¿Cuál era el color del caballo de Napoleón?

El Enigma Capilar de Napoleón Bonaparte

04/04/2015

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La figura de Napoleón Bonaparte, uno de los personajes más influyentes y enigmáticos de la historia, sigue cautivando la imaginación popular siglos después de su muerte. Su genio militar, sus ambiciones políticas y su trágico exilio han sido objeto de innumerables estudios y debates. Sin embargo, más allá de sus hazañas en el campo de batalla y sus decisiones de Estado, existen detalles íntimos de su persona que también han generado curiosidad y controversia. Uno de estos aspectos, aparentemente trivial pero sorprendentemente complejo, es el de su cabello: ¿de qué color era? ¿Cómo lo llevaba? Y, ¿cuánto de ese cabello ha llegado realmente hasta nosotros?

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¿De Qué Color Era Realmente el Cabello de Napoleón? Un Laberinto de Testimonios

Responder a la pregunta sobre el color exacto del cabello de Napoleón es más complicado de lo que parece. A pesar de la abundancia de retratos y descripciones de primera mano, existe una sorprendente falta de consenso. Los artistas, a menudo idealizando a sus sujetos, no siempre son una guía fiable, y los testimonios de quienes lo conocieron, incluso aquellos que estuvieron con él en el mismo lugar y momento, a menudo se contradicen.

¿Qué tipo de cabello tenía Napoleón?
El cabello de su cabeza no era negro, sino rubio rojizo oscuro ; sus cejas y pestañas eran mucho más oscuras que el color de su cabello, y sus ojos azules, resaltados por las pestañas casi negras, le daban una expresión muy agradable.

Algunos lo describieron como de un tono muy oscuro. Por ejemplo, el hijo del General Würstemberger, quien acompañó a Napoleón en Suiza en 1797, escribió que su “cabello negro, sin empolvar, le caía uniformemente sobre ambos hombros en anchas y largas trenzas – ‘oreilles de chien’ [orejas de perro], como se dice – y se recogía en una coleta más bien aplanada que le llegaba hasta la mitad de la espalda”. De manera similar, el teniente John Bowerbank, a bordo del buque Bellerophon en 1815, describió el cabello de Napoleón como “muy negro”.

Sin embargo, otras descripciones apuntan a un color diferente. El soldado ruso Denis Davydov, que estuvo con el zar Alejandro cuando conoció a Napoleón en Tilsit en 1807, informó que “el cabello de su cabeza no era negro, sino rubio rojizo oscuro; sus cejas y pestañas eran mucho más oscuras que el color de su cabello…”. Esta contradicción es fascinante, ya que Davydov detalla el contraste entre el cabello y las cejas, sugiriendo una observación cuidadosa.

Incluso durante el viaje de Napoleón al exilio permanente en 1815, las opiniones divergían. Frederick Maitland, capitán de la fragata británica Bellerophon, afirmó: “Su cabello era de un castaño muy oscuro y, aunque un poco ralo en la parte superior, no tenía ni una cana”. Por otro lado, el capitán Charles Ross, comandante del HMS Northumberland, mencionó el “cabello castaño, más bien ralo y de aspecto grasiento” de Napoleón. William Henry Lyttleton, que también viajó en el Northumberland, notó: “la parte superior de su cabeza estaba casi completamente calva; su cabello, de un color castaño rojizo, era largo, áspero y, si se me permite la expresión, despeinado”. El cirujano británico William Warden, por su parte, escribió: “Su frente está escasamente cubierta de cabello oscuro, al igual que la parte superior de su cabeza, que es grande y tiene una singular planitud: el cabello que tiene detrás es tupido, y no pude discernir la más mínima mezcla de blanco en él”.

Betsy Balcombe, la joven hija del funcionario de la Compañía de las Indias Orientales en cuya casa se alojó Napoleón al llegar a Santa Elena, se hizo buena amiga del Emperador y tuvo muchas oportunidades de observarlo de cerca. Según ella, “su cabello era castaño oscuro, y tan fino y sedoso como el de un niño, de hecho, demasiado para un hombre, ya que su propia suavidad hacía que pareciera ralo”.

Los historiadores franceses tampoco lograron un consenso completo. Jules Michelet (1798-1874) describió el cabello de Napoleón como “un castaño incierto, que en su juventud parecía negro como consecuencia de un uso abundante de pomada”. Frédéric Masson (1847-1923) fue aún más específico: “El cabello del Emperador no era negro sino castaño rojizo. Para el color exacto, sin duda no debemos depender de aquellos ejemplares que, habiendo sido conservados bajo vidrio, posiblemente han perdido su color por la exposición a la luz; pero hay ejemplares que han sido cuidadosamente envueltos y han permanecido así desde el momento en que fueron tomados de su cabeza. Estos tienden casi a un rubio oscuro”.

