22/08/2012
La complejidad del espectro autista abarca diversas manifestaciones que van más allá de lo puramente social o comunicativo. Dentro de este amplio rango, el Síndrome de Asperger ha sido una categoría de particular interés, aunque su conceptualización ha evolucionado a lo largo del tiempo. Comprender los rasgos conductuales y las sutiles características físicas asociadas, así como la omnipresente relación con la ansiedad, es fundamental para una identificación temprana y un apoyo adecuado. Este artículo explora en profundidad estas características, desmitificando percepciones y ofreciendo una visión clara para profesionales, familias y el público en general que busca entender mejor esta neurodiversidad.

El Síndrome de Asperger (SA), históricamente reconocido como una entidad propia dentro de los trastornos del espectro autista (TEA), se caracteriza por un conjunto de alteraciones neurobiológicas que impactan significativamente el desarrollo. Aunque la etiqueta diagnóstica ha sido integrada en el concepto más amplio de TEA en el DSM-5, la descripción original del Asperger sigue siendo una lente valiosa para entender ciertas presentaciones. Las desviaciones y déficits principales se observan en diversos aspectos clave del desarrollo:
- Las conexiones y habilidades sociales, que a menudo se manifiestan como una dificultad intrínseca para establecer y mantener relaciones interpersonales significativas. Esto puede incluir desafíos en la reciprocidad social, la interpretación de señales no verbales y la comprensión de las normas sociales implícitas.
- El uso del lenguaje con fines comunicativos, donde, a pesar de tener un vocabulario extenso y una gramática correcta, la pragmática y la comprensión de matices sociales en la conversación (como el sarcasmo, las metáforas o la toma de turnos) pueden ser un desafío considerable. Su discurso puede parecer formal o monótono.
- Características de comportamiento relacionados con rasgos repetitivos o perseverantes, que pueden incluir una adherencia rígida a rutinas, la necesidad de invariabilidad en su entorno o la realización de movimientos repetitivos (conocidos como stimming) para autorregularse.
- Una limitada gama de intereses, que se centra intensa y profundamente en uno o pocos temas, a menudo hasta el punto de la experticia enciclopédica. Estos intereses pueden ser inusuales en su especificidad o intensidad.
- Y, en la mayoría de los casos, una notable torpeza motora, que impacta la coordinación, el equilibrio y la participación en actividades físicas o deportivas. Esta característica no es visible en la apariencia general, pero sí en la ejecución de movimientos.
Rasgos Conductuales y la Manifestación Motora en Niños y Adolescentes
Si bien el término "rasgos físicos" en Asperger no se refiere a características dismórficas faciales o corporales evidentes, sí se asocia con la ya mencionada torpeza motora y otras manifestaciones conductuales que tienen un impacto directo en cómo la persona interactúa con su entorno. Los niños y niñas con este diagnóstico, aunque individualmente únicos, comparten ciertas características comunes que afectan su interacción con el mundo:
- Son socialmente torpes y pueden resultar difíciles de manejar en sus relaciones con otros niños y adultos, a menudo mostrándose ingenuos y crédulos ante las intenciones de los demás, lo que los hace vulnerables.
- Frecuentemente, carecen de conciencia sobre los sentimientos e intenciones de otros, lo que lleva a malentendidos, respuestas inapropiadas y frustraciones en las interacciones sociales.
- Experimentan grandes dificultades para seguir y mantener el ritmo normal de una conversación, pudiendo monologar sobre sus intereses específicos sin percibir el desinterés del interlocutor o no captar las señales para alternar turnos.
- Se alteran fácilmente por cambios en rutinas y transiciones, buscando la previsibilidad y la estructura como fuente de seguridad y control en un mundo que perciben como caótico o impredecible.
- Son literales en el lenguaje y la comprensión, lo que significa que las metáforas, el sarcasmo, el humor o las expresiones idiomáticas pueden ser difíciles de interpretar, llevándolos a malentendidos frecuentes.
- Son muy sensibles a estímulos sensoriales como sonidos fuertes, colores intensos, luces brillantes, olores específicos o sabores particulares, lo que puede causarles un gran malestar, ansiedad o incluso dolor físico, llevándolos a evitar ciertos entornos.
