¿Cómo se clasifican los champús?

El Champú Ideal: Guía para Cada Tipo de Cabello

04/04/2020

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En el vasto universo del cuidado capilar, el champú es mucho más que un simple producto de limpieza. Puede ser tu aliado más fiel o tu peor enemigo, el factor determinante entre una melena vibrante y saludable, o un cabello sin vida, seco y propenso a la caída. Si alguna vez te has preguntado por qué tu cabello se siente como paja después de lavarlo, o por qué se caen mechones cada vez que lo cepillas, la respuesta podría estar justo en la fórmula de champú y acondicionador que estás utilizando. Encontrar la combinación perfecta para tu tipo de cabello es el primer paso crucial hacia un pelo verdaderamente hermoso. Por ejemplo, los champús transparentes son ideales para uso diario si tienes hebras grasas, mientras que las fórmulas cremosas suavizan el cabello grueso y rizado. Prepárate para descubrir cómo puedes emparejar tu tipo de cabello con las fórmulas correctas y nunca más volver a tener un mal día capilar.

¿Qué champú es mejor para los distintos tipos de cabello?
Si tienes el cabello graso, un champú voluminizador para cabello graso que elimine los residuos y lo levante desde la raíz funciona bien. Los champús clarificantes también son una buena opción para este tipo de cabello. Si tienes el cabello liso y seco, un champú hidratante o un champú sin sulfatos son excelentes opciones.
Índice de Contenido

El Papel Fundamental del Champú en un Cuidado Capilar Saludable

El champú es un componente crucial para un cabello sano y brillante. Lejos de ser solo un producto de limpieza, es la base para la salud del cuero cabelludo y los folículos. Cuando se trata de un cuidado sofisticado, seleccionar la formulación correcta es de suma importancia, preferiblemente sin sulfatos y enriquecida con botánicos restauradores. Un buen champú extrae suavemente las impurezas sin despojar al cabello de sus aceites naturales, manteniendo así el delicado equilibrio del cuero cabelludo. Su uso regular contribuye a la resistencia, el brillo y la manejabilidad, sosteniendo la estructura del cabello a lo largo del tiempo. El champú ya no es una ocurrencia tardía, sino un esencial cuidadosamente personalizado en la búsqueda de un cabello limpio y seriamente cuidado, de raíz a punta.

Transforma Tu Cabello con el Champú Adecuado

Transformar tu cabello es posible con algo sorprendentemente básico: el champú adecuado. No es un simple limpiador, el champú sienta las bases para la salud, la textura y la apariencia general de tu cabello. La fórmula correcta puede revitalizar las hebras sin vida, reponer la humedad y reequilibrar el cuero cabelludo, lo cual es clave para estimular el crecimiento y la vitalidad a largo plazo.

Ya sea que tu cabello sea seco, graso, teñido o rizado, seleccionar un champú adaptado a tus necesidades específicas es esencial. Los champús hidratantes enriquecidos con ingredientes como el aceite de argán o la manteca de karité pueden devolverle la vida al cabello quebradizo, mientras que las opciones clarificantes eliminan la acumulación de residuos sin una limpieza agresiva. Para cueros cabelludos sensibles, las fórmulas suaves y sin fragancia alivian la irritación mientras mantienen un equilibrio de pH saludable.

También existe una creciente demanda en el mercado actual del cuidado del cabello de formulaciones limpias y respetuosas con el medio ambiente que puedan proporcionar resultados de calidad de salón sin aditivos tóxicos como sulfatos, parabenos o siliconas. Incorporar el champú adecuado a tu rutina no solo embellece tu cabello de forma natural, sino que también puede minimizar la necesidad de un estilizado excesivo o tratamientos de reparación. Es un cambio menor con un poder que transforma la vida, aportando una textura más suave, un color más rico y hebras más saludables. En última instancia, el champú correcto no es solo lavar; se trata de convertir tu ritual de cuidado capilar en algo significativo, restaurador y verdaderamente transformador.

Deja que tu Tipo de Cabello sea tu Guía

1. Pelo Normal

¡Felicidades! Tienes un cabello de bajo mantenimiento. Si bien elegir fórmulas para tipos de cabello específicos siempre es una buena idea, a veces usar un champú y acondicionador adecuado para “todo tipo de cabello” es perfecto si tienes hebras sin problemas. Busca una fórmula sin sulfatos que nutra, suavice y desenrede sin despojar los aceites naturales y la humedad.

