¿Cuál fue el primer gel para el cabello?

La Fascinante Historia del Gel para el Cabello

03/07/2025

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La moda, descrita por el filósofo posmoderno Gilles Lipovetsky como el 'imperio de lo efímero', se erige como un pilar fundamental de la cultura hedonista contemporánea. En este vasto universo, el cuidado personal y la estética han cobrado una relevancia sin precedentes, impulsando una constante reinvención de productos que nos ayuden a expresar nuestra individualidad. Dentro de este contexto, el cabello siempre ha sido un lienzo de expresión, y su fijación ha sido una preocupación constante a lo largo de la historia. Pero, ¿alguna vez te has preguntado cómo surgió el gel para el cabello, ese aliado indispensable en tu rutina de peinado? Su historia es un viaje fascinante que abarca siglos de ingenio, innovación y adaptación a las cambiantes tendencias.

¿Cuál es la historia del gel para el cabello?
En 1929, la empresa Chemico Works de Birmingham (Inglaterra), lanzó al mercado un gel con la marca Brylcream. Una parte del producto se frotaba con los dedos y el consumidor podía, entonces, arreglar su cabello. El gel se extendió por toda Europa y llegó a los EEUU, constituyéndose en un producto de moda.

Antes de la existencia del gel tal como lo conocemos hoy, la humanidad recurría a ingeniosas soluciones para mantener el cabello en su lugar. Las necesidades de peinado han sido inherentes a casi todas las culturas, ya sea por motivos estéticos, religiosos o prácticos. Desde las civilizaciones antiguas, se empleaban sustancias naturales para lograr la fijación deseada. Aunque no existen fuentes científicas precisas que lo confirmen de manera irrefutable, algunas teorías sugieren que incluso los antiguos egipcios utilizaban mezclas rudimentarias para fijar sus elaborados peinados, lo que resalta la antigüedad de esta práctica.

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Los Antecedentes: ¿Qué se Usaba Antes del Gel?

Durante siglos, y hasta bien entrado el siglo XX, las personas dependían de una variedad de productos para domar sus cabelleras. Estas sustancias, aunque efectivas en su momento, distaban mucho de la sofisticación y ligereza de los geles actuales. Entre las más comunes se encontraban la vaselina, un derivado del petróleo conocido por sus propiedades emolientes y su capacidad para dar brillo y fijación; el aceite de maíz, utilizado por su textura y su disponibilidad; y el famoso aceite de Macasar, una brillantina popular en el siglo XIX, que incluso dio origen a las 'antimacasar', unas fundas protectoras para los respaldos de los muebles, diseñadas para evitar las manchas de aceite que dejaba en el pelo. Estos productos, si bien cumplían su función, a menudo dejaban el cabello grasoso, pesado y con un aspecto poco natural para los estándares modernos. La búsqueda de una solución que ofreciera fijación sin los inconvenientes de la grasa excesiva era una constante.

El Nacimiento del Gel Moderno: Década de 1920

La década de 1920 marcó un punto de inflexión en la historia del cuidado capilar. Con el auge de nuevas tendencias de moda y un creciente interés en la estética personal, la necesidad de un fijador más eficaz y menos grasoso se hizo evidente. Fue en este periodo cuando se comenzó a experimentar con nuevas formulaciones. El gel para el cabello, en una de sus primeras versiones reconocibles, fue elaborado mezclando componentes básicos como agua y aceite mineral. Para darle la consistencia gelatinosa característica y permitir que mantuviera la forma del peinado, la mezcla se espesaba con un tipo de cera, siendo la cera de abejas una de las opciones más comunes. Esta innovación representó un avance significativo, ofreciendo una alternativa más limpia y versátil a los aceites y grasas tradicionales.

La Era de la Gomina: Un Invento Argentino que Conquistó el Mundo

Dentro de este panorama de innovación, un nombre destaca con luz propia: la Gomina. Este producto no solo revolucionó el cuidado capilar, sino que también se convirtió en un ícono cultural, especialmente en el mundo hispanohablante. Su historia comienza en el corazón de Buenos Aires, Argentina, en el año 1914.