- Presentan una fijación intensa en un tema u objeto del que pueden llegar a ser auténticos expertos, dedicando horas a su estudio, recopilación de información y discutiendo sobre ello con gran detalle.
- Son físicamente torpes en deportes y actividades que requieren coordinación motora fina o gruesa, lo que puede llevar a dificultades en la participación en juegos grupales y una menor autoestima en este ámbito.
- Muestran incapacidad para hacer o mantener amigos de su misma edad, a menudo prefiriendo la compañía de adultos o personas más jóvenes/mayores con intereses similares, o simplemente el juego solitario.
Además de estas características, pueden presentar otros comportamientos y particularidades:
- Una memoria inusual para detalles específicos, reteniendo información que otros podrían pasar por alto o considerar irrelevante, lo que a veces se confunde con una memoria excepcional.
- Problemas de sueño o de alimentación, que pueden estar relacionados con sensibilidades sensoriales (texturas de alimentos, ruidos nocturnos) o dificultades para procesar el entorno y regularse.
- Dificultades para comprender cosas que han oído o leído, especialmente si implican inferencias, contextos sociales complejos o significados no literales.
- Patrones de lenguaje poco usuales, como observaciones objetivas y/o irrelevantes en el contexto de la conversación, o un lenguaje excesivamente formal o pedante.
- Hablar en forma extraña o pomposa, con alteraciones de la prosodia (el ritmo, la entonación y el acento del habla), volumen y tono, lo que puede hacer que su discurso suene robótico o inexpresivo.
- Tendencia a balancearse, realizar movimientos repetitivos (stimming) o caminar mientras se concentran, como una forma de auto-regulación para manejar el estrés o la sobrecarga sensorial.
El Asperger en la Vida Adulta: Un Estilo Cognitivo Distinto
En la edad adulta, muchas de estas características persisten, aunque las personas pueden haber desarrollado mecanismos de afrontamiento o compensación. La persona con Asperger a menudo tiene un aspecto e inteligencia normales, e incluso, frecuentemente, habilidades especiales sobresalientes en áreas restringidas de su interés, lo que les permite destacar en campos específicos como la ciencia, la tecnología o el arte. Sin embargo, los desafíos se centran en la esfera social, con problemas persistentes para relacionarse con los demás a un mismo nivel de desarrollo, lo que puede afectar sus relaciones personales y profesionales.
Su discapacidad no es inmediatamente evidente, manifestándose principalmente a nivel de comportamientos sociales disfuncionales, lo que puede generar problemas en todos los ámbitos de su vida y la de sus familiares. El estilo cognitivo de una persona con Asperger es distintivo: su pensamiento es lógico, concreto e hiperrealista. Esta forma de procesar la información puede ser una fortaleza en campos que requieren precisión y atención al detalle, pero también una fuente de dificultad en situaciones que demandan flexibilidad, intuición social o comprensión de lo implícito.
Es crucial destacar que una adecuada identificación y atención temprana, un ambiente familiar de apoyo, una respuesta educativa adaptada y una alta capacidad intelectual y de aprendizaje son factores que predicen un mejor ajuste social, personal y emocional en la vida adulta. El Síndrome de Asperger es un trastorno muy frecuente (de 3 a 5 por cada 1000 nacidos vivos, dato actual estimado) que tiene mayor incidencia aparente en niños que niñas, aunque es muy probable que exista un infradiagnóstico del mismo en las mujeres debido a que en las chicas/mujeres la presentación clínica es diferente y a menudo más sutil.

El Síndrome de Asperger fue reconocido por la comunidad científica en el DSM-4 (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales) en 1994, y posteriormente incluido en 2013 como parte del Trastorno del Espectro Autista (TEA) en el DSM-5, aunque la CIE 10 (Clasificación Internacional de Enfermedades de la O.M.S.) lo mantiene como entidad propia. A pesar de su reconocimiento científico, sigue siendo poco conocido entre la población general e, incluso, por muchos profesionales, lo que dificulta el diagnóstico y el apoyo adecuado.