2. Pelo Seco o Dañado

Si las hebras quebradizas son la pesadilla de tu vida, evita las fórmulas transparentes que pueden resecar aún más tu melena. El cabello seco y quebradizo es cabello dañado, y un champú hidratante es la única manera de limpiar y restaurar la salud de las hebras. Busca fórmulas ricas y cremosas que estén libres de ingredientes espumantes como el lauril sulfato de sodio. En su lugar, los ingredientes esenciales imprescindibles incluyen cremas y aceites hidratantes.

3. Pelo Graso o Fino

¿Tu cabello se pega al cuero cabelludo si no te lavas todos los días? Lo más probable es que tu cabello entre en esta categoría. El lavado excesivo puede hacer que las glándulas sebáceas de tu cuero cabelludo se aceleren, causando una oleosidad de rebote. El truco es encontrar un champú que limpie las hebras de aceite sin dañarlas, limpiando y tonificando el cuero cabelludo y previniendo los folículos obstruidos, permitiéndole respirar de nuevo. Opta por una formulación transparente porque tiene niveles más altos de astringentes que eliminan la grasa, y está llena de ingredientes espesantes como el pantenol o la proteína de trigo. Busca fórmulas de frutas y hierbas más suaves que contengan extractos de cítricos, oliva, limón, manzanilla, salvia, aloe y aceite de árbol de té.

4. Pelo Rizado, Ondulado o Encrespado

Si tu cabello tiende a rizarse o encresparse de forma natural, necesitas un champú que restaure la elasticidad sin el encrespamiento. Busca un champú nutritivo sin agentes espumantes agresivos que restaure la humedad de las hebras para que no se sequen. Elige limpiadores de baja espuma y sin sulfatos que calmen los cabellos sueltos y la estática. Tales fórmulas contienen aceites de aguacate y argán que proporcionan suavidad duradera y protección contra la humedad. Utiliza un acondicionador sin enjuague que contenga silicona y proteína al menos tres veces por semana para suavizar las cutículas del cabello. Lava tu cabello dos o tres veces por semana y usa un cepillo de cerdas naturales para peinar las hebras y distribuir los aceites desde la raíz hasta las puntas.

5. Pelo Grueso

Tienes el cabello grueso si se siente áspero y difícil de manejar. La mayoría de las mujeres con cabello grueso son reacias a lavarse el cabello regularmente, pero en realidad, el lavado frecuente es la mejor manera de mantenerlo en buenas condiciones. El agua mantiene las hebras bien hidratadas. Usa champús súper hidratantes y cremosos infundidos con coco, oliva o manteca de karité que cubren la cutícula del cabello y atrapan la humedad en su interior.

6. Pelo Teñido

¡Usar un champú regular en hebras teñidas o con mechas es como ver cómo tu color profesional se va por el desagüe! Usa un champú diseñado para cabello teñido que preserve la luminosidad de las hebras, prevenga la decoloración e incluso ofrezca protección solar. El cabello teñido tiende a ser seco, así que busca una fórmula libre de agentes espumantes agresivos que hidrate suavemente y restaure el brillo y la luminosidad de la melena.

7. Caspa o Cuero Cabelludo Escamoso

Un tratamiento con champú es necesario para controlar la caspa o un cuero cabelludo escamoso. Enriquecidos con componentes activos como el piritionato de zinc, el ácido salicílico o el ketoconazol, estos champús actúan contra las causas subyacentes del exceso de sebo, el crecimiento excesivo de hongos y la inflamación. El uso diario calma la picazón, minimiza la descamación y devuelve el equilibrio al cuero cabelludo. Para un beneficio óptimo, mantén el champú en el cabello durante unos minutos antes de enjuagar, para que su acción terapéutica pueda tener lugar de manera efectiva.

¿Cómo elegir el champú según el tipo de cabello?
Para encontrar el mejor champú, empieza por identificar tu tipo de cabello y tus principales preocupaciones, ya sea sequedad, grasa, caspa, protección del color o pérdida de densidad . Busca productos específicamente formulados para abordar esas necesidades.

