07/08/2021
Desde los albores de la civilización, el cabello ha trascendido su función biológica para convertirse en un lienzo de expresión, un símbolo de poder y un reflejo de las tendencias sociales. Como alguna vez dijo Leonardo da Vinci, “El cabello es esencial para un rostro como un marco para una imagen”. Esta fascinación humana por la cabellera ha persistido a lo largo de los siglos, adaptándose a cada época y sus valores, y el siglo XVIII no fue una excepción. Los peinados masculinos de esta era son un testimonio vívido de la ostentación, el estatus social y la moda, a menudo intrínsecamente ligados a la evolución de los productos diseñados para moldearlos y mantenerlos.

Acompáñanos en un recorrido histórico para desentrañar los secretos detrás de las imponentes cabelleras del siglo XVIII y cómo la búsqueda de la perfección capilar impulsó la invención de los primeros fijadores, sentando las bases de la industria que conocemos hoy.
El Cabello Masculino en el Siglo XVIII: Entre la Ostentación y la Higiene
El siglo XVIII fue una época de gran extravagancia y formalidad, y el cabello masculino no se quedó atrás. Lejos de la simplicidad, los hombres de la alta sociedad dedicaban horas al cuidado y estilizado de su cabellera, o más comúnmente, de sus pelucas. La moda dictaba que el cabello, o la peluca, fuera empolvado, adornado y meticulosamente peinado para reflejar riqueza y posición social.
La Era de las Pelucas Empolvadas
Las pelucas, conocidas como perukes en inglés, habían ganado popularidad desde el siglo XVII, en gran parte debido a la calvicie de Luis XIII de Francia y la necesidad de cubrirla, convirtiéndose rápidamente en un símbolo de estatus. En el siglo XVIII, alcanzaron su máximo esplendor y complejidad. Las pelucas no eran solo un accesorio; eran una declaración. Cuanto más grande y elaborada era una peluca, mayor era la fortuna y el estatus social de quien la portaba.
- Tipos de Pelucas: Existían numerosos estilos, desde las voluminosas full-bottomed wigs de principios de siglo hasta las más compactas y prácticas bag wigs (pelucas de bolsa) y las queue wigs (pelucas de coleta) que se hicieron populares hacia la segunda mitad del siglo. La bag wig se caracterizaba por una coleta atada con una cinta negra de seda y metida en una bolsa de tela, mientras que la queue wig presentaba una o varias coletas largas trenzadas o enrolladas. El estilo Cadogan, por ejemplo, implicaba que el cabello o la peluca se enrollara hacia arriba y se atara en la nuca, a menudo con una cinta.
- El Empolvado: Una característica distintiva era el empolvado del cabello o las pelucas. Se utilizaba polvo de almidón, a menudo perfumado y teñido (blanco, gris, beige, e incluso lavanda o azul pálido para ocasiones especiales), que se aplicaba generosamente para lograr un aspecto fresco y elegante. Este proceso era laborioso y desordenado, requiriendo un espacio o una capa protectora para evitar manchar la ropa. El polvo ayudaba a absorber la grasa, disimular la suciedad y, en cierta medida, combatir los olores.
- Mantenimiento y Coste: Las pelucas eran costosas y requerían un mantenimiento constante. Se fabricaban con cabello humano, pelo de cabra o de caballo, y su elaboración era un arte. Necesitaban ser peinadas, rizadas y empolvadas regularmente por barberos especializados. La higiene era un desafío; las pelucas eran propensas a albergar piojos y otros parásitos, lo que llevó a prácticas como el afeitado de la cabeza debajo de la peluca para mayor comodidad y limpieza.
Transición Hacia lo Natural (Relativo)
Hacia finales del siglo XVIII, especialmente con la influencia de la Revolución Francesa y un cambio general en las actitudes sociales, la moda de las pelucas empolvadas comenzó a declinar. Se observó una tendencia hacia peinados más naturales y menos ostentosos. Los hombres comenzaron a llevar su propio cabello más largo, peinado hacia atrás y a menudo atado en una coleta simple o una trenza, a veces aún ligeramente empolvado, pero sin la grandiosidad de las pelucas anteriores. Este cambio reflejaba un deseo de mayor simplicidad y un alejamiento de la ostentación de la aristocracia.
