Ana de Cléveris: La Reina Ignorada

12/11/2014

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La historia de la monarquía inglesa está llena de intrigas, pasiones y decisiones que cambiaron el curso de la nación. Pocos reinados son tan emblemáticos como el de Enrique VIII, conocido tanto por su poder absoluto como por su turbulenta vida marital. Entre sus seis esposas, una figura a menudo pasa desapercibida, pero su historia es tan singular como intrigante: Ana de Cléveris, la "esposa alemana" cuyo matrimonio fue tan breve como infeliz, pero cuya inteligencia y adaptabilidad le permitieron sobrevivir a la implacable corte Tudor.

¿Cómo era físicamente Ana de Clèves?
Según los cánones de la época, Ana era realmente fea: era alta y corpulenta, y su rostro poco agraciado mostraba además marcas de picaduras de viruela.

Ana de Cléveris, nacida en 1515 en Düsseldorf, era la segunda hija de Juan III, duque de Cléveris, y María, duquesa de Jülich-Berg. Su crianza en el castillo de Burg la expuso a un ambiente donde su padre, influenciado por Erasmo, adoptó una postura moderada dentro de la Reforma, acercándose a la Liga de Esmalcalda y oponiéndose al emperador Carlos V. Esta alianza protestante sería clave en su futuro. Tras la muerte de su padre, su hermano Guillermo, apodado "el rico", asumió el ducado. La familia, aunque con inclinaciones luteranas por parte de Guillermo, no estaba rígidamente alineada, con su madre siendo descrita como una "católica estricta". A la temprana edad de 12 años, Ana fue prometida a Francisco, el joven heredero del duque de Lorena, un compromiso que fue anulado en 1535 al ser considerado "no oficial". Esta experiencia temprana con los compromisos dinásticos sentaría un precedente para su futuro.

Enrique VIII, viudo de Juana Seymour desde 1537, buscaba una nueva esposa que fortaleciera sus alianzas políticas. Fue Thomas Cromwell, su astuto canciller, quien en 1539 propuso a Ana de Cléveris como una candidata ventajosa. La familia de Ana tenía pretensiones sobre el ducado de Güeldrés y estaba aliada con príncipes protestantes, lo que la convertía en una pieza clave en la disputa contra el emperador Carlos V, especialmente tras la tregua de Niza. Para evaluar a las posibles candidatas, Enrique envió al renombrado artista Hans Holbein el Joven a pintar retratos de Ana y su hermana menor, Amalia. El rey fue explícito en su petición: el artista debía ser lo más preciso posible, sin halagar a las hermanas. Sin embargo, por temor a desagradar al monarca, Holbein realizó un retrato retocado de Ana. La pintó con una frente alta, ojos de pesados párpados y una barbilla puntiaguda, suavizando cualquier imperfección. Ante esta imagen idealizada, Enrique se sintió complacido e incluso ilusionado con su futura posesión conyugal. Las negociaciones avanzaron, y el 4 de octubre de 1539 se firmó el tratado de matrimonio.

La educación de Ana era un contraste con las expectativas de Enrique. Mientras el rey valoraba la sofisticación cultural y la habilidad en el diálogo ingenioso, Ana no había recibido una educación formal en el sentido renacentista. Era, sin embargo, muy hábil en la costura y disfrutaba de los juegos de cartas. Sabía leer y escribir, pero solo en alemán, lo que limitaba su capacidad para interactuar en la corte inglesa. A pesar de estas limitaciones, fue descrita por el embajador francés, Charles de Marillac, como una mujer "alta y delgada, de belleza mediocre, y de rostro muy seguro y decidido". Marillac incluso añadió que su belleza no se comparaba con la de otras duquesas alemanas, siendo como "el Sol a la Luna, lo que el oro a la plata". Sin embargo, otras descripciones la consideraban amable, virtuosa y dócil, cualidades que la hacían una candidata adecuada para Enrique en el papel de reina consorte.

El encuentro que cambiaría el destino de Ana tuvo lugar el 31 de diciembre de 1539, cuando la princesa desembarcó en Dover. Enrique, impaciente por conocer a su futura esposa, se adelantó a su encuentro en Rochester, disfrazado y con un grupo de cortesanos. La escena fue un desastre. Al verla de cerca, Enrique, que había sido víctima del retrato retocado de Holbein, exclamó con decepción: "¡Pero si es una verdadera yegua flamenca!". Su desagrado era evidente. Según los cánones de la época y la percepción del rey, Ana era considerada fea: era alta y corpulenta, y su rostro, poco agraciado, mostraba además marcas de picaduras de viruela, lo que la hacía aún menos atractiva para el rey. A esto se sumaba su aparente falta de gracia y lo que Enrique percibió como "formas masculinas". La situación empeoró cuando Ana, al no reconocer al rey disfrazado, lo apartó con un sobresalto y, según se dice, maldiciendo en alemán. La mayoría de los historiadores concuerdan en que Enrique utilizó su apariencia y su supuesta "incapacidad" en la cama como excusas para la anulación, sintiéndose engañado por la descripción que se le había dado. Instó a Cromwell a encontrar una forma legal de evitar el matrimonio, pero ya era tarde; romper el compromiso habría puesto en peligro la vital alianza con los alemanes.