8. Pelo Fino o Lacio

Para el cabello lacio o fino, un tratamiento con champú voluminizador puede hacer maravillas. Estas formulaciones ligeras se enjuagan sin apelmazar el cabello, y suelen estar cargadas de proteínas, biotina o colágeno para fortificar las hebras y darles cuerpo. Al dar volumen en las raíces y añadir textura, dan la ilusión de un cabello más grueso y saludable. El uso regular fomenta la resistencia, con un cabello que se siente más elástico, más grueso y notablemente rejuvenecido con cada lavado.

9. Pelo Apagado o Sin Brillo

Los champús para cabello sin brillo o apagado están diseñados para revivir la luminosidad y el resplandor. Enriquecidos con aceites hidratantes, antioxidantes y vitaminas, limpian mientras restauran la humedad y suavizan la cutícula del cabello. Estos champús rejuvenecen las hebras fatigadas, maximizando la reflexión de la luz para un acabado saludable y brillante. El uso regular deja el cabello con un aspecto más radiante, sedoso y lleno de vida, transformando una apariencia opaca y descolorida en un brillo luminoso y de calidad de salón.

Ingredientes Esenciales para Cada Tipo de Cabello

Seleccionar el champú ideal comienza por saber qué ingredientes son los mejores para tu tipo de cabello. La composición de tu champú es clave para abordar sus necesidades específicas. Aquí te presentamos una guía:

Tipo de CabelloIngredientes RecomendadosBeneficios Clave
Seco o DañadoAceite de argán, manteca de karité, glicerina, proteínas hidrolizadasHidratación intensa, reparación de roturas, suavidad
GrasoAceite de árbol de té, ácido salicílico, carbón activado, extractos cítricosLimpieza profunda, reducción de sebo, control de la oleosidad
Fino o LacioBiotina, colágeno, queratina, proteínas de trigoFortalecimiento sin apelmazar, volumen, cuerpo
Rizado o TexturizadoAceite de coco, aloe vera, proteínas de seda, manteca de karitéDefinición de rizos, control del frizz, retención de humedad
TeñidoSin sulfatos, filtros UV, antioxidantes (vitamina E), quinoaProtección del color, prevención de la decoloración, brillo
Con CaspaPiritionato de zinc, ácido salicílico, ketoconazol, disulfuro de selenioControl de la caspa, alivio de la picazón, equilibrio del cuero cabelludo
Apagado o Sin BrilloAceites nutritivos, vitaminas (A, C, E), ceramidas, extractos de perlasRestauración del brillo, suavidad, vitalidad

Comprendiendo la Estructura Capilar: Cutícula, Corteza y Médula

Para entender cómo los champús actúan sobre nuestro cabello, es fundamental conocer su anatomía. El pelo se divide en tres regiones principales: la cutícula, la corteza y la médula. Cada una cumple una función específica:

  • Cutícula: Es la capa más externa y resistente, compuesta por múltiples capas de queratinocitos superpuestos como tejas. Su función principal es proteger la corteza y actuar como barrera física contra agresiones externas, como químicos, fricción, lavado agresivo y exposición solar. La epicutícula, la capa más externa de la cutícula, contiene lípidos especializados como el 18-metílico del ácido eicosanoico (18-EMA), que otorga hidrofobicidad al cabello. El daño a esta capa compromete su función protectora.
  • Corteza: Se encuentra justo debajo de la cutícula y es la parte más gruesa del cabello. Es responsable de la resistencia, elasticidad y el color característico del pelo, gracias a la presencia de melanina. La mayoría de los cosméticos capilares, incluidos los champús y acondicionadores, producen alteraciones físicas y químicas a este nivel.
  • Médula: Es la estructura central del pelo, presente en cabellos terminales, gruesos y oscuros. Aunque su función no está completamente definida, se relaciona con la estabilidad y fortaleza de la estructura capilar.

Los champús, al limpiar, buscan remover impurezas sin dañar estas estructuras, especialmente la cutícula, para mantener la salud y el brillo del cabello.

