22/07/2019
Sentir o que te diagnostiquen una “bola” o masa en el ovario puede generar preocupación y muchas preguntas. Es fundamental comprender que no todas las masas ováricas son iguales, y la mayoría de ellas son benignas y temporales. En este artículo, desglosaremos los tipos más comunes de estas formaciones, sus causas, síntomas y cuándo es necesario buscar atención médica. Abordaremos desde los frecuentes quistes funcionales hasta los teratomas, e incluso aclararemos qué es un quiste que se asocia popularmente con la presencia de cabello, aunque no esté en el ovario.

Los ovarios son órganos reproductores femeninos ubicados en la pelvis, encargados de producir óvulos y hormonas. Debido a su función cíclica, son propensos a desarrollar formaciones llenas de líquido, conocidas como quistes, que son una parte normal del ciclo menstrual de muchas mujeres. Sin embargo, también pueden aparecer otros tipos de masas que requieren una evaluación más detallada.
Tipos Comunes de Quistes Ováricos Funcionales
Los quistes ováricos funcionales son las masas más frecuentes en los ovarios y, como su nombre lo indica, están directamente relacionados con el funcionamiento normal del ciclo menstrual. Se forman a partir de los folículos, que son las pequeñas cavidades llenas de líquido que contienen un óvulo en desarrollo. Normalmente, durante cada ciclo, un folículo libera un óvulo y luego desaparece. Sin embargo, si este proceso no ocurre como debería, el folículo puede crecer y formar un quiste.
Se estima que alrededor de un tercio de las mujeres premenopáusicas desarrollarán un quiste funcional en algún momento de su vida. Son raros después de la menopausia, ya que la ovulación cesa.
Quistes Foliculares
Estos quistes se forman cuando un folículo, en lugar de romperse y liberar el óvulo, continúa creciendo. El folículo se llena de líquido y puede aumentar de tamaño, formando un quiste. Suelen ser asintomáticos y desaparecer por sí solos en unas pocas semanas.
Quistes del Cuerpo Lúteo
Después de que un folículo libera su óvulo, la estructura restante se transforma en lo que se conoce como cuerpo lúteo, que produce hormonas para preparar el útero para un posible embarazo. Si esta estructura no se reabsorbe y se llena de líquido o sangre, se forma un quiste del cuerpo lúteo. Estos quistes pueden ser más grandes y, en ocasiones, sangrar en su interior o romperse, lo que puede causar dolor intenso si el líquido o la sangre se derraman en la cavidad abdominal. A pesar de esto, la mayoría también se resuelven espontáneamente.
La mayoría de los quistes funcionales miden alrededor de 1.5 cm de diámetro, aunque algunos pueden alcanzar o superar los 5 cm. La buena noticia es que la gran mayoría de estos quistes desaparecen por sí solos en cuestión de días o semanas, sin necesidad de tratamiento.
| Característica | Quiste Folicular | Quiste del Cuerpo Lúteo |
|---|---|---|
| Origen | Folículo que no libera el óvulo | Cuerpo lúteo que se llena de líquido/sangre |
| Momento de Formación | Durante la fase folicular del ciclo | Después de la ovulación (fase lútea) |
| Contenido | Líquido claro | Líquido o sangre |
| Síntomas Comunes | Generalmente asintomático | Generalmente asintomático, pero puede causar dolor si sangra o se rompe |
| Resolución | Usualmente se reabsorbe en semanas | Usualmente se reabsorbe en semanas |
Teratomas Ováricos: Una Bola con Tejidos Variados
Cuando se habla de una “bola en el ovario” que puede contener elementos inusuales como cabello, dientes o fragmentos de hueso, nos referimos a un tipo de tumor ovárico llamado teratoma quístico maduro, también conocido como quiste dermoide. Aunque la idea de que un quiste contenga cabello pueda sonar alarmante, los teratomas quísticos maduros son casi siempre benignos.

Los teratomas se forman a partir de células germinales, que son células capaces de diferenciarse en cualquier tipo de tejido corporal. Es por eso que pueden contener una variedad de tejidos como piel, cabello, grasa, cartílago, hueso y, en raras ocasiones, incluso tejido cerebral o glandular. A menudo, son hallazgos incidentales durante exámenes físicos de rutina, estudios de imagen o cirugías realizadas por otras razones, ya que un porcentaje significativo de pacientes (entre 6% y 65% según publicaciones) cursan asintomáticos.
