18/01/2014
Observar cambios en los ojos de tu perro o notar que ha perdido el apetito puede ser una señal de alarma para cualquier propietario. Entre las afecciones neurológicas que pueden impactar la apariencia ocular de nuestros amigos peludos se encuentra el Síndrome de Horner, una condición que, aunque no siempre grave, requiere atención y diagnóstico precisos. Pero, ¿qué ocurre cuando a los ojos hundidos se suma la falta de interés por la comida? Esta combinación de síntomas puede indicar desde deshidratación hasta problemas de salud más complejos, incluso algunos relacionados con el Síndrome de Horner. Comprender estas condiciones es fundamental para actuar a tiempo y asegurar el bienestar de tu mascota.

- ¿Qué es el Síndrome de Horner en Perros?
- Signos Clínicos del Síndrome de Horner
- Etiología: ¿Qué Causa el Síndrome de Horner?
- Diagnóstico del Síndrome de Horner en Perros
- ¿Por Qué los Ojos de Mi Perro se Ven Hundidos (Enoftalmia) y No Come?
- Diagnóstico de Ojos Hundidos y Falta de Apetito
- Preguntas Frecuentes (FAQs)
- Conclusión
¿Qué es el Síndrome de Horner en Perros?
El Síndrome de Horner es una afección neuro-oftalmológica que se manifiesta como resultado de una interrupción en la inervación simpática del ojo. Esto significa que los nervios que controlan ciertas funciones oculares y de los tejidos circundantes dejan de trabajar correctamente. Puede presentarse de forma unilateral, afectando un solo ojo, o, en raras ocasiones, de forma bilateral. Aunque puede afectar a perros de cualquier edad, algunas razas como el collie, el pastor de Shetland, el weimaraner, el dóberman y, especialmente, el golden retriever, parecen tener una predisposición genética. Esta condición se origina por una lesión en alguna de las vías nerviosas simpáticas que inervan el ojo, involucrando tres tipos de neuronas:
- Neuronas de primer orden: Se extienden desde el cerebro hasta los primeros segmentos torácicos de la médula espinal.
- Neuronas de segundo orden: Van desde la finalización de la vía de primer orden hasta el ganglio cervical craneal.
- Neuronas de tercer orden: Parten del ganglio cervical craneal y alcanzan los nervios simpáticos del globo ocular y sus anexos.
Dependiendo de la localización de la lesión, el Síndrome de Horner se clasifica como central, preganglionar o postganglionar. Curiosamente, la presentación postganglionar es la más frecuente en la práctica clínica. A pesar de las diferentes ubicaciones de la lesión, los signos clínicos a nivel ocular suelen ser los mismos, lo que a veces dificulta determinar la causa exacta sin pruebas adicionales.
Signos Clínicos del Síndrome de Horner
Las manifestaciones del Síndrome de Horner en perros son bastante características y suelen ser fácilmente reconocibles. Estos signos se deben a la pérdida de la inervación simpática y afectan directamente la apariencia y función del ojo y sus anexos. Los síntomas principales incluyen:
- Miosis: Una constricción anormal de la pupila, que se observa más pequeña de lo normal, debido a la falta de inervación del músculo dilatador del iris.
- Enoftalmia: El ojo parece hundirse o retraerse dentro de la órbita. Esto ocurre por la falta de actividad de los músculos periorbitales que actúan como antagonistas de los retractores del bulbo ocular.
- Protrusión del tercer párpado: También conocido como membrana nictitante, el tercer párpado se eleva y es más visible, a menudo como una consecuencia secundaria de la enoftalmia.
- Ptosis palpebral: El párpado superior cae o se observa más bajo de lo habitual, lo que confiere al ojo una apariencia de estar semicerrado. Esto se atribuye a la falta de tono de los músculos palpebrales y a la propia enoftalmia.
Adicionalmente, la interrupción de la inervación simpática puede provocar otros signos menos comunes pero que vale la pena mencionar. Estos incluyen vasodilatación periférica ipsilateral, lo que puede hacer que el pabellón auricular del lado afectado se sienta más caliente al tacto que el contralateral. También es posible observar hiperemia (enrojecimiento) del plano nasal o de la conjuntiva. Sin embargo, estos últimos signos son infrecuentes en pequeños animales.