La Anatomía del Pelo y sus Tipos por Textura

El cabello se clasifica comúnmente según su apariencia física en lacio, ondulado, chino (rizado) o crespo. Cada tipo tiene características y necesidades de cuidado específicas:

Tipo de PeloCaracterísticas ClaveRecomendaciones de Cuidado General
Lacio (1a, 1b, 1c)Mayor sebo, brillo, resistencia (1c más grueso y propenso al frizz).Requiere aseo diario. El tipo 1c se encrespa con facilidad.
Ondulado (2a, 2b, 2c)Características intermedias entre lacio y rizado. Ondas desde ligeras a más definidas.Balance entre hidratación y control del frizz. Peinar en mojado.
Chino (3a, 3b, 3c)Más seco, menos brillo, forma ovalada. Cutícula más delgada, propenso a roturas. Rizos sueltos a muy apretados.Requiere más hidratación. Peinar en mojado. Evitar sulfatos.
Crespo (4a, 4b, 4c)Muy seco, pocas capas en la cutícula, más frágil y quebradizo. Patrón en zigzag o espirales muy definidos.Hidratación intensiva es esencial. Es el tipo más frágil y susceptible a daños.

Clasificación de Champús: Más Allá de lo Básico

Los champús están diseñados para limpiar el cabello y el cuero cabelludo, y sus diversas formulaciones contienen entre 10 y 40 sustancias para mantener un equilibrio entre una limpieza adecuada y una cosmética agradable. Clásicamente, sus ingredientes se dividen en cuatro grupos principales, según el tipo de surfactantes o detergentes que contienen:

Grupo de SurfactanteCarga EléctricaCaracterísticas y Usos RecomendadosEjemplos de Ingredientes
Aniónicos (Grupo I)NegativaLimpieza profunda. Ideales para cabello graso o dermatitis seborreica. No recomendados para cabello decolorado, dañado o con frizz. Son los champús con "sulfatos".Lauril sulfato de amonio, Lauril sulfato de sodio, Sarcosinas, Sulfosuccinatos.
Catiónicos (Grupo II)PositivaAgentes antiestáticos. Reducen el frizz y la fricción. Aportan suavidad y manejabilidad. Indicados para cuero cabelludo sensible o cabello tratado químicamente (softeners).Cloruro de cetrimonio, Policuaternarios.
No Iónicos (Grupo III)NeutraLimpieza mínima. Usados en personas afroamericanas o con cabello rizado y sensible (co-washing). No usar con siliconas o aceites minerales sin un lavado profundo periódico.Alcoholes grasos (cetílico, estearílico).
Anfotéricos (Grupo IV)Positiva y NegativaLimpieza media. Indicados para cabello tratado químicamente, afroamericano, rizado o sensible (low-poo). Comunes en champús de bebé.Cocamidopropil betaína, Lauraminopropionato de sodio.

Los champús con la leyenda "Libre de sulfato" son aquellas formulaciones creadas sin surfactantes aniónicos exclusivamente. Es importante recordar que el champú y el peinado diarios pueden causar daño mecánico, especialmente en cabellos con múltiples tratamientos. Aunque los champús no eliminan el 18-EMA, sí remueven otros lípidos libres y proteínas, haciendo que el cabello sea más susceptible a la ruptura. Los cosméticos capilares buscan lubricar, sellar la cutícula y neutralizar las cargas eléctricas para minimizar la fricción.

La forma correcta de aplicar el champú es en pequeñas cantidades a lo largo de todo el cuero cabelludo para evitar friccionar excesivamente el cabello. Se debe masajear suavemente el cuero cabelludo con las yemas de los dedos, distribuyendo la espuma hacia las puntas.

El Rol Complementario de los Acondicionadores

Los agentes acondicionadores, aunque no tienen efecto en el crecimiento del cabello, son esenciales para su apariencia cosmética y para mitigar el daño. Ayudan a restaurar la hidrofobicidad natural del cabello y a sellar su cutícula. Además, aumentan el brillo, disminuyen la electricidad estática, contrarrestan el cabello áspero y opaco que puede resultar de una limpieza profunda con champú, mejoran la fuerza del tallo piloso y protegen contra la radiación ultravioleta.

El mecanismo de acción de los acondicionadores es neutralizar las cargas negativas del cabello (resultado del uso de surfactantes aniónicos) al agregar cargas positivas, restableciendo así la hidrofobicidad del cabello.