El Legado de José Antonio Brancato

Fue en una pequeña farmacia ubicada en la céntrica calle Florida al 600 donde un joven estudiante de veterinaria, José Antonio Brancato, concibió el primer fijador para el cabello que llevaría el nombre de Gomina como marca registrada. Brancato, quien fue uno de los primeros alumnos de la carrera de medicina veterinaria en el Instituto Superior de Agronomía y Veterinaria, aunque no llegó a graduarse, dejó un legado mucho más duradero. Su ingenio lo llevó a mezclar ingredientes como goma arábiga, tragacanto de Persia y diversas esencias, creando una fórmula única que ofrecía una fijación sin precedentes. La Gomina Brancato tenía una apariencia de gelatina pastosa de color rojizo. Para usarla, el consumidor debía tomar una pequeña cantidad en las manos, esparcirla sobre el pelo húmedo y luego peinarlo. El resultado era un cabello perfectamente asentado, formando una especie de casquete brillante y pulcro.

El éxito de la Gomina fue casi instantáneo. En poco tiempo, la palabra 'gomina' trascendió su condición de marca registrada para convertirse en un sinónimo genérico de 'fijador' en el habla popular, un fenómeno poco común que demuestra la penetración del producto en la sociedad. Este fijador desplazó rápidamente a los jabones y aceites que hasta entonces se utilizaban con el mismo fin, ofreciendo una alternativa más práctica y estéticamente superior. La empresa de Brancato prosperó, diversificando su catálogo hasta fabricar 65 artículos diferentes. Sin embargo, el destino fue cruel con este innovador. Apenas tres años después de la muerte de su fundador, un devastador incendio consumió el laboratorio principal, y sus sucesores tomaron la difícil decisión de cerrar la empresa, dejando un vacío en el mercado que rápidamente sería llenado por imitadores.

De Buenos Aires a París: La Expansión Global

La influencia de la Gomina no se limitó a Argentina. En 1925, el elegante porteño Carlos Arce, un asiduo frecuentador de cabarets y restaurantes de lujo en París, introdujo el invento argentino en la capital francesa. Enrique Cadícamo lo describió como un joven apuesto y de excelente estatura, cuya presencia en la sociedad parisina contribuyó a la difusión de esta nueva moda capilar. Llevada por Arce y otros argentinos, la Gomina se fue extendiendo por París hasta que otro argentino, González Roura, corresponsal de un diario porteño, se lanzó a comercializarla activamente en la Ciudad Luz. La expresión 'peinado a la gomina' se puso de moda en varios países, y en el argot francés, la palabra 'gominé' se convirtió en sinónimo de 'dandy', un hombre extremadamente elegante y preocupado por su apariencia. Este fenómeno cultural demuestra cómo un producto puede trascender sus fronteras y moldear el lenguaje y las costumbres de una época.

La Gomina en la Cultura Popular

La popularidad de la Gomina fue tal que su impacto se reflejó profundamente en la cultura popular, especialmente en el tango argentino, un género musical que a menudo retrataba las costumbres y los arquetipos de la sociedad porteña de la época. En la letra del famoso tango 'Tiempos Viejos' (1926), de Manuel Romero y Francisco Canaro, se canta: «Te acordás hermano qué tiempos aquellos... Eran otros hombres, más hombres los nuestros. No se conocían coca ni morfina; los muchachos de antes no usaban gomina». Esta estrofa, cargada de nostalgia, sugiere una asociación de la gomina con una nueva masculinidad, quizás más refinada o menos 'tradicional'.

