¿Cómo se les dice a los hombres que cortan pelo?

Barberos: Mucho Más que un Corte de Pelo

16/06/2016

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Cuando pensamos en un barbero hoy en día, la imagen que nos viene a la mente es la de un profesional que hábilmente recorta y estiliza el cabello masculino, perfecciona la barba y ofrece un servicio de cuidado personal. Sin embargo, la historia de esta venerable profesión es mucho más rica y compleja de lo que podríamos imaginar, abarcando roles que iban desde el mero cuidado estético hasta intervenciones médicas y funciones sociales vitales. A lo largo de los siglos, el barbero no solo ha sido un artesano del pelo, sino también un confidente, un noticiero y, en ciertos periodos, incluso un cirujano.

La persona cuya ocupación principal es afeitar o arreglar la barba y cortar y acondicionar el cabello masculino se conoce como barbero. Su lugar de trabajo, la barbería o «casa del barbero», ha sido tradicionalmente un espacio exclusivo para hombres, un refugio donde no solo se buscaba un cambio de imagen, sino también un lugar de esparcimiento y camaradería. Además de las funciones básicas de corte, los barberos han desempeñado otras tareas accesorias, como mantener la limpieza de su espacio de trabajo, asegurar el buen estado de sus herramientas y, eventualmente, vender productos destinados al mantenimiento y embellecimiento del cabello, como champús, tintes y pomadas.

Índice de Contenido

La Barbería: Un Centro de Interacción Social y Discurso Público

Más allá de sus funciones prácticas, las barberías eran, y en muchos lugares aún lo son, importantes puntos de interacción social y de discurso público. Eran foros abiertos donde se debatían temas de actualidad, se expresaban preocupaciones públicas y se fomentaba la participación ciudadana en discusiones relevantes. En esencia, las barberías funcionaban como centros comunitarios que contribuían a la formación de la identidad masculina, proporcionando un espacio seguro para el intercambio de ideas y la construcción de lazos sociales. Era común ver a los ociosos y a los buscadores de noticias congregarse en estos establecimientos, donde el dueño no solo cortaba el pelo, sino que también era una fuente de información y un experto en el chismorreo local, imitando a menudo a autores y actores cómicos o satíricos en su arte de la curiosidad y la murmuración.

Las Raíces Antiguas: Barberos en Grecia y Roma

La historia de los barberos se remonta a la antigüedad, con registros significativos en civilizaciones como Grecia y Roma. En estas sociedades, los hombres acudían a las barberías para satisfacer sus minuciosas necesidades de tocador, ya que no todos poseían los recursos para tener esclavos hábiles con navajas, peines y espejos a su servicio. Esta necesidad llevó a muchos a realizar una visita matinal obligatoria a estas concurridas oficinas.

En la antigua Roma, los barberos, entonces conocidos como esquiladores, fueron introducidos desde Sicilia por un tal P. Ticinio Menas en el año 451 de la fundación de la ciudad. La moda de llevar el cabello corto y la barba afeitada, ya generalizada en Grecia, se propagó rápidamente en Roma, en gran parte gracias a figuras influyentes como Escipión el segundo Africano, quien se afeitaba diariamente.

Los esquiladores romanos inicialmente ejercían su oficio al aire libre. Sin embargo, con el tiempo, esta práctica quedó reservada principalmente para la plebe y los esclavos, mientras que las tiendas de barberos, anunciadas con exhibiciones de navajas, cuchillitos y espejos, se convirtieron en sofisticados puntos de reunión. El mérito de un buen barbero no se limitaba a su destreza con las herramientas; también residía en su capacidad para responder a cualquier pregunta que se le dirigiera, convirtiéndose en un epicentro de noticias y cotilleos. Una famosa anécdota cuenta cómo un filósofo de carácter áspero, al ser preguntado por un barbero sobre cómo quería ser afeitado, respondió lacónicamente: «Quiero que se me afeite sin hablar», ilustrando la fama de los barberos como charlatanes.

En la antigüedad, los barberos tenían principalmente tres ocupaciones:

  • Corte de Cabellos: Demostraban su habilidad al dejar el cabello igualado y al seguir o inventar nuevas modas. Para esta operación, utilizaban navajas de diferentes tamaños y grados de filo, en lugar de tijeras. Además, arrancaban los cabellos grises incipientes y aplicaban recetas para mejorar la cabellera.
  • Afeitado de la Cara: Enjugaban la barba con una especie de servilleta de tela felpuda, de un tejido desconocido hoy en día, que colocaban sobre los hombros de sus clientes.
  • Corte de Uñas: Realizaban esta tarea utilizando pequeños cuchillos de forma particular.

La antigüedad nos ha legado incluso un pequeño poema de Fallías sobre el barbero Eugates, que de manera cómica enumera todos los útiles necesarios para las funciones y cuidados de tocador del barbero.

La Edad Media: El Barbero-Cirujano

Durante la Edad Media, la profesión de los barberos experimentó una expansión aún mayor, pero se desvió significativamente de su especialidad original. Con el menosprecio de los «mires» o médicos por las operaciones quirúrgicas consideradas «bajas» o menores, los barberos comenzaron a invadir progresivamente el dominio de la cirugía. Esta incursión llevó a los barberos de aquel tiempo a formar una corporación muy importante desde una etapa temprana. Esta cofradía, al ver que sus estatutos antiguos habían caído en desuso, redactó otros nuevos para formalizar su ampliado rol.