La Ansiedad y el Autismo: Una Relación Profunda
La ansiedad es un compañero frecuente y significativo en las personas con trastorno del espectro del autismo (TEA), impactando profundamente su calidad de vida y la de sus familias. No es solo una preocupación transitoria; estudios científicos reportan que más del 50% de las personas con TEA también tienen un trastorno de ansiedad concurrente, una prevalencia notablemente más alta que en la población general. Esta alta coexistencia se debe a una compleja interacción de factores neurobiológicos, cognitivos y ambientales. La ansiedad puede manifestarse de diversas formas, incluyendo fobia específica, ansiedad social, ansiedad generalizada, ataques de pánico, ansiedad de separación o agorafobia, entre otras, requiriendo un abordaje interdisciplinar y una mirada comprensiva.
Factores Contribuyentes a la Ansiedad en el Autismo
La coexistencia de autismo y ansiedad no es casual; se nutre de varios desafíos inherentes al espectro, que hacen que el mundo sea un lugar más impredecible y abrumador:
- Dificultades de Comprensión Social: El mundo social es dinámico y requiere constantes cambios, adaptación, flexibilidad y anticipación de las intenciones y conductas de los demás. Para una persona con autismo, interpretar estas señales, manejar malentendidos y navegar las complejidades de las interacciones sociales es un desafío abrumador que genera una gran incertidumbre y, consecuentemente, ansiedad.
- Dificultades para Interpretar la Incertidumbre: La vida diaria está llena de acontecimientos inesperados que demandan flexibilidad y adaptación. Sin embargo, las personas con autismo a menudo tienen dificultades para tolerar la incertidumbre debido a problemas de comprensión social y sensibilidades sensoriales. Esta incapacidad para procesar lo impredecible puede aumentar drásticamente la ansiedad. Por ejemplo, la combinación de una conversación social ambigua y ruidos intensos puede desencadenar una fobia a los eventos sociales, causando una conducta evitativa.
- Desafíos en la Identificación, Reconocimiento y Manejo de Emociones: Los problemas en el reconocimiento y manejo de las propias emociones y las de los demás se deben a dificultades en la interpretación de señales sociales, la expresión emocional y la regulación afectiva. Esto afecta la comunicación, las relaciones interpersonales y, en última instancia, aumenta los niveles de ansiedad y frustración.
- Dificultades de Comunicación e Interacción Social: Las personas con autismo a menudo luchan por expresar sus necesidades, pedir ayuda o identificar y expresar sus emociones de manera convencional. Esta dificultad persistente puede llevar a un mayor número de conflictos relacionales, a la frustración y, a largo plazo, a sentirse incomprendidos y aislados, lo que alimenta la ansiedad.
- Alteraciones Sensoriales: Una característica fundamental del autismo son las alteraciones sensoriales, que pueden ser tanto por exceso (hipersensibilidad) como por defecto (hiposensibilidad) a estímulos. Una reacción exagerada a ruidos fuertes, aglomeraciones, contacto físico, luces brillantes o texturas incómodas puede ser abrumadora. Cuando estos estímulos son prolongados, incontrolables o imprevistos, desencadenan estrés elevado, desregulación emocional y conductual, y ansiedad extrema.
- Imprevistos y Cambios de Rutina: La preferencia por las rutinas, la estructura y los horarios es bien conocida en el autismo, ya que proporciona una sensación de control, previsibilidad y anticipación de lo que sucederá. Los cambios inesperados o las transiciones son una fuente importante de ansiedad extrema, desestabilizando el bienestar y requiriendo un apoyo considerable para la regulación.
Impacto de la Ansiedad en Niños y Adolescentes con Autismo
La ansiedad tiene un impacto profundo en la vida de los niños y adolescentes con autismo, interfiriendo significativamente con su capacidad para comunicar, aprender, socializar y participar en actividades diarias. En el ámbito escolar, la ansiedad puede manifestarse como problemas de atención y concentración, evitación de situaciones sociales o, incluso, con la presencia de problemas de conducta que dificultan su adaptación al contexto. En casa, los niños y adolescentes ansiosos pueden tener dificultades para dormir, comer, seguir sus hábitos de la vida diaria o participar en actividades familiares, afectando la dinámica del hogar y generando estrés para todos sus miembros.
Contextos de Manifestación de la Ansiedad
La ansiedad no se limita a un único escenario; puede surgir en diversos contextos, haciendo que la vida diaria sea un desafío constante:
- Entornos Escolares: La escuela es un lugar de estrés potencial debido a las exigencias académicas, las complejas interacciones sociales y los frecuentes cambios de rutina e imprevistos. Así mismo, la sobrecarga sensorial en el aula (ruidos, luces, movimiento) también contribuye a aumentar la ansiedad, dificultando el aprendizaje y la socialización.