Otro tango de la época, 'Niño bien' (1928), de Juan Antonio Collazo, con letra de Víctor Soliño y Roberto Fontana, refuerza esta percepción: «Niño bien pretencioso y engrupido, que tenés berretín de figurar [...] Vos te creés que porque hablas de ti, fumás tabaco inglés, paseás por Sarandí, y te cortás las patillas a lo Rodolfo sos un fifí. Porque usás la corbata carmín y allá en el Chantecler la vas de bailarín, y te mandás la biaba de gomina, te creés que sos un rana y sos un pobre gil!». Estos mensajes publicitarios y culturales de la época, lejos de apuntar a una imagen de 'metrosexualidad' como hoy, resaltaban una dureza y virilidad que, irónicamente, la gomina desafiaba al asociarse con un refinamiento no siempre considerado 'varonil' en ese contexto. Incluso en la música contemporánea, la palabra 'gomina' ha perdurado, como lo demuestra la canción 'Rock and roll con gomina' de Los Piojos.

El fenómeno de la Gomina también trascendió al cine. En 1936, se filmó la película 'Los muchachos de antes no usaban gomina', que tuvo una exitosa adaptación en 1969. Ambas versiones exploraron temas de romance y nostalgia, utilizando la gomina como un símbolo de los 'tiempos viejos' y las costumbres de una época pasada. Curiosamente, la Gomina Brancato, a pesar de su éxito, tenía un inconveniente particular: para quitarla, era necesario friccionar el cabello con las manos, lo que provocaba el desprendimiento de un polvillo, una especie de caspa artificial que a menudo afeaba las hombreras de la ropa oscura, un pequeño precio a pagar por la moda.

Brylcream y la Expansión Internacional

Mientras la Gomina dejaba su huella en el mundo hispanohablante, otras innovaciones surgían en Europa. En 1929, la empresa Chemico Works de Birmingham, Inglaterra, lanzó al mercado un gel con la marca Brylcream. Este producto se aplicaba frotando una pequeña cantidad con los dedos, permitiendo al consumidor arreglar su cabello con facilidad. Brylcream se extendió rápidamente por toda Europa y llegó a los Estados Unidos, consolidándose como un producto de moda y un competidor formidable para los fijadores existentes. Al igual que con la Gomina, su popularidad llevó a que otras compañías comenzaran a vender productos similares, y con el tiempo, incluso se desarrollaron tipos de gel específicos para cada género, reflejando la creciente segmentación del mercado.

La Competencia y la Publicidad en la Edad Dorada de los Fijadores

El éxito de la Gomina Brancato no tardó en atraer a imitadores y competidores, marcando una era de efervescencia en el mercado de los fijadores capilares. Las décadas de 1920 a 1940 vieron florecer numerosas marcas, cada una buscando su cuota de mercado con fórmulas innovadoras y agresivas campañas publicitarias.

¿Cuánto tiempo se deja el gel fijador?
El especialista acomoda cada pestaña sobre el rulo, aplica un gel especial y deja actuar el gel por unos 20 minutos. Pasado ese tiempo se retira todo el primer gel y se coloca a continuación el gel fijador, se deja actuar 20 minutos más.

Marcas Icónicas y Estrategias Publicitarias

Entre los productos más destacados que surgieron tratando de emular el éxito de la Gomina se encontraba el fijador Palmolive, producido bajo licencia de la afamada firma Colgate-Palmolive Company. Este fijador, de color verde, fue intensamente publicitado junto con otros productos de la misma línea. La radiofonía, el medio de comunicación masivo por excelencia de la época, se convirtió en un campo de batalla para las marcas. Durante las transmisiones radiales de partidos de fútbol, era común que, tras un cabezazo exitoso al balón, el locutor comercial interviniera con el pegadizo eslogan: «¡Bien peinado todo el día con fijador Palmolive!», asegurándose previamente de que el jugador en cuestión no fuera calvo, un detalle que añade un toque de humor a la historia de la publicidad.