Los acondicionadores se dividen en tres grupos principales:

  • Lubricantes: Actúan a nivel de la cutícula y son de alto peso molecular. Las siliconas, como la dimeticona, son las más utilizadas en fórmulas comerciales por su capacidad de absorberse en la raíz y en cabellos sin tratamientos químicos, brindando manejabilidad, reduciendo la estática y aumentando el brillo. Los aceites, como el de girasol, mineral, oliva y coco, también son lubricantes que penetran el cabello y reducen la absorción de agua, rellenando espacios vacíos en la cutícula y previniendo el ingreso de sustancias nocivas. El aceite de argán es especialmente popular por sus propiedades antioxidantes.
  • Rellenos: Intervienen en la corteza y son de bajo peso molecular.
  • Agentes Antiestáticos: Actúan tanto en la cutícula como en la corteza, son moléculas cargadas positivamente que agregan sustantividad al cabello.

Los acondicionadores deben aplicarse después del champú, a lo largo de todo el cabello (de medios a puntas, evitando el cuero cabelludo en cabello graso) y enjuagarse por completo. Su uso favorece una sana interacción de las fibras capilares, disminuye la fricción y la ruptura de las fibras. Se clasifican en ligeros (para uso diario, de uno a tres minutos de contacto) y profundos (preparaciones más espesas, como mascarillas, que se dejan de 20 a 30 minutos para un tratamiento intensivo).

Recomendaciones Específicas de Champú y Acondicionador por Condición Capilar

Pelo y Cuero Cabelludo Grasoso

Para personas con cuero cabelludo y cabello muy graso, se recomienda el uso diario de champús con surfactante aniónico, incluso se puede indicar un doble lavado para una limpieza adecuada. Si el cabello es sano o muy corto, el uso exclusivo de champú es suficiente, sin necesidad de acondicionador. Sin embargo, si el cabello ha sido tratado químicamente o es muy largo, es necesario usar acondicionador de medios a puntas, evitando el cuero cabelludo. Se aconsejan champús con azoles, hidroxipiridonas, piritionato de zinc, ácido salicílico, disulfuro de selenio y surfactantes aniónicos de alta capacidad limpiadora.

Pelo Seco

Se recomienda lavar el cabello a diario o cada 48 horas, utilizando champús con surfactantes aniónicos combinados con catiónicos para neutralizar las cargas. El uso de acondicionadores con siliconas después del lavado es fundamental. En estos casos, se pueden utilizar cremas para peinar o productos sin enjuague de medios a puntas.

Pelo Normal

El cabello normal necesita aseo con surfactantes aniónicos combinados con surfactantes del grupo IV y polímeros catiónicos para prevenir la sequedad en las puntas. Se debe lavar a diario en ambientes muy húmedos, y cada 48 horas en climas fríos y secos. Se recomienda el uso de un acondicionador profundo con siliconas o aceites vegetales (mascarillas) al menos una vez por semana. En cabello muy largo o rizado, se pueden usar cremas para peinar. Si el cabello está tratado químicamente, el champú puede alternarse con champús de los grupos II, III o IV.

¿Cómo poner nombre a tu producto?

Cuero Cabelludo Graso y Pelo Seco

Este es un problema frecuente. Es necesario un lavado frecuente e intenso del cuero cabelludo, combinado con lubricación y acondicionadores en las puntas, preferiblemente polímeros catiónicos o siliconas, y sellar la cutícula con acondicionadores anti-frizz.

Pelo Decolorado

La decoloración es uno de los procedimientos que más daña el cabello. Se deben usar champús con bajas concentraciones de surfactantes aniónicos y acondicionadores con altos niveles de siliconas, compuestos cuaternarios y aceites. La limpieza dependerá del nivel de sebo. Los champús para bebé son muy alcalinos y no deben usarse en cabello decolorado. Este tipo de cabello necesita tratamiento acondicionador profundo (mascarillas) una a dos veces por semana, y durante la aplicación de las siliconas se recomienda el cepillado con los dedos para evitar la rotura del tallo piloso.

Pelo Rizado (Método Curly)

El cabello rizado es más propenso a romperse. El método curly se utiliza para disminuir el exceso de frizz y la dureza que generan los champús con surfactantes del grupo I. Se recomienda el co-washing (surfactantes del grupo III) con uso de surfactantes aniónicos (grupo I) cada 15 días, y se debe evitar el uso de productos con siliconas, por la posibilidad de no removerse adecuadamente y dañar la cutícula.