A pesar de la manifiesta inconformidad del rey, el matrimonio se celebró el 6 de enero de 1540 en el palacio real de Placentia en Greenwich, Londres, con el arzobispo Thomas Cranmer bendiciendo la unión. La frase "Dios me envió, así que mantener" fue grabada en el anillo de bodas de Ana. Inmediatamente después de su llegada a Inglaterra, Ana se adaptó a la forma de culto anglicana, como Enrique esperaba. Sin embargo, la primera noche como marido y mujer fue un fracaso rotundo. Enrique confesó a Cromwell que el matrimonio no se había consumado, diciendo: "No me gustaba mucho antes, pero ahora me gusta mucho menos". La intimidad en su vida matrimonial solo aumentó la repulsión que Ana inspiraba a su esposo. Aunque Ana elogió al rey como un marido amable, los hechos hablaban por sí mismos. Lady Rutland, una de sus damas, comentó: "Señora, debe haber algo más que esto, o pasará mucho tiempo antes de que tengamos un duque de York, lo que todo este reino más desea".

La atención de Enrique ya se había posado en otra mujer, Catalina Howard, una de las damas de honor de Ana. El destino del matrimonio estaba sellado. El 24 de junio, Ana recibió la orden de abandonar la corte, y el 6 de julio se le informó de la decisión de su marido de reconsiderar el matrimonio. Tras la toma de declaraciones de cortesanos y médicos que confirmaron la decepción del rey por su apariencia y su creencia de que no era virgen, se le pidió a Ana su consentimiento para la anulación. Con notable pragmatismo y sabiduría, ella accedió. El 12 de julio de 1540, el matrimonio fue anulado bajo los argumentos de no consumación y un precontrato de matrimonio previo de Ana con Francisco de Lorena. Thomas Cromwell, el principal artífice de la unión, fue acusado de traición y ejecutado el 28 de julio de 1540.

La disposición de Ana para aceptar la anulación sin resistencia le valió una posición privilegiada. Recibió un generoso acuerdo que incluía diversas propiedades, como el palacio de Richmond y el castillo de Hever, la antigua residencia de Ana Bolena. Aunque la Casa de Ana de Cléveris en Lewes, Sussex, lleva su nombre, nunca vivió allí. Lo más sorprendente es que, tras la anulación, Enrique y Ana desarrollaron una relación de amistad. Ella se convirtió en un miembro honorario de la familia real, siendo referida como la "Querida Hermana del Rey". Fue invitada a la corte con frecuencia y, en agradecimiento por su no impugnación de la anulación, Enrique decretó que tendría prioridad sobre todas las mujeres en Inglaterra, salvo su esposa e hijas. Incluso después de la decapitación de Catalina Howard, Ana y su hermano intentaron presionar a Enrique para un nuevo matrimonio, pero el rey se negó. Ana mantuvo una buena relación con las hijas de Enrique, María e Isabel, y asistió a la coronación de María I en 1553, su última aparición pública. A pesar de los cambios en el reinado de Eduardo VI, Ana nunca abandonó Inglaterra y disfrutó de la gestión de sus haciendas. Su familia en Alemania, especialmente su hermano luterano, no aprobaba su adhesión al anglicanismo, lo que la dejó relativamente sola en el mundo, pero con una vida cómoda y respetada en Inglaterra.

¿Cuál era el color del pelo de Ana de Clèves?
El embajador francés, Charles de Marillac, describió a Ana como alta y delgada, «de belleza mediana y rostro muy seguro y decidido». Era rubia y se decía que tenía un rostro encantador.

Cuando la salud de Ana comenzó a deteriorarse, María I le permitió vivir en Chelsea Old Manor, donde había residido Catalina Parr, la última esposa de Enrique. Aquí, a mediados de julio de 1557, Ana dictó su última voluntad, mencionando a su hermano, hermana, cuñada, la futura Reina Isabel, la Duquesa de Suffolk y la Condesa de Arundel. Dejó dinero a sus sirvientes y pidió a María e Isabel que los emplearan en sus hogares, demostrando su generosidad y buen carácter. Ana falleció en Chelsea Old Manor el 16 de julio de 1557, pocas semanas antes de cumplir 42 años. La causa más probable de su muerte fue el cáncer. Su entierro tuvo lugar el 3 de agosto en la Abadía de Westminster, un honor que ninguna otra esposa de Enrique VIII recibió. Su tumba, descrita como "algo difícil de encontrar", se halla en el lado opuesto al santuario de Eduardo el Confesor y ligeramente por encima del nivel de visión de una persona de estatura media. Ana de Cléveris tiene la distinción de ser la última de las esposas de Enrique VIII en morir, sobreviviendo incluso a Catalina Parr. Su epitafio en Westminster Abbey reza simplemente: "ANNE OF CLEVES QUEEN OF ENGLAND BORN 1515 • DIED 1557".