Síntomas y Complicaciones
Cuando los teratomas presentan síntomas, el más común es el dolor abdominal, que puede ser constante y de intensidad leve a moderada. También pueden manifestarse como una masa palpable o, menos frecuentemente, con sangrado uterino anormal, síntomas urinarios o gastrointestinales. Sin embargo, las complicaciones más preocupantes y que requieren atención médica urgente son:
- Torsión Ovárica: Esta es la complicación más frecuente y grave, ocurriendo entre el 3% y el 11% de los casos. Sucede cuando el ovario, junto con el teratoma, se tuerce sobre sus propios ligamentos, cortando el suministro de sangre. Esto provoca un dolor abdominal agudo, intenso y súbito, a menudo acompañado de náuseas y vómitos. El tamaño del tumor se correlaciona con el riesgo de torsión: a mayor tamaño, mayor riesgo.
- Ruptura: Aunque rara (menos del 1% al 2.5% de los casos), la ruptura de un teratoma puede ocurrir espontáneamente o asociada a una torsión. Puede provocar una hemorragia interna o una peritonitis química (inflamación del revestimiento abdominal) debido a la liberación del contenido del quiste (especialmente grasa), lo que causa un dolor muy intenso y puede llevar a inestabilidad hemodinámica.
- Infección: Los teratomas pueden infectarse, aunque es menos común.
- Degeneración Maligna: La posibilidad de que un teratoma quístico maduro se vuelva maligno es extremadamente rara (0.2% a 2% de los casos), siendo el carcinoma de células escamosas el tipo más frecuente.
Diagnóstico y Tratamiento
El diagnóstico de un teratoma ovárico suele realizarse mediante estudios de imagen, como el ultrasonido transvaginal, que tiene una alta sensibilidad y especificidad para diferenciarlo de otras masas. En algunos casos, se complementa con una tomografía computarizada (TAC), especialmente si se sospecha malignidad o para evaluar la extensión. Los marcadores tumorales en sangre (como AFP y β-HCG) también pueden ser útiles si hay sospecha de malignidad, aunque en teratomas maduros suelen ser normales.
El tratamiento para los teratomas quísticos ováricos es casi siempre quirúrgico. La extirpación se puede realizar mediante cistectomía simple (solo se extrae el quiste, conservando el ovario) o salpingo-ooforectomía (extirpación del ovario y la trompa de Falopio), dependiendo del tamaño, la apariencia y si hay complicaciones. La cirugía laparoscópica es una opción segura y preferida en muchos casos, ofreciendo beneficios como menos dolor postoperatorio y una recuperación más rápida.
Otras Posibles Masas Ováricas
Además de los quistes funcionales y los teratomas, existen otras “bolas” o masas que pueden aparecer en los ovarios, aunque son menos frecuentes o de diferente origen:
- Endometriomas: También conocidos como “quistes de chocolate”, son quistes llenos de sangre oscura y espesa que se forman cuando el tejido endometrial (el que recubre el útero) crece fuera del útero y se adhiere al ovario.
- Cistadenomas: Tumores benignos que se desarrollan a partir de la superficie externa del ovario y pueden estar llenos de líquido seroso (líquido acuoso) o mucinoso (líquido espeso y pegajoso).
- Fibromas Ováricos: Tumores sólidos benignos que se componen de tejido conectivo.
- Tumores Malignos: Aunque menos comunes, algunas masas ováricas pueden ser cancerosas. Es por eso que cualquier “bola” o crecimiento inusual debe ser evaluado por un médico para descartar malignidad.
El Quiste Pilonidal: La Verdadera "Bola con Pelos" (pero fuera del ovario)
La pregunta sobre “el quiste que tiene pelos” a menudo se refiere a un quiste pilonidal, y es crucial aclarar que esta es una condición que, aunque implica la presencia de cabello y una “bola”, *no ocurre en el ovario*. Los quistes pilonidales son bolsillos anormales en la piel que suelen contener residuos de piel y cabello. La mayoría de estos quistes se localizan cerca del coxis, en la parte superior del pliegue entre los glúteos.
Causas y Síntomas
Los quistes pilonidales suelen aparecer cuando un vello perfora la piel y luego se encarna. La fricción y la presión de la piel al rozarse, el uso de ropa ajustada, andar en bicicleta o permanecer sentado durante períodos prolongados pueden favorecer que los vellos sueltos penetren la piel. El cuerpo reacciona formando un quiste alrededor del vello en un intento de expulsarlo.
Un quiste pilonidal puede ser asintomático. Sin embargo, si se infecta, la piel alrededor del quiste puede inflamarse y doler intensamente. Los síntomas de un quiste pilonidal infectado incluyen:
- Un hoyo o pequeña abertura cerca del coxis.
- Dolor en la zona afectada.
- Piel roja e hinchada.
- Supuración de pus o exudación de sangre con un olor desagradable.
Factores de Riesgo y Prevención
Algunos factores que aumentan el riesgo de desarrollar un quiste pilonidal son ser un adulto joven (especialmente hombres), tener sobrepeso, llevar un estilo de vida sedentario (estar sentado por períodos prolongados) y tener vello corporal grueso y duro. En raras ocasiones, pueden formarse quistes entre los dedos de las manos en personas que asean animales o cortan el cabello.
Para prevenir los quistes pilonidales, se recomienda mantener una buena higiene en la zona, alcanzar o mantener un peso saludable y evitar estar sentado durante períodos prolongados. Si ya has tenido quistes pilonidales, rasurarse o usar productos de depilación en el área afectada puede ayudar a reducir el riesgo de recurrencia.
Las complicaciones de los quistes pilonidales incluyen infecciones recurrentes y, en casos muy raros y sin tratamiento, un mayor riesgo de desarrollar un tipo de cáncer de piel llamado carcinoma espinocelular.

Cuándo Consultar a un Médico
Es fundamental no autodiagnosticarse ni ignorar los síntomas. Si experimentas alguno de los siguientes, busca atención médica:
- Dolor pélvico o abdominal persistente, agudo o que empeora.
- Cambios en tu ciclo menstrual (sangrado inusual, ciclos irregulares).
- Hinchazón o sensación de presión en el abdomen.
- Náuseas, vómitos o cambios en los hábitos intestinales sin explicación aparente.
- Síntomas de infección (fiebre, enrojecimiento, calor, pus) en cualquier área con una masa.
- Cualquier masa palpable nueva o que crezca rápidamente.
Un diagnóstico temprano y una evaluación profesional son clave para determinar la naturaleza de cualquier “bola” o masa y asegurar el tratamiento adecuado.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Todos los quistes ováricos son peligrosos?
No, la gran mayoría de los quistes ováricos son benignos y funcionales, lo que significa que están relacionados con el ciclo menstrual normal y suelen desaparecer por sí solos sin tratamiento. Sin embargo, es importante que un médico evalúe cualquier masa para descartar otras causas, incluyendo las menos frecuentes que sí pueden ser peligrosas.
¿Los quistes ováricos causan síntomas?
Muchos quistes ováricos, especialmente los funcionales pequeños, son asintomáticos y se descubren de forma incidental. Sin embargo, los quistes más grandes, los que sangran o se rompen, o los que sufren torsión, pueden causar dolor pélvico, hinchazón, presión, dolor durante las relaciones sexuales o cambios en el ciclo menstrual.
¿Cómo se diagnostica una bola en el ovario?
El diagnóstico generalmente comienza con un examen pélvico, seguido de estudios de imagen como el ultrasonido transvaginal, que es la herramienta principal para visualizar los ovarios y detectar masas. En algunos casos, se pueden requerir otros estudios como la tomografía computarizada (TAC) o la resonancia magnética (RM), así como análisis de sangre (incluyendo marcadores tumorales si hay sospecha de malignidad).
¿Siempre se necesita cirugía para una masa ovárica?
No. Para los quistes funcionales, la observación y el seguimiento suelen ser suficientes, ya que la mayoría se resuelven espontáneamente. La cirugía se considera cuando la masa es grande, persistente, causa síntomas severos, tiene características sospechosas de malignidad o presenta complicaciones como la torsión o la ruptura.
¿Pueden reaparecer los quistes ováricos?
Sí, especialmente los quistes funcionales. Si una mujer sigue ovulando, puede desarrollar nuevos quistes en ciclos menstruales posteriores. Para los teratomas y otros tumores, una vez extirpados, la recurrencia en el mismo ovario es rara, pero es posible que se desarrollen en el ovario contralateral.
En resumen, si bien una “bola en el ovario” puede sonar alarmante, en la mayoría de los casos se trata de quistes benignos y temporales. Sin embargo, es vital tomar en serio cualquier síntoma nuevo o inusual y buscar siempre la opinión de un profesional de la salud. La información es poder, y estar bien informada sobre tu cuerpo te permitirá tomar las mejores decisiones para tu salud.
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