A pesar de las diferencias existentes entre los barberos y los cirujanos, estos últimos no ponían obstáculos para recibir en su colegio a barberos que demostraran conocimientos en cirugía, e incluso los dispensaban de saber latín para sus exámenes. La única condición era que abandonaran las bacías (recipientes típicos de barbero) y renunciaran al oficio puramente barbero. Muchos autores citan los nombres de barberos que lograron entrar en los colegios de cirugía y se distinguieron por sus talentos y conocimientos prácticos.

Antiguamente, los barberos no se limitaban al tratamiento del cabello, llegando a desempeñar funciones más propias de dentistas o médicos. A partir del siglo XIII, quienes acudían a una barbería también lo hacían para sacarse una muela o para realizar operaciones sencillas de cirugía, como sajar diviesos (forúnculos), vendar úlceras o realizar sangrías.

La práctica de la sangría era común en la época, pues se consideraba que eliminar sangre del cuerpo ayudaba a restablecer la salud del paciente al recuperar el equilibrio de los humores. Para realizar una sangría, los barberos sumergían el brazo del paciente en agua caliente y le aplicaban un torniquete. Luego, buscaban la vena más propicia entre las hinchadas y extraían la sangre realizando una incisión en la misma.

Tabla Comparativa de Roles del Barbero a Través del Tiempo

ÉpocaRol PrincipalServicios Adicionales DestacadosNombre Común
Antigua Grecia y RomaCorte de cabello y afeitado masculinoArrancar canas, tratamientos capilares, corte de uñas, foros de noticiasEsquilador
Edad MediaCorte de cabello y afeitado masculinoExtracción de muelas, sajar diviesos, vendar úlceras, sangríasBarbero, Barbero-Cirujano
Post Edad Media (Especialización)Corte de cabello y afeitado masculinoVenta de productos capilares, cuidado de barba y bigoteBarbero, Peluquero (para mujeres)

Declive del Barbero-Cirujano y el Nacimiento del Peluquero

Sin embargo, la ambición de los barberos crecía con sus privilegios, y no pudieron mantenerse satisfechos con lo que habían logrado. Con el tiempo, la consideración social de los barberos fue disminuyendo a medida que los cirujanos, con su creciente saber y talento, justificaban su superioridad. Los antiguos rivales de los cirujanos descendieron al rango que correspondía a una práctica más ignorante y rutinaria.

Sus tiendas, frecuentadas por la clase media a quien el uso de llevar las mejillas y la barba rasuradas atraía continuamente, debieron bastar a su ambición. Se contentaron con la influencia que les otorgaba el poder de la murmuración y la curiosidad. Si algunas grandes casas de barberos alcanzaron cierto grado de celebridad y una considerable fortuna, no fue ciertamente en calidad de barberos, sino de peluqueros. Las extravagancias de la moda, sobre todo en los peinados adoptados por las mujeres desde la invención de los polvos, abrieron un inmenso campo a la imaginación de los artistas encargados de crear estas elaboradas estructuras capilares.

Preguntas Frecuentes sobre la Profesión del Barbero

¿Cómo se les llama a los hombres que cortan el pelo?

Principalmente, se les llama barberos. En la antigua Roma, se les conocía como esquiladores.

¿Eran los barberos solo cortadores de pelo en la Edad Media?

No, en la Edad Media, los barberos expandieron sus funciones para incluir procedimientos médicos menores, como extracciones dentales, sajar diviesos, vendar úlceras y realizar sangrías, por lo que a menudo se les conocía como barbero-cirujanos.

¿Qué era una "sangría" y por qué la realizaban los barberos?

Una sangría era un procedimiento médico antiguo que consistía en extraer sangre del cuerpo, generalmente mediante una incisión en una vena. Los barberos la realizaban con la creencia de que eliminar sangre ayudaba a restablecer el equilibrio de los humores corporales y, por ende, la salud del paciente.

¿Qué diferencia había entre un barbero y un cirujano en la Edad Media?

Inicialmente, los cirujanos eran profesionales más formados que realizaban operaciones más complejas, mientras que los barberos se encargaban de procedimientos menores. Sin embargo, la línea se difuminó, y los barberos a menudo invadieron el campo de la cirugía menor. Los colegios de cirujanos eventualmente aceptaban a barberos con conocimientos, siempre que renunciaran a su oficio original.

¿Por qué las barberías eran lugares de reunión social?

Las barberías eran puntos de encuentro importantes donde los hombres no solo recibían servicios de cuidado personal, sino que también interactuaban socialmente, participaban en debates públicos, intercambiaban noticias y rumores, y contribuían a la formación de la identidad masculina. Eran foros abiertos para la discusión de temas de actualidad.

En resumen, la figura del barbero ha trascendido con creces la simple tarea de cortar el pelo. Desde los foros de discusión en la antigua Roma hasta las improvisadas salas de cirugía de la Edad Media, el barbero ha sido un pilar en la sociedad, adaptándose y evolucionando con las necesidades y costumbres de cada época. Hoy en día, aunque su rol se ha redefinido, la esencia de la barbería como un espacio de cuidado, conversación y comunidad perdura, honrando un legado milenario de servicio y tradición.

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