- Situaciones Sociales: Eventos como fiestas, encuentros familiares o reuniones con amigos pueden ser abrumadores. La dificultad para interpretar señales sociales, la sensibilidad a estímulos sensoriales, la falta de comprensión de las dinámicas de interacción y la dificultad para manejar conflictos son factores clave. Una persona con autismo puede manifestar ansiedad en cualquier lugar público, desde un supermercado concurrido hasta un museo ruidoso o simplemente al caminar por la calle si el contexto es abrumador o impredecible.
- Transiciones y Cambios: Cualquier alteración en la rutina diaria, como mudarse de casa, cambiar de referente, compañeros o escuela, o incluso las vacaciones, puede provocar una ansiedad significativa. Cuanto más literal y centrada en el detalle sea la persona autista, mayor será el impacto y el cansancio asociado al procesamiento y elaboración del cambio, ya que su cerebro debe trabajar más para adaptarse a lo nuevo.
Herramientas y Terapias para Controlar la Ansiedad
Es importante recordar que la ansiedad, en ciertos niveles, es una respuesta protectora y necesaria que nos ayuda a estar activados y concentrados en situaciones como, por ejemplo, estudiar para un examen o reaccionar ante un peligro. Sin embargo, cuando se vuelve desadaptativa, crónica o incapacitante, existen diversas estrategias y abordajes terapéuticos que pueden ayudar a las personas con autismo a manejarla:
Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)
La TCC es un abordaje fundamental que se centra en identificar los antecedentes y precipitantes del malestar, así como las variables que mantienen la ansiedad. Las estrategias iniciales se enfocan en la prevención, permitiendo a las personas autistas anticipar situaciones que pueden generarles malestar e implementar recursos preventivos o, en caso de que no se pueda evitar, activar recursos para que el impacto sea el menor posible. Esto puede incluir el uso de pictogramas, secuencias visuales o rutinas repetidas para estructurar el día. En personas con lenguaje y capacidad intelectual preservada, se trabaja directamente en la identificación y cambio de patrones de pensamiento negativos que contribuyen a la ansiedad, ofreciendo estrategias verbales y escritas para desarrollar habilidades de afrontamiento.

Intervenciones Sensoriales y Entornos "Autism Friendly"
La terapia de integración sensorial es clave para ayudar a reducir la sobrecarga sensorial y la ansiedad asociada. Las valoraciones acerca del perfil sensorial de la persona con autismo permiten generar estrategias de prevención y adaptación al contexto. Esto incluye el uso de auriculares de cancelación de ruido, la conciencia de la molestia de ciertos ruidos, luces o contactos físicos, y la posibilidad de evitar o anticipar estos estímulos para que no sean vividos de manera imprevisible e inesperada. En esta línea, cada vez más se habla del concepto de "contexto autism friendly" (amigable con el autismo), que se centra en crear entornos inclusivos y comprensibles para personas autistas, reduciendo estímulos sensoriales abrumadores y proporcionando estructuras claras. Este enfoque promueve la comprensión y la adaptación en lugar de esperar que las personas con autismo se ajusten a entornos no adaptados, facilitando una mayor participación y bienestar en diversos contextos sociales y educativos.
Caja de Regulación Sensorial y Estrategias de Relajación
Una "caja sensorial" con diversos gadgets o materiales sensoriales es utilizada como herramienta terapéutica para estimular los sentidos de manera controlada y segura, y ayuda a reducir la ansiedad y mejorar la regulación sensorial en personas autistas. Estas cajas pueden contener una variedad de objetos táctiles, visuales, olfativos y auditivos, como pelotas de estrés, materiales suaves, luces tranquilizadoras, aromaterapia y juguetes que producen sonidos agradables. Al proporcionar una variedad de estímulos sensoriales, las cajas sensoriales pueden ayudar a las personas autistas a calmarse, a concentrarse mejor y a desarrollar habilidades sensoriales y motoras en un entorno relajante. Además, técnicas de relajación como la respiración profunda, la meditación y el yoga pueden ser de gran ayuda para reducir el estrés, siempre que la persona muestre apertura y oportunidad para integrarlas en su rutina.