La Historia de los Fijadores Capilares Masculinos: De Ungüentos a Pomadas
Mientras que la apariencia del cabello cambió drásticamente a lo largo de los siglos, la necesidad de moldearlo y mantenerlo en su lugar ha sido una constante. Mucho antes de las modernas lacas y geles, los hombres recurrieron a una variedad de sustancias para lograr sus peinados deseados.
Los Orígenes: Ungüentos y Grasas Animales
Las primeras referencias a productos para fijar el cabello nos llevan a la palabra latina unguentum, que significa «untar». Estos primeros ungüentos no eran solo para el cabello, sino también para sanar heridas, y su base principal era la grasa animal. Para contrarrestar el olor desagradable de estas grasas, se les añadían esencias de plantas y flores, creando así los primeros productos perfumados. Estos ungüentos, con su base semisólida, solían almacenarse en recipientes de lata.
Durante siglos, los hombres experimentaron con diversos productos para dar forma y fijación a su cabello. Además de las grasas animales, se utilizaban vaselinas, aceites vegetales como el aceite de maíz, e incluso el famoso aceite de Macasar, un aceite vegetal con propiedades acondicionadoras que se hizo muy popular en el siglo XIX para dar brillo y fijación. La popularidad del aceite de Macasar era tal que se inventaron los antimacassars, pequeñas fundas de tela que se colocaban en los respaldos de los sillones para protegerlos de las manchas de aceite del cabello.
El Nacimiento de la Pomada Moderna
No fue hasta la década de 1920 cuando la industria de los fijadores capilares comenzó a tomar la forma que conocemos hoy. En esta época, los fabricantes empezaron a perfeccionar sus fórmulas utilizando ingredientes como agua, aceites minerales y cera de abeja, sentando las bases de las pomadas modernas.
- La Gomina Argentina: Curiosamente, en la misma década de 1920, específicamente en Buenos Aires, Argentina, se inventó el primer fijador de cabello moderno: la gomina. Este producto revolucionario no tardó en ganar una fama masiva, superando rápidamente a los aceites y jabones que se usaban anteriormente. La gomina ofrecía una fijación más fuerte y un acabado brillante, ideal para los peinados pulcros y engominados de la época.
- Brylcreem y la Expansión: En 1929, la empresa Chemico Works de Birmingham, Inglaterra, lanzó al mercado un nuevo producto llamado Brylcreem. A diferencia de sus predecesores, Brylcreem se caracterizaba por su facilidad de aplicación, permitiendo a los usuarios tomar una pequeña cantidad con los dedos y distribuirla uniformemente por el cabello. Su éxito fue meteórico, expandiéndose rápidamente por Europa y llegando a Estados Unidos. El éxito de Brylcreem impulsó a otras empresas a desarrollar sus propias versiones y mejoras, dando lugar a una proliferación de pomadas con diferentes bases y aromas.
Durante los años siguientes, estos productos gozaron de una enorme popularidad, impulsada por las barberías que resurgían con fuerza y las modas capilares de la época, que favorecían los peinados definidos y brillantes.

El Revés de los Sesenta y el Resurgimiento Actual
Sin embargo, la década de 1960 trajo consigo un cambio radical. Factores sociales como el movimiento hippie, que abogaba por la naturalidad y la libertad, y la irrupción de grupos musicales como The Beatles, con sus características melenas largas y despeinadas, hicieron que los fijadores de pelo cayeran en desuso. Las barberías tradicionales también sufrieron un duro golpe, ya que los hombres optaron por estilos más relajados que no requerían tanta fijación.
Pero el mundo de la barbería y los fijadores capilares no estaba destinado a desaparecer. Años más tarde, se produjo un resurgimiento notable. Marcas como Suavecito, Reuzel, Uppercut y Rudo Pomade comenzaron a aparecer en todo el mundo, ofreciendo pomadas de alta calidad con formulaciones modernas, texturas variadas y fragancias atractivas. Este renacimiento ha ido de la mano con la revitalización de las barberías tradicionales, que han vuelto a convertirse en centros de estilo y cuidado masculino, recuperando la importancia del peinado y la fijación como parte esencial de la imagen personal.