La Voz de Quienes lo Conocían Mejor

Quizás las descripciones más autorizadas provengan de aquellos que convivieron con él día a día. Claude-François Méneval, secretario privado de Napoleón de 1802 a 1813, escribió: “Su muy fino cabello castaño, que, hasta la época de la expedición a Egipto, había llevado largo, cortado recto y cubriendo sus orejas, fue cortado corto. El cabello era ralo en la parte superior de la cabeza, dejando al descubierto su frente…”. Louis-Joseph Marchand, el primer valet de Napoleón de 1814 a 1821, verificó esto: “Su cabeza era grande, cubierta con muy fino cabello castaño, ralo sobre la frente pero suficiente para formar un rizo característico; se afeitaba para no tener patillas”. Estas descripciones sugieren que, a pesar de las variaciones percibidas por otros, el color predominante y más consistente era el castaño, con una textura fina y una tendencia a la calvicie en la parte superior.

La Evolución del Estilo Capilar de Napoleón

El estilo del cabello de Napoleón también sufrió una notable evolución a lo largo de su vida adulta, reflejando quizás los cambios en su estatus y las modas de la época. El historiador Masson resumió cómo Napoleón pasó de tener largas y fluidas melenas a un peinado más corto y recogido:

“Fue solo al final del Consulado cuando se decidió a llevar el cabello muy corto en la nuca, y podemos suponer que la razón debió ser la calvicie muy temprana que ya se vislumbra en el hermoso retrato de Gérard de 1803. En Italia, llevaba el cabello bastante largo, cayendo sobre sus sienes, solo unos pocos mechones atados en una coleta con una cinta. Toda su cabeza estaba en ese momento ligeramente empolvada. Al regresar de Italia, dejó de usar polvo a petición de Josefina; pero mantuvo el cabello largo durante el viaje de Tolón a Alejandría. En El Cairo, posiblemente incluso en la batalla de las Pirámides, su cabello era más corto. El cabello de las sienes había desaparecido – todo ese velo ligero y flotante que rodeaba su rostro – y, excepto en la parte trasera, su cabello estaba cortado bastante al ras; pero no tanto como podría suponerse – testigo una serie de bustos ejecutados a su regreso a Francia, del natural, que todavía muestran algunos mechones largos cayendo sobre la frente, cubriendo tres cuartos de las orejas, e invadiendo considerablemente el cuello. Al mismo tiempo, el Primer Cónsul dejó crecer sus patillas hasta un tercio de las mejillas, que bajaban más que el lóbulo de la oreja, y parecían bastante espesas. Estas patillas desaparecieron al mismo tiempo que el cabello se acortaba en la parte trasera; pero fue solo al final del Consulado cuando Bonaparte se convirtió en ‘le Tondu’ (el rapado), como lo llamaban los soldados. Gradualmente, a partir de ese momento, la frente se despejó; tanto que en algunos de los bocetos sin idealizar del final del Imperio, vemos que se trae el cabello hacia adelante, y que el largo mechón que da un carácter tan vivo a esta cara viene de lejos.”

Esta detallada descripción nos muestra una transformación de un estilo más romántico y largo a uno más práctico y corto, probablemente influenciado por la conveniencia y la incipiente calvicie. Pasó de las “oreilles de chien” y coletas empolvadas a un corte militar más sobrio y, finalmente, a un intento de disimular la pérdida de cabello en la frente.

¿De qué color es el cabello de Napoleon Dynamite?
Napoleón es un adolescente de rostro inexpresivo, con cabello color zanahoria y habilidades interpersonales seriamente subdesarrolladas, y aquí intenta ayudar a su mejor amigo nerd, Pedro, interpretado de manera divertida por Efren Ramírez.

Los Preciados Mechones de Napoleón: ¿Auténticos o Falsos?

Durante la época de Napoleón, era una práctica común solicitar y dar mechones de cabello como un signo de afecto o devoción, o como una forma de recordar a alguien. Estos mechones a menudo se convertían en joyas o se guardaban como reliquias. El cabello, al no descomponerse, era visto como un símbolo de vida eterna y a menudo se transmitía de generación en generación.