Otras opciones populares incluían los fijadores de color rosado, Fixina y Malvik, que se vendían en polvo y debían ser mezclados con agua por el propio consumidor. Este formato resultaba económico y atractivo para el público, especialmente para los niños de Buenos Aires en la década de los cuarenta, quienes, por ahorro o por gusto, solían comprar la goma de tragacanto en las farmacias y mezclarla con agua para peinarse. Al percatarse de este comportamiento del consumidor, los laboratorios lanzaron al mercado estos fijadores en polvo, perfumados y atractivos. Fixina, que inicialmente se vendía en un envase cilíndrico, adoptó posteriormente un pequeño sobre con polvo, un formato que fue rápidamente imitado por Malvik, cuyo lanzamiento estuvo respaldado por una campaña publicitaria aún más intensa.

Las brillantinas perfumadas también gozaron de gran popularidad, entre ellas Glostora, un líquido aceitoso muy utilizado en los países latinoamericanos que aportaba brillo y ayudaba a mantener el cabello asentado. Atkinsons, por su parte, pertenecía a una afamada línea de cosméticos que incluía perfumes como Colonia Coral, Lavanda Inglesa y Royal Briar. Las firmas auspiciaban programas radiales que llevaban su nombre, como Radioteatro Atkinsons, el Glostora Tango Club o Teatro Palmolive del Aire, consolidando así la presencia de estas marcas en la vida cotidiana de las personas. Es importante destacar que, a pesar de la aparición de numerosos competidores, el fabricante original de la Gomina, Brancato, defendía su derecho de marca agregando en todos sus mensajes publicitarios y en las etiquetas de los frascos la frase «Único fabricante Brancato», un testimonio de la importancia de la marca registrada en la época.

De la Gomina a la Melena: Cambios en las Tendencias Capilares

La hegemonía de los fijadores fuertes como la Gomina y sus competidores comenzó a declinar en la década de 1960. Este periodo fue testigo de un cambio radical en las tendencias capilares, impulsado por movimientos culturales y musicales. Se impuso el corte a la navaja, una especie de 'escultura de la cabeza' que buscaba un estilo más natural y despeinado. Las melenas, popularizadas por grupos como The Beatles y la contracultura, se convirtieron en el ideal de belleza, promoviendo el pelo 'flojo' y con movimiento. El uso moderado del fijador quedó relegado a las personas de mayor edad, mientras que la juventud abrazaba la libertad de un cabello menos estructurado. Películas como la argentina 'El extraño del pelo largo' (1970) reflejaron este cambio de paradigma. Sin embargo, la cultura popular siguió haciendo guiños a la historia capilar, como lo demuestra la película estadounidense 'Grease' (1977), conocida en Latinoamérica como 'Vaselina' y en Europa como 'Brillantina', una comedia musical ambientada en los años cincuenta que, aunque posterior a la era de la Gomina, evocaba la estética de los cabellos engominados de esa década.

El Resurgimiento del Gel en la Actualidad

Tras un período de menor protagonismo, el gel para el cabello ha experimentado un notable resurgimiento en la actualidad, adaptándose a las nuevas tendencias de la moda juvenil. Los cabellos erizados, con puntas definidas y texturas marcadas, han vuelto a poner al gel en el centro de la escena. Aunque las fórmulas caseras, que disuelven resinas en alcohol o utilizan resinas de tipo silicona, pueden encontrarse, es importante señalar que estas pueden presentar riesgos si no se preparan adecuadamente, pudiendo causar irritaciones en la piel, descamación o incluso la caída del cabello. Por ello, las marcas comerciales siguen siendo la opción más segura y confiable.

En el mercado actual, la diversidad de geles es vasta. Marcas que lograron mantenerse a lo largo del tiempo, como Palmolive, conviven con nuevas propuestas innovadoras como X-treme o incluso algunas con nombres tan originales y pegadizos como 'Moco de Gorila'. Estos productos se encuentran fácilmente disponibles en grandes tiendas departamentales, supermercados, farmacias y perfumerías, ofreciendo una amplia gama de opciones para cada tipo de cabello y estilo deseado. La historia del gel para el cabello es un testimonio de cómo un producto puede evolucionar, adaptarse y, en última instancia, reflejar las complejidades y los cambios de la sociedad a lo largo del tiempo.

Línea de Tiempo del Gel para el Cabello

Año/PeríodoEvento ClaveImpacto
AntigüedadUso de sustancias naturales (aceites, grasas)Fijación rudimentaria del cabello en diversas culturas.
Principios del S. XXUso de vaselina, aceites de maíz y Macasar.Precursores directos de los fijadores modernos, aunque grasosos.
1914Invención de la Gomina por José Antonio Brancato en Argentina.Primer fijador moderno y marca registrada, se convierte en sinónimo de 'fijador'.
1920sDesarrollo de gel con agua, aceite mineral y cera.Evolución de la fórmula hacia una textura más gelatinosa y menos pesada.
1925La Gomina llega a París.Expansión internacional de la moda del cabello fijado y aparición de la expresión 'peinado a la gomina'.
1929Lanzamiento de Brylcream en Inglaterra.Otro actor importante en el mercado global del gel, popularizándose en Europa y EE. UU.
1930s-1950sApogeo de fijadores como Palmolive, Fixina, Glostora.Diversificación de productos, fuerte inversión publicitaria y consolidación del mercado.
1960sCambio de tendencias capilares (pelo largo, 'suelto').Disminución del uso generalizado de fijadores fuertes, relegados a un público mayor.
ActualidadResurgimiento del gel con nuevas fórmulas y estilos.Adaptación a la moda de cabellos erizados y estilos definidos, con una amplia oferta de marcas.

Preguntas Frecuentes sobre el Gel para el Cabello

A continuación, respondemos algunas de las preguntas más comunes sobre la historia y el uso del gel para el cabello:

¿Quién inventó el gel para el cabello tal como lo conocemos?

El primer fijador moderno y con nombre propio, la Gomina, fue creado por el estudiante de veterinaria argentino José Antonio Brancato en Buenos Aires en 1914. Su fórmula a base de goma arábiga y tragacanto fue pionera en ofrecer una fijación efectiva y duradera, diferenciándose de los aceites y grasas utilizados hasta entonces.

¿Cuál fue el primer fijador de cabello comercial que se popularizó?

La Gomina de Brancato es ampliamente reconocida como el primer fijador de cabello comercial que alcanzó una enorme popularidad y se convirtió en un nombre de marca registrada. Su éxito fue tal que su nombre pasó a ser sinónimo de 'fijador' en el lenguaje común de muchos países hispanohablantes.

¿Qué se utilizaba para fijar el cabello antes de la invención del gel?

Antes del gel, se recurría a diversas sustancias como la vaselina, el aceite de maíz y el aceite de Macasar. Estas opciones, aunque cumplían con la función de fijar, a menudo dejaban el cabello con una sensación y apariencia grasosa y pesada, lo que impulsó la búsqueda de alternativas más limpias.

¿La palabra 'gomina' tiene algún significado especial?

Sí, la palabra 'gomina' proviene de la goma arábiga, uno de los ingredientes clave utilizados por José Antonio Brancato en la fórmula original de su fijador. Con el tiempo, debido a la inmensa popularidad del producto, 'gomina' se consolidó como un término genérico para referirse a cualquier fijador para el cabello, e incluso se incorporó a los diccionarios de la lengua española.

¿El gel para el cabello es dañino para el pelo?

Los geles comerciales modernos están formulados para ser seguros para el cabello y el cuero cabelludo cuando se usan correctamente y se enjuagan. Sin embargo, el uso excesivo o inadecuado, así como algunas fórmulas caseras que no están bien balanceadas, podrían causar problemas como resequedad, irritación del cuero cabelludo, descamación (similar a la 'caspa artificial' que producía la Gomina antigua) o, en casos extremos, contribuir a la caída del cabello si los folículos se obstruyen. Siempre es recomendable optar por productos de marcas reconocidas y seguir las instrucciones de uso.

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