Tabla Comparativa: Fijadores Antiguos vs. Modernos
| Característica | Fijadores Antiguos (Ungüentos, Aceites) | Fijadores Modernos (Gomina, Pomadas) |
|---|---|---|
| Base Principal | Grasas animales, aceites vegetales (Maíz, Macasar) | Aceites minerales, cera de abeja, agua, polímeros |
| Textura | Semisólida, aceitosa, pesada | Variada (cremosa, cerosa, gelatinosa), ligera a pesada |
| Fijación | Suave a media, a menudo con acabado muy brillante y graso | Media a extra fuerte, con acabados mate, semi-mate o brillante |
| Envase Común | Latas, frascos de vidrio, recipientes abiertos | Tubos flexibles (inicialmente plomo, luego otros materiales), latas metálicas, tarros de plástico |
| Aroma | Esencias naturales (flores, plantas), a menudo para enmascarar olores de grasas | Amplia gama de fragancias sintéticas y naturales |
| Remoción | Difícil de lavar debido a la base grasa | Más fácil de lavar (muchas son base agua), aunque algunas a base de aceite requieren champús específicos |
| Impacto Social | Uso generalizado en épocas pre-modernas para peinados pulcros | Dominio en el siglo XX, declive en los 60, resurgimiento actual como producto de nicho y tendencia |
Preguntas Frecuentes
¿Por qué usaban pelucas los hombres en el siglo XVIII?
Los hombres usaban pelucas en el siglo XVIII principalmente como un símbolo de estatus, riqueza y moda. También servían para cubrir la calvicie, disimular la falta de higiene y proteger contra los piojos. Eran una parte esencial del atuendo formal de la aristocracia y la burguesía.
¿Qué era el empolvado del cabello?
El empolvado del cabello, o de las pelucas, era la práctica de aplicar polvo de almidón (a menudo perfumado y de color blanco, gris o incluso pastel) sobre el cabello para darle un aspecto fresco, voluminoso y elegante. Era un proceso laborioso y muy común en el siglo XVIII.
¿Cuál fue el primer fijador de cabello moderno?
Se considera que el primer fijador de cabello moderno fue la gomina, inventada en Buenos Aires, Argentina, en la década de 1920. Fue un producto revolucionario que ofrecía una fijación superior a los aceites y grasas utilizados hasta entonces.
¿Por qué disminuyó el uso de fijadores en los años 60?
El uso de fijadores disminuyó drásticamente en los años 60 debido a cambios culturales y sociales. El movimiento hippie, con su énfasis en la naturalidad y la libertad, y la popularidad de bandas como The Beatles, que lucían melenas largas y desenfadadas, hicieron que los peinados estructurados y el uso de fijadores pasaran de moda.
¿Qué productos se usaban antes de las pomadas modernas?
Antes de la aparición de las pomadas modernas, los hombres utilizaban una variedad de productos para fijar su cabello, incluyendo ungüentos a base de grasa animal, vaselina, aceites vegetales como el de maíz y el famoso aceite de Macasar. Estos productos eran más pesados y ofrecían una fijación limitada en comparación con las formulaciones posteriores.
La historia del cabello masculino es un fascinante espejo de la evolución social y cultural. Desde las elaboradas y empolvadas pelucas del siglo XVIII, que eran una clara declaración de poder y estatus, hasta la invención de la gomina y el auge de las pomadas modernas, el deseo de moldear y estilizar la cabellera ha permanecido constante. Aunque las modas cambian y los productos evolucionan, la importancia del cabello como medio de expresión y como parte fundamental de la identidad personal sigue siendo tan relevante hoy como lo fue hace siglos. Es un recordatorio de cómo algo tan aparentemente trivial como un peinado puede contar una historia profunda sobre una época y sus gentes.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a Estilos Masculinos: Siglo XVIII y Fijadores puedes visitar la categoría Estilo.