Napoleón, consciente de su fama y del aprecio de sus seguidores, ciertamente regaló mechones de su cabello, especialmente durante su exilio en Santa Elena. Betsy Balcombe relató que cuando ella y su familia dejaron la isla en 1818, Napoleón le preguntó qué le gustaría tener en su recuerdo. Ella respondió que valoraría un mechón de su cabello más que cualquier otro regalo. Él entonces envió a Monsieur Marchand, su valet, y le pidió que trajera unas tijeras y cortara cuatro mechones de cabello para su padre, su madre, su hermana y ella misma. Betsy afirmó: “Todavía poseo ese mechón de cabello; es todo lo que me queda de las muchas muestras de recuerdo del Gran Emperador”.

Cuando Napoleón murió en 1821, se le cortó el cabello con el propósito de ser distribuido como recuerdo. Miembros de su séquito también tomaron piezas de cabello como recuerdos. Sin embargo, y aquí radica la gran paradoja, la cantidad de cabello que Napoleón regaló en vida, más lo que se le retiró al morir, no se suma a la asombrosa cantidad de cabello que se afirma que es suyo en la actualidad.

“Existen muy pocas muestras auténticas del cabello de Napoleón… Hay muchas más muestras en circulación cuya autenticidad es sospechosa, y muchas que son claramente falsas”. El Conde Flahaut, con una mezcla de sarcasmo y realidad, comentó una vez que había visto suficiente cabello desde la muerte de Napoleón como para “alfombrar los suelos de Versalles”. Esta declaración subraya la magnitud de las falsificaciones y la proliferación de supuestos mechones auténticos, lo que hace que la verificación sea un desafío crucial para coleccionistas e historiadores.

Mechones de Cabello de Napoleón: ¿Auténticos o Dudosos?

Origen / TipoDescripciónProbabilidad de Autenticidad
Dados por Napoleón en vida (e.g., Betsy Balcombe)Pequeños mechones entregados como muestra de afecto o recuerdo.Alta, si se puede trazar su procedencia y cadena de custodia.
Tomados tras su muerte en 1821Cortados con fines conmemorativos por miembros de su séquito.Moderada a alta, similar a los anteriores, depende de la proveniencia.
Ofrecidos sin clara procedencia históricaMechones que aparecen en el mercado sin documentación o historia clara.Baja, alta probabilidad de ser falsos o de origen desconocido.
Grandes cantidades o piezas inusualesCualquier muestra que implique una cantidad de cabello desproporcionada.Muy baja, casi con certeza falsos (como la anécdota de Versalles).

¿Dónde Se Pueden Ver Mechones del Cabello de Napoleón?

A pesar de la proliferación de muestras falsas, algunas instituciones de renombre sí poseen y exhiben mechones de cabello que se consideran auténticos o, al menos, tienen una procedencia documentada. Si bien no siempre están en exposición física, muchos museos ofrecen acceso a sus colecciones en línea, permitiendo a los interesados ver estos fascinantes artefactos.

Algunas de las instituciones que han tenido o tienen mechones de cabello de Napoleón en sus colecciones incluyen:

  • La Colección Militar Anne S. K. Brown de la Biblioteca de la Universidad de Brown (Estados Unidos).
  • La Colección del Museo del Ejército Nacional (Reino Unido).
  • El Museo de Arte de Filadelfia (parte de la Colección de Marion Boulton Stroud).
  • El Museo de Bellas Artes de Boston (Estados Unidos).
  • El Museo de Bellas Artes de Virginia (Estados Unidos).
  • El Museo de la Guerra de Texas (Estados Unidos).
  • El Museo de Napoleón en la Isla de Elba (Italia).

Lamentablemente, no todas las historias de estos artefactos tienen un final feliz. El Briars Park Homestead en Australia, que poseía un mechón de cabello de Napoleón (de las piezas dadas a la familia Balcombe), junto con un anillo y un medallón que contenían cabello de Napoleón, sufrió un robo en 2014. Este incidente destaca la inmensa reliquia y el valor que estos objetos tienen para los coleccionistas y la historia.

El Valor del Cabello de Napoleón en el Mercado

Como era de esperar, la escasez de muestras auténticas y la inmensa fama de Napoleón han convertido sus mechones de cabello en objetos de gran valor en el mercado de subastas. Su precio puede variar considerablemente dependiendo de su tamaño, su procedencia verificada y el contexto histórico que lo rodea.

¿De qué color era el cabello de Napoleón?
¿De qué color era el cabello de Napoleón? El cabello de Napoleón era castaño, aunque esta pregunta no es tan fácil de responder como podría pensarse.

En 2010, un mechón de cabello de Napoleón que perteneció a los descendientes de Denzil Ibbetson, un oficial británico estacionado en Santa Elena durante el cautiverio del Emperador, se vendió por más de 13.000 dólares estadounidenses (unas 8.600 libras esterlinas). Esto demuestra el alto precio que los coleccionistas están dispuestos a pagar por una pieza tangible de la historia de Napoleón.