Preguntas Frecuentes sobre Ana de Cléveris

A continuación, abordamos algunas de las preguntas más comunes sobre la vida y apariencia de Ana de Cléveris:

  • ¿Cuál era el color del pelo de Ana de Cléveris?

    Sorprendentemente, las descripciones históricas y los documentos de la época que se centran en la apariencia de Ana de Cléveris son detallados en cuanto a su estatura, complexión, rasgos faciales e incluso las marcas de viruela. Sin embargo, no hay mención explícita ni información documentada sobre el color de su cabello. Los retratos de la época, como el de Holbein, no siempre eran fidedignos en todos los detalles y el enfoque estaba más en la representación de su estatus y las facciones clave. Por lo tanto, el color de su cabello sigue siendo un detalle no registrado en las fuentes disponibles.

  • ¿Cómo era físicamente Ana de Cléveris?

    La descripción física de Ana de Cléveris es una de las más controvertidas y debatidas en la historia de las esposas de Enrique VIII, principalmente debido a la reacción del rey. Inicialmente, el pintor Hans Holbein el Joven la representó con una frente alta, ojos de pesados párpados y una barbilla puntiaguda, en un retrato que el rey consideró favorable. Sin embargo, al conocerla en persona, Enrique la describió como una "verdadera yegua flamenca", una mujer "alta y corpulenta", con un "rostro poco agraciado" y "marcas de picaduras de viruela". También la describió con "facciones groseras" y "formas masculinas", lo que sugiere una complexión robusta y una falta de delicadeza a sus ojos. El embajador francés Charles de Marillac, por otro lado, la describió como "alta y delgada", pero de "belleza mediocre" y con un "rostro muy seguro y decidido". Esta discrepancia podría deberse a la percepción subjetiva o a la intención de cada observador. Lo cierto es que, para Enrique VIII, su apariencia no cumplió con sus expectativas.

  • ¿Dónde está enterrada Ana de Cléveris?

    Ana de Cléveris fue enterrada en la Abadía de Westminster el 3 de agosto de 1557. Es la única de las seis esposas de Enrique VIII que recibió este honor. Su tumba es descrita como "algo difícil de encontrar", ubicada en el lado opuesto al santuario de Eduardo el Confesor y ligeramente por encima del nivel de visión de una persona de estatura media. Su epitafio es conciso: "ANNE OF CLEVES QUEEN OF ENGLAND BORN 1515 • DIED 1557".

  • ¿Quién fue la esposa alemana de Enrique VIII?

    La esposa alemana de Enrique VIII fue Ana de Cléveris. Su matrimonio con el rey inglés se celebró el 6 de enero de 1540 y fue el resultado de una estrategia política de Thomas Cromwell para establecer una alianza con la Casa de La Marck, que apoyaba la Liga de Esmalcalda y se oponía al emperador Carlos V. Aunque su unión fue breve y anulada el 12 de julio de 1540, Ana, de origen alemán, fue la cuarta esposa de Enrique VIII.

Comparativa: El Destino de las Esposas de Enrique VIII

La vida de las seis esposas de Enrique VIII fue variada y, a menudo, trágica. Ana de Cléveris destaca por su supervivencia y su relación única con el rey después de la anulación. A continuación, una breve comparativa de su destino y lugar de entierro:

EsposaDestinoLugar de Entierro
Catalina de AragónDivorciada (matrimonio anulado), falleció de causas naturales.Catedral de Peterborough
Ana BolenaEjecutada por traición, incesto y adulterio.Capilla de San Pedro ad Vincula, Torre de Londres
Juana SeymourFalleció por complicaciones del parto.Capilla de San Jorge, Castillo de Windsor
Ana de CléverisMatrimonio anulado, sobrevivió al rey y a todas sus esposas, falleció de causas naturales (cáncer).Abadía de Westminster
Catalina HowardEjecutada por adulterio y traición.Capilla de San Pedro ad Vincula, Torre de Londres
Catalina ParrSobrevivió al rey, se volvió a casar, falleció por complicaciones del parto.Capilla del Castillo de Sudeley

La historia de Ana de Cléveris es un testimonio de resiliencia y pragmatismo en una era brutal. A pesar de la humillación inicial de su matrimonio fallido, supo navegar las turbulentas aguas de la corte Tudor, asegurar su posición y ganarse el respeto e incluso la amistad del rey. Su vida, que abarcó los reinados de Enrique VIII, Eduardo VI y María I, y su lugar de descanso final en la Abadía de Westminster, la distinguen como una figura única entre las consortes de Enrique VIII, un recordatorio de que la supervivencia a veces reside en la adaptabilidad y la inteligencia, más que en la belleza o el poder.

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