Pelo Teñido

Los tintes modifican el color natural del cabello. Si bien los tintes semipermanentes y demipermanentes son populares, los tratamientos químicos alteran la estructura capilar. Es crucial usar champús diseñados específicamente para cabello teñido, que sean libres de sulfatos y contengan agentes protectores del color como los filtros UV y antioxidantes. Esto ayuda a preservar la luminosidad, prevenir la decoloración y mantener la integridad de la fibra capilar, que tiende a resecarse con el proceso de coloración.

Conclusiones y Consejos Clave

Incorporar el champú correcto a tu rutina capilar es más que un hábito diario; es un paso fundamental hacia el logro y mantenimiento de un cabello verdaderamente sano y hermoso. Al elegir fórmulas con ingredientes específicos para tu tipo de cabello y sus necesidades, puedes tratar problemas subyacentes mientras fortaleces la textura natural y la vitalidad de tu melena. Desde añadir volumen hasta rejuvenecer el brillo o calmar el cuero cabelludo, el champú correcto eleva tu rutina de cuidado.

Para un cuidado óptimo, se recomienda el uso de cepillos con cerdas flexibles y puntas redondas para cabello lacio, y cepillos con cerdas gruesas para cabello ondulado y rizado. El cabello lacio puede lavarse a diario y debe secarse suavemente con toallas de microfibra, peinándolo en seco comenzando por las puntas. El cabello ondulado y rizado puede lavarse a diario o cada 48 horas, secarse sin fricción en la dirección del rizo y peinarse mojado. La elección informada es el camino hacia un cabello fuerte, brillante y manejable.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Cómo se clasifican los champús?

Los champús se clasifican principalmente según el tipo de surfactante o agente detergente que contienen, los cuales se diferencian por sus cargas eléctricas y su capacidad de limpieza. Los cuatro grupos principales son: aniónicos (limpieza profunda, con sulfatos), catiónicos (antiestáticos, suavizantes), no iónicos (limpieza mínima, para co-washing) y anfotéricos (limpieza media, presentes en champús suaves o de bebé). La elección del tipo de surfactante depende del nivel de limpieza deseado y de las necesidades específicas de cada tipo de cabello.

¿Qué champú es mejor para los distintos tipos de cabello?

El mejor champú es aquel que se adapta a las necesidades específicas de tu cabello. Para cabello graso o fino, se recomiendan champús transparentes con astringentes y agentes voluminizadores. Para cabello seco o dañado, busca fórmulas cremosas, ricas en aceites y sin sulfatos. Si tu cabello es rizado o encrespado, opta por champús nutritivos de baja espuma y sin sulfatos para controlar el frizz. Para cabello teñido, las fórmulas sin sulfatos con protección UV son esenciales. Para una guía detallada, consulta las secciones específicas de este artículo.

¿Es malo usar champús con sulfatos?

Los sulfatos (agentes aniónicos) son excelentes limpiadores y producen mucha espuma, lo que da una sensación de limpieza profunda. Sin embargo, pueden ser demasiado agresivos para algunos tipos de cabello, especialmente aquellos secos, dañados, teñidos o sensibles, ya que pueden eliminar los aceites naturales y causar sequedad o irritación. Para estos cabellos, los champús “libres de sulfatos” son una alternativa más suave. Para cabello graso o con acumulación de productos, un champú con sulfatos puede ser beneficioso para una limpieza profunda ocasional.

¿Con qué frecuencia debo lavar mi cabello?

La frecuencia de lavado varía según el tipo de cabello y el cuero cabelludo. El cabello graso y lacio puede necesitar lavados diarios. El cabello seco, rizado o grueso puede beneficiarse de lavados cada 2-3 días o incluso menos, para preservar sus aceites naturales y la hidratación. El clima y tu nivel de actividad física también influyen; en ambientes húmedos o si sudas mucho, un lavado más frecuente podría ser necesario.

¿Qué son los champús "libres de"?

Los champús "libres de" se refieren a formulaciones que no contienen ciertos ingredientes que algunos consumidores prefieren evitar. Los más comunes son: "libres de sulfatos" (no contienen agentes espumantes agresivos como el lauril sulfato de sodio), "libres de parabenos" (sin conservantes químicos que podrían ser irritantes) y "libres de siliconas" (ideales para el método curly o para evitar la acumulación de producto que puede apelmazar el cabello).

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