Más recientemente, en 2015, una sola hebra de cabello que se cree que pertenecía a la cabeza de Napoleón se vendió por 130 libras esterlinas (unos 200 dólares estadounidenses) en una subasta en Dorset. Si bien el precio de una sola hebra es menor, sigue siendo un testimonio del valor simbólico y monetario que se le atribuye al más mínimo rastro del Emperador.

Preguntas Frecuentes sobre el Cabello de Napoleón

¿Se analizó el cabello de Napoleón para detectar envenenamiento por arsénico?

Sí, el cabello de Napoleón ha sido objeto de extensos análisis científicos, particularmente para investigar las teorías sobre su posible envenenamiento con arsénico. Durante años, la presencia de arsénico en sus mechones, detectada en varias muestras, alimentó la especulación de que había sido asesinado. Sin embargo, estudios más recientes y detallados han desmentido esta teoría. Las investigaciones modernas han demostrado que los niveles de arsénico encontrados en el cabello de Napoleón eran consistentes con la exposición ambiental al arsénico, que era común en la época (presente en medicamentos, cosméticos, tintes, etc.), y no lo suficientemente altos como para indicar un envenenamiento letal. Por lo tanto, el consenso científico actual es que el arsénico no fue la causa de su muerte, que se atribuye a un cáncer de estómago. Para más detalles, se pueden consultar artículos como “Hair analysis clears Napoleon’s ‘poisoners’” en New Scientist y “Hair Analysis Deflates Napoleon Poisoning Theories” en el New York Times.

¿Cuál era la estatura y el tipo de físico de Napoleón?

Aunque a menudo se le retrata como un hombre de baja estatura, Napoleón medía aproximadamente 5 pies y 6 pulgadas (equivalente a 1.68 metros), lo cual era una altura promedio para un hombre de su época. En sus años de juventud, era descrito como bastante delgado, incluso con un aspecto enfermizo, con una tez amarillenta. Sin embargo, después de 1806, comenzó a ganar peso y a volverse más corpulento. Tenía dientes blancos y finos de los que estaba orgulloso, y su nariz era ligeramente curvada. Sus ojos, profundos, eran de color gris o gris-azulado, y su frente era amplia. En general, su físico cambió con la edad, pasando de una figura esbelta a una más robusta, aunque siempre mantuvo una presencia imponente.

¿Tenía Napoleón el cabello fino o grueso?

Las descripciones de quienes lo conocieron bien, como su secretario Claude-François Méneval y su valet Louis-Joseph Marchand, coinciden en que el cabello de Napoleón era “muy fino”. Betsy Balcombe también lo describió como “tan fino y sedoso como el de un niño”, aunque señaló que su suavidad hacía que pareciera más ralo de lo que era. Esta característica del cabello fino es un detalle consistente en los testimonios más cercanos a él.

¿Se le caía el cabello a Napoleón o estaba calvo?

Sí, hay múltiples referencias a la pérdida de cabello de Napoleón, especialmente en la parte superior de su cabeza. Méneval y Marchand mencionan que el cabello era “ralo en la parte superior de la cabeza” o “ralo sobre la frente”. William Henry Lyttleton, a bordo del Northumberland, fue aún más explícito al decir que “la parte superior de su cabeza estaba casi completamente calva”. El historiador Frédéric Masson también alude a una “calvicie muy temprana” que ya se insinuaba en 1803 y que llevó a Napoleón a adoptar peinados más cortos para disimular la frente despejada. Con el tiempo, la calvicie progresó, y en los últimos años del Imperio, se le veía tratando de traer mechones largos hacia adelante para cubrir la frente.

Conclusión: Un Detalle que Habla de la Complejidad

El cabello de Napoleón Bonaparte, lejos de ser un mero detalle anecdótico, se convierte en un microcosmos de la complejidad de su figura histórica. Las contradicciones en las descripciones de su color y la evolución de su peinado reflejan la multiplicidad de perspectivas y la inevitable subjetividad de los testimonios humanos. La historia de sus mechones, codiciados como reliquia y objeto de innumerables falsificaciones, nos habla de la fascinación perdurable por el Emperador y la necesidad humana de conectar con el pasado a través de objetos tangibles. Aunque nunca podremos saber con certeza el tono exacto que brillaba bajo el sol de Austerlitz o la aspereza de las hebras que su valet peinaba cada mañana, el misterio de su cabello sigue siendo un recordatorio de que, incluso en los detalles más pequeños, la historia de Napoleón Bonaparte es tan rica y enigmática como el propio hombre.

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