el mundo de las fotonovelas, debutando junto a figuras como Leonardo Favio y compartiendo co-protagonismo con Emilio Alfaro y Claudia Sánchez. Sus padres, de mentalidad tradicional gallega, no veían con buenos ojos esta incursión, pero el apoyo de su madre y la posibilidad de ganar en un día lo que antes ganaba en un mes, fueron determinantes. Era el preludio de una carrera vertiginosa que la convertiría en una de las actrices más solicitadas de su tiempo.

Una Carrera Vertiginosa y un Símbolo Sexual

La década de los sesenta marcó el ascenso imparable de Marcela López Rey. Su belleza fresca, su cabello azabache largo y lacio, y, por supuesto, ese sugestivo lunar sobre la boca, la convirtieron en una presencia magnética en las pantallas. Su debut cinematográfico llegó en 1960 con “Libertad bajo palabra”, dirigida por Alfredo Bettanín, quien la había visto en las fotonovelas y simplemente “quería esa cara”. A partir de ese momento, su carrera no hizo más que despegar.

Con apenas 19 años, protagonizó “Los jóvenes viejos” (1962) de Rodolfo Kuhn, una película precursora del Nuevo Cine Latino que la llevó al Festival de Cine de Mar del Plata, donde pasó de ser una desconocida a la aclamada “Marcelita”. La carrera de Marcela López Rey es impresionante en números: protagonizó alrededor de 45 películas, con una trayectoria que trascendió fronteras, trabajando en Argentina, México, Colombia y Estados Unidos. En televisión, participó en 22 producciones entre 1965 y 2011, y realizó numerosas giras teatrales por Argentina y países limítrofes.

Su imagen era omnipresente. Fue tapa de innumerables revistas como Radiolandia, Antena, Siete Días, Canal TV, Gente o TV Guía, consolidándose como “LA” modelo del momento. Su impacto fue tal que incluso llegó a opacar a la mismísima Susana Giménez, como se evidencia en la película “Los neuróticos” (1971) de Héctor Olivera. Marcela era la dueña indiscutible de un erotismo nuevo, despojado de lo preestablecido, que venía a destronar el glamour de estrellas más convencionales.

El Lunar que Cautivó al Mundo

Si hay un rasgo que define visualmente a Marcela López Rey, es sin duda ese lunar negro sobre la boca. Una marca que, lejos de ser un simple detalle, se convirtió en parte intrínseca de su identidad artística y personal. En un medio donde la perfección estética a menudo dictaba las normas, su lunar natural se destacaba, añadiendo un toque de misterio y sensualidad a su ya cautivadora presencia.

La autenticidad de este lunar ha sido objeto de curiosidad. Marcela misma ha confirmado en varias ocasiones que es completamente real, no una creación artificial. Este detalle, combinado con sus grandes ojos y su cabello lacio y azabache, la hizo encajar perfectamente con el tipo de belleza que se buscaba en aquellos años: una imagen fresca, casi ingenua, pero que escondía una prometedora fogosidad. “Yo crecí pensando que era fea, porque mi madre le discutía a la gente [que decía que era bonita]”, confiesa, revelando una humildad que contrasta con el impacto que su belleza generaba.

De Buenos Aires a México: La Aventura Internacional

En el apogeo de su carrera en Argentina, Marcela López Rey tomó una decisión audaz: buscar el reconocimiento internacional. Su destino fue México, un país que ya había visitado y que la había cautivado. Aunque también consideró España, la realidad política bajo el régimen de Franco la hizo optar por el país azteca, donde la vida era más vibrante. Las productoras mexicanas la contrataron, compraron dos de sus películas y Televisa le ofreció un protagónico en una miniserie, lo que la llevó a residir allí durante siete años.

Fue durante su estancia en México donde Marcela vivió uno de los episodios más singulares de su carrera. Un amigo mexicano la contactó para una película muy particular: “La montaña sagrada” (1973), dirigida por el enigmático Alejandro Jodorowsky. Este chileno, fundador del “movimiento pánico” y creador de la psicomagia, había captado la atención de nada menos que Yoko Ono y John Lennon, quienes financiaron su nuevo proyecto tras el éxito de “El Topo” (1970). Marcela recuerda la experiencia como algo “muy rara”, con hombres interpretando papeles femeninos, lo que ella considera una de las primeras veces que se utilizó a personas trans en el cine. Su encuentro con Jodorowsky y su familia fue “un personaje increíble” que marcó su trayectoria.

Vida Personal y Filosofía: Más Allá de la Pantalla

Marcela López Rey siempre ha sido una mujer de convicciones firmes y una personalidad independiente. Su vida personal, aunque menos expuesta que su carrera, refleja su espíritu rebelde. Se casó una sola vez, con el cineasta Aníbal Uset, quien la dirigió en la película “Che Ovni” (1968), filmada en Londres, Madrid y París. Esta película, considerada hoy de culto, la mostraba en un papel vanguardista como una extraterrestre. A pesar de su matrimonio, Marcela confiesa no ser “muy de matrimonio”. Su divorcio fue complicado, y no cree en el formato convencional de la pareja. Para ella, la vida cotidiana puede apagar la magia del amor, y su inquietud y vivacidad la hacen incompatible con relaciones que superen los tres años. “Me parece horrible estar todo el día junto con un hombre”, sentencia, revelando una visión adelantada a su tiempo sobre las relaciones.

A pesar de su fama como sex symbol, Marcela se mantuvo firme ante el machismo imperante en la industria. “Salí brava como la chingada”, dice, utilizando una expresión mexicana. Educada en el machismo, lo rechazó de adulta, desarrollando una forma de defensa que la mantuvo “arisca” pero nunca “histérica” ante los “gavilanes” que la rodeaban. En cuanto a sus gustos en hombres, valora que sean “buen mozo”, “gracioso”, “que tenga humor, vida” y sobre todo, “tierno”, rechazando a los machos rudos.