Tabla Comparativa de Signos del Síndrome de Horner
| Signo Clínico | Descripción | Causa Subyacente |
|---|---|---|
| Miosis | Pupila anormalmente contraída (pequeña). | Falta de inervación del músculo dilatador del iris. |
| Enoftalmia | Ojo retraído o hundido en la órbita. | Falta de actividad de los músculos periorbitales. |
| Protrusión del tercer párpado | Membrana nictitante elevada y visible. | Secundaria a la enoftalmia. |
| Ptosis palpebral | Párpado superior caído o bajo. | Falta de tono de los músculos palpebrales y enoftalmia. |
| Vasodilatación ipsilateral | Pabellón auricular más caliente en el lado afectado. | Pérdida de inervación simpática. |
| Hiperemia (nasal/conjuntival) | Enrojecimiento del plano nasal o la conjuntiva. | Pérdida de inervación simpática (infrecuente). |
Etiología: ¿Qué Causa el Síndrome de Horner?
Determinar la causa subyacente del Síndrome de Horner es uno de los mayores desafíos, ya que aproximadamente el 50% de los casos en perros se consideran idiopáticos, es decir, no se encuentra una causa definida. Sin embargo, en el resto de los casos, diversas condiciones pueden ser las responsables. Entre las posibles causas se incluyen:
- Trauma cráneo-cervical: Lesiones por caídas, atropellos o mordeduras que afecten la cabeza o el cuello.
- Otitis media/interna: Infecciones o inflamaciones en el oído medio o interno.
- Bloqueos anestésicos: Complicaciones de procedimientos anestésicos.
- Cirugías del oído: Como la osteotomía de la bulla o la ablación del canal auditivo.
- Cirugía o traumatismo torácico: Lesiones en la cavidad torácica.
- Avulsión del plexo braquial: Lesión de los nervios que controlan la extremidad anterior.
- Enfermedades infecciosas: Como parálisis por garrapatas o neosporidiosis.
- Embolismo fibrocartilaginoso: Un tipo de infarto en la médula espinal.
- Enfermedad de disco intervertebral: Problemas en la columna vertebral que comprimen los nervios.
- Diabetes mellitus: Aunque menos común, puede estar asociada.
- Neoplasias: Tumores torácicos o intracraneales que comprimen las vías nerviosas.
Ante un diagnóstico de Síndrome de Horner, es crucial realizar una investigación exhaustiva para descartar estas causas tratables, a pesar de la alta probabilidad de que sea idiopático.
Diagnóstico del Síndrome de Horner en Perros
El diagnóstico clínico del Síndrome de Horner generalmente no es complicado, ya que los signos oculares son bastante distintivos. Sin embargo, es fundamental que el veterinario verifique que la pupila más pequeña (miosis) es la realmente afectada y no que la otra pupila está patológicamente dilatada (midriasis). Además, es importante descartar otras causas de miosis, como uveítis, endoftalmitis, panoftalmitis o queratitis ulcerativa.
Para confirmar el diagnóstico y, si es posible, localizar la lesión, se utilizan pruebas farmacológicas:
- Prueba de Cocaína (5-10%): Considerada el 'gold standard'. En perros sanos, la cocaína causa dilatación pupilar. En un ojo con Síndrome de Horner bilateral, no habrá dilatación. Si es unilateral, la anisocoria (diferencia de tamaño pupilar) se acentuará porque la pupila afectada no dilatará. Sin embargo, su uso está restringido por requisitos legales y no permite localizar la lesión.
- Apraclonidina (0.5-1%): Usada en medicina humana. En un ojo sano, tiene poco efecto. En el ojo afectado por Síndrome de Horner, causa dilatación pupilar, reduciendo la anisocoria en 30-45 minutos tras su administración.
- Fenilefrina o Adrenalina tópica: Se utilizan para localizar la lesión.
- Aplicación de 0.1 ml de adrenalina al 0.001%: Causa dilatación de la pupila afectada en 20 minutos si la lesión es postganglionar. En animales sanos o con Horner preganglionar, tarda 30-40 minutos.
- Fenilefrina al 10%: La midriasis es evidente en 5-8 minutos con lesión postganglionar, pero no hay efecto en ojos normales o con lesiones preganglionares.