Apoyo Farmacológico
En algunos casos, el abordaje farmacológico, junto con otras intervenciones, es necesario o de gran ayuda para controlar los síntomas de ansiedad más severos o incapacitantes. Es crucial que cualquier tratamiento farmacológico sea supervisado por un profesional de la salud especializado en autismo, puesto que la manera de expresar, comunicar o responder a la ansiedad y a los tratamientos no es siempre esperable o clara en esta población, requiriendo un seguimiento cuidadoso y personalizado.
Pautas y Recomendaciones para las Familias
Las familias desempeñan un papel crucial en el apoyo a las personas con autismo y ansiedad. Su papel es fundamental y requiere de estrategias específicas y un compromiso constante:
- Fomentar la Comunicación: Utilizar herramientas de comunicación adaptadas al nivel de desarrollo de la persona con autismo, como imágenes, pictogramas o aplicaciones de comunicación aumentativa y alternativa (AAC). Esto puede ayudarlos a expresar sus necesidades, emociones y frustraciones con secuencias visuales o modelos verbales, reduciendo la ansiedad derivada de la incomprensión.
- Crear un Entorno Predecible: Las rutinas diarias anticipadas y claras pueden proporcionar un sentido de seguridad y reducir la ansiedad en muchos casos. Dependiendo del nivel de desarrollo y las necesidades de la persona, esto puede significar una rutina constante y con pocos o mínimos cambios, o una que permita pequeños ajustes con suficiente anticipación.
- Proveer un Espacio Tranquilo: Disponer de un lugar tranquilo y seguro donde la persona pueda retirarse junto con una caja sensorial cuando se sienta abrumada puede ser muy beneficioso. Este espacio debe ser un refugio donde puedan desahogarse y regularse sin juicio.
- Formación en Comprensión del Autismo y Manejo de la Ansiedad: Las familias requieren de una formación y acompañamiento activo en la comprensión de cómo funciona la persona autista, de cómo potenciar su comunicación e interacción, y de cómo manejar las situaciones que le generan ansiedad. Esto es vital para poder evitar una posible escalada de problemas de conducta y para proporcionar un apoyo efectivo.
- Tener una Buena Red de Apoyo: Contar con una red de apoyo profesional y comunitaria especializada en autismo que conozca y acompañe al niño, adolescente o persona con autismo y a su familia a lo largo del ciclo de vida es esencial. Esta red puede guiar a través de la red de recursos y proporcionar estrategias adicionales y apoyo personalizado que pueda ajustarse a los diferentes retos que van apareciendo en la persona autista.
Tabla Comparativa: Manifestaciones de Ansiedad en Diferentes Contextos
| Contexto | Desencadenantes Comunes de Ansiedad | Manifestaciones Observables | Estrategias de Apoyo |
|---|---|---|---|
| Escolar | Exigencias académicas, interacciones sociales complejas, cambios de rutina o profesor, sobrecarga sensorial en el aula (ruido, luces). | Problemas de atención/concentración, evitación social, problemas de conducta (rabietas, agresión), aislamiento, mutismo selectivo, quejas somáticas. | Adaptaciones curriculares, apoyos visuales (horarios), pausas sensoriales, comunicación constante con el centro, asignación de un "lugar seguro" en el aula o escuela. |
| Social | Dificultad para interpretar señales sociales, sensibilidad sensorial (multitudes, ruidos), falta de comprensión de dinámicas sociales, miedo al juicio. | Retraimiento, irritabilidad, colapsos (meltdowns), evitación de eventos sociales, monólogos sobre intereses restringidos, rigidez postural o facial. | Preparación previa para eventos, escenarios sociales estructurados y predecibles, tiempo limitado en eventos, provisión de un espacio de escape tranquilo, enseñanza de habilidades sociales explícitas. |
| Doméstico/Rutina | Cambios inesperados en horarios o planes, transiciones (ej. de una actividad a otra), sensibilidades sensoriales específicas del hogar (olores de comida, texturas de ropa). | Dificultades para dormir/comer, resistencia a seguir hábitos diarios, desregulación emocional (llanto, gritos), rigidez ante los cambios, aumento de comportamientos repetitivos. | Rutinas visuales claras y consistentes, anticipación verbal y visual de cambios, provisión de un espacio tranquilo y personal, uso de la caja sensorial para autorregulación. |
Preguntas Frecuentes sobre el Síndrome de Asperger y la Ansiedad
- ¿El Síndrome de Asperger es una enfermedad?
- No, el Síndrome de Asperger no es una enfermedad. Es una condición neurobiológica que forma parte del Trastorno del Espectro Autista (TEA), caracterizada por un estilo cognitivo distinto y diferencias en el procesamiento de la información, especialmente en el ámbito social y comunicativo. No es algo que se "cure", sino una forma de ser que requiere comprensión, adaptación del entorno y apoyo individualizado para potenciar sus fortalezas y abordar los desafíos.
- ¿Cuáles son los "rasgos físicos" más comunes del Asperger?
- A diferencia de otras condiciones, el Síndrome de Asperger no presenta rasgos físicos distintivos o dismórficos en la apariencia facial o corporal. Las personas con Asperger suelen tener un aspecto físico y una inteligencia dentro del rango normal. Sin embargo, un "rasgo físico" comúnmente asociado es la torpeza motora, que puede manifestarse en dificultades de coordinación, equilibrio o en la participación en deportes y actividades que requieren habilidades motoras finas o gruesas. También se observan movimientos repetitivos (stimming) como balancearse o caminar mientras se concentran, que son formas de autorregulación y no un rasgo físico en el sentido tradicional.
- ¿Por qué las personas con Asperger son tan sensibles a los estímulos sensoriales?
- Las personas con Asperger (y TEA en general) a menudo tienen un procesamiento sensorial atípico, lo que significa que sus cerebros interpretan la información de los sentidos (vista, oído, tacto, olfato, gusto, propiocepción) de manera diferente al resto de la población. Pueden ser hipersensibles (reaccionan exageradamente a estímulos que otros encuentran normales o incluso placenteros, como ruidos fuertes, luces brillantes, olores intensos o ciertas texturas de ropa) o hiposensibles (necesitan más estímulo para registrarlo). Esta hipersensibilidad es una fuente principal de estrés y ansiedad, ya que el entorno puede sentirse abrumador, doloroso o desorganizado para ellos.
- ¿Cómo puedo saber si mi hijo/a tiene Asperger o solo es tímido/a?
- La timidez es una característica de la personalidad que se manifiesta como incomodidad social, pero que generalmente disminuye con el tiempo, la familiaridad y en entornos de confianza. El Asperger, en cambio, implica dificultades crónicas y severas en la comunicación social recíproca, patrones de comportamiento repetitivos e intereses restringidos y absorbentes, y sensibilidades sensoriales significativas. Las dificultades persisten en diferentes contextos y a lo largo del tiempo, y no se resuelven con solo "salir más". Si hay sospecha de Asperger, es fundamental buscar una evaluación diagnóstica exhaustiva por parte de profesionales especializados en neurodesarrollo (psicólogos, psiquiatras, neurólogos pediátricos).
- ¿La ansiedad es siempre un problema en el autismo?
- No, no toda ansiedad es un problema. La ansiedad, en niveles moderados, puede ser una respuesta normal y útil que nos alerta ante peligros o nos motiva a actuar (ej. estudiar para un examen, ser cauteloso al cruzar una calle). Sin embargo, en el autismo, la ansiedad es frecuentemente desproporcionada, crónica y desadaptativa, interfiriendo significativamente con la vida diaria, el aprendizaje, las relaciones y el bienestar general. Cuando la ansiedad es incapacitante, generalizada o se manifiesta en forma de trastornos de ansiedad específicos, es crucial buscar intervención y apoyo profesional para su manejo.
- ¿Qué significa ser "autism friendly"?
- Ser "autism friendly" (amigable con el autismo) significa crear entornos y adoptar enfoques que sean comprensivos y adaptados a las necesidades únicas de las personas en el espectro autista. Esto implica modificar el espacio físico para reducir estímulos sensoriales abrumadores (ej. luces bajas, menos ruido, espacios tranquilos), proporcionar estructuras claras y predecibles (rutinas visuales, anticipación de cambios), y utilizar métodos de comunicación adaptados (lenguaje literal, apoyos visuales). El objetivo es facilitar la participación, reducir la ansiedad y mejorar el bienestar de la persona autista, en lugar de esperar que se ajusten a entornos no adaptados para ellos.
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