Más allá de la actuación, Marcela es una mujer culta y multifacética. Le gusta la escritura, y ha tenido éxito como autora de guiones bajo el seudónimo de Emma Ucha, su verdadero nombre. También es miembro de Argentores, la sociedad de autores de Argentina. Su nombre artístico, Marcela López Rey, surgió en la época de las fotonovelas, combinando un nombre que siempre quiso tener con el apellido modificado del novio de una amiga, un nombre que hoy tiene validez legal en sus documentos.

Colaboraciones Memorables y Admiración por Grandes Artistas

A lo largo de su extensa carrera, Marcela López Rey compartió pantalla con algunas de las figuras más grandes del espectáculo. Su experiencia con Sandro en la película “Quiero llenarme de ti” es un ejemplo. Lo describe como un caballero, con quien forjó una gran amistad. Sandro, consciente de no ser actor, les pidió comprensión a ella, Solita Silveyra y Walter Vidarte, mostrando una humildad que Marcela valora. Su relación se extendió a México, donde ambos coincidieron profesionalmente. “Era muy amoroso y muy gracioso. No era baboso, le gustaba la mujer, pero no era un cantante machista, para nada”, rememora.

Entre los personajes que más la influenciaron en su vida, Marcela destaca a Niní Marshall. La admira por su genialidad como actriz, su capacidad de observación y su talento como autora de sus propios guiones, e incluso como música. Para Marcela, Niní debería tener plazas y monumentos con su nombre, pues fue “alguien fuera de serie”. Tuvo la suerte de tratarla y estuvo a punto de trabajar con ella en un proyecto de teatro de revista propuesto por Lino Patalano, donde Marcela habría sido vedette, una faceta que nunca fue su sueño pero que, a sus 30 años y en plena forma, podría haber resultado “muy divertida”.

Otra figura a la que Marcela rinde homenaje es la gran Tita Merello, con quien tuvo el honor de trabajar en dos películas: “Los evadidos” (1964) y “Los Hipócritas” (1965). Describe a Tita como una personalidad fascinante, lo que demuestra la calidad de las colaboraciones que jalonaron su carrera.

Reflexiones de una Vida Plena

A sus 82 años, Marcela López Rey irradia una sabiduría y una paz que solo los años y las experiencias pueden dar. No es una mujer que viva anclada en el pasado. Aunque reconoce y se enorgullece de su “pasado esplendoroso”, su mente y su energía están siempre en el presente. “No necesito volver al pasado”, afirma con convicción. Vive la vida en el ahora, disfrutando y honrando cada momento, tal como lo expresa la canción de Eladia Blázquez.

Actualmente, Marcela se encuentra en una etapa de su vida “muy tranquila”, sin angustias ni deseos pendientes. Sin embargo, tiene un proyecto en mente que la entusiasma: escribir sus memorias. Ya ha grabado la mitad de su vida con un amigo y, aunque el proyecto está en pausa, la idea de contar “todo” lo que vivió, tal como le aconsejó Lino Patalano antes de morir, la mantiene activa. Su visión de la muerte es la de una agnóstica que cree que su legado perdurará en sus seres queridos: “Siento que voy a estar en algunos seres. En mi hija, en mis nietas, porque mis genes están ahí”.

Preguntas Frecuentes sobre Marcela López Rey

¿Quién es Marcela López Rey?

Marcela López Rey es una destacada actriz argentina, ícono del cine, la televisión y el teatro desde los años sesenta. Es reconocida por su belleza única, su talento innato y su distintivo lunar sobre la boca.

¿Es real el lunar de Marcela López Rey?

Sí, Marcela López Rey ha confirmado en varias entrevistas que su lunar sobre la boca es completamente real y natural.

¿En qué películas famosas actuó Marcela López Rey?

Marcela López Rey protagonizó alrededor de 45 películas. Algunas de las más destacadas incluyen “Libertad bajo palabra” (1960), “Los jóvenes viejos” (1962), “Los neuróticos” (1971), “La montaña sagrada” (1973) de Alejandro Jodorowsky, “Che Ovni” (1968) y “Quiero llenarme de ti” (con Sandro).

¿Con qué otros artistas importantes trabajó Marcela López Rey?

A lo largo de su carrera, Marcela López Rey trabajó con figuras como Leonardo Favio, Emilio Alfaro, Lautaro Murúa, María Vaner, Graciela Dufau, Sandro, Niní Marshall y Tita Merello.

¿Marcela López Rey también es escritora?

Sí, Marcela López Rey es también autora de guiones y miembro de Argentores. Ha escrito bajo el seudónimo de Emma Ucha, que es parte de su nombre real (Emma Peregrina Ucha).

¿Cuántas veces se casó Marcela López Rey?

Marcela López Rey se casó una sola vez, con el director de cine Aníbal Uset. Sin embargo, no se considera “muy de matrimonio” y valora su independencia.

Conclusión

Marcela López Rey es mucho más que un rostro bonito con un lunar icónico; es la encarnación de la pasión por el arte, la resiliencia ante las adversidades y la audacia de vivir según sus propias reglas. Desde sus humildes comienzos hasta convertirse en una estrella internacional, su trayectoria es un reflejo de su determinación y su autenticidad inquebrantable. Una mujer que no solo marcó una época en el espectáculo argentino, sino que también dejó una huella profunda por su visión adelantada del rol femenino y su capacidad de reinventarse. Su legado perdura, no solo en sus innumerables trabajos, sino en la inspiración que sigue siendo para nuevas generaciones, demostrando que el verdadero encanto reside en ser, siempre, uno mismo.

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