- Fenilefrina al 1%: En pacientes con Síndrome de Horner postganglionar, una gota en el ojo afectado resuelve los signos oculares en menos de 20 minutos. No causa efecto en animales con enfermedad central o preganglionar. Es crucial aplicar en ambos ojos al mismo tiempo.
- Hidroxianfetamina al 1%: Propuesta para distinguir entre Síndrome de Horner preganglionar o central (la pupila dilata en 45 minutos) y postganglionar (no hay efecto). Sin embargo, presenta un mayor porcentaje de falsos negativos y positivos que la fenilefrina.
La combinación de estos tests, junto con el examen clínico, ayuda al veterinario a establecer un diagnóstico preciso y, en algunos casos, la localización de la lesión.
Tabla de Pruebas Farmacológicas para el Síndrome de Horner
| Prueba | Concentración | Resultado en Ojo Sano | Resultado en Ojo Afectado (Horner) | Localización de la Lesión |
|---|---|---|---|---|
| Cocaína | 5-10% | Dilatación pupilar | No dilatación o mínima | No localiza |
| Apraclonidina | 0.5-1% | Prácticamente sin efecto | Dilatación pupilar (reduce anisocoria) | Diagnóstico (no localiza) |
| Adrenalina | 0.001% | Dilatación lenta (30-40 min) | Dilatación rápida (en 20 min) | Postganglionar (rápida) |
| Fenilefrina | 10% | Sin efecto | Midriasis evidente (5-8 min) | Postganglionar |
| Fenilefrina | 1% | Sin efecto | Resolución de signos (en 20 min) | Postganglionar |
| Hidroxianfetamina | 1% | Dilatación pupilar | Dilata (pre/central), No efecto (post) | Pre/Central vs. Postganglionar |
¿Por Qué los Ojos de Mi Perro se Ven Hundidos (Enoftalmia) y No Come?
La enoftalmia, o la apariencia de ojos hundidos, es un síntoma en el que los ojos parecen estar retraídos en el cráneo. A menudo, esto causa una elevación del tercer párpado, similar a lo que ocurre en el Síndrome de Horner. Si bien puede ser una característica congénita o un estándar de raza (especialmente en perros de hocico largo, como los dolicocéfalos), una presentación espontánea de ojos hundidos, sobre todo si se acompaña de falta de apetito, es motivo de preocupación y requiere atención veterinaria.
Las causas de la enoftalmia adquirida, que puede o no estar ligada a la falta de apetito, son variadas:
- Síndrome de Horner: Como ya hemos visto, la enoftalmia es un signo cardinal.
- Deshidratación severa: Es una causa muy común. Cuando un perro no bebe suficiente agua o pierde líquidos (por vómitos, diarrea), el volumen de fluidos en el cuerpo disminuye, incluyendo el tejido adiposo orbital que rodea el ojo, lo que hace que el ojo parezca hundido. La falta de apetito a menudo acompaña a la deshidratación porque el perro se siente mal.
- Pérdida de peso sustancial: Una pérdida de peso significativa, a menudo debido a una enfermedad crónica o a la falta de apetito prolongada, puede reducir la grasa corporal, incluyendo la periorbital, lo que lleva a la enoftalmia.
- Dolor ocular severo: El dolor intenso en el ojo puede hacer que el perro lo retraiga o que los músculos alrededor del ojo se contraigan, dando la apariencia de hundimiento. El dolor ocular también puede hacer que el perro se niegue a comer.
- Cáncer: Tumores en la órbita o en otras partes del cuerpo pueden causar enoftalmia directa o indirectamente (por ejemplo, a través de la pérdida de peso generalizada).
- Lesiones o traumatismos: Un golpe o herida en la zona de la cabeza o el ojo puede provocar la retracción del globo ocular.
- Otras enfermedades sistémicas: Algunas condiciones médicas complejas pueden llevar a la enoftalmia como síntoma secundario.
La combinación de ojos hundidos y falta de apetito es particularmente preocupante y a menudo indica un problema de salud subyacente significativo. Si tu perro ha estado vomitando o con diarrea por más de 24 horas, o no ha comido ni bebido en ese mismo período, y presenta ojos hundidos, requiere atención veterinaria de emergencia debido al riesgo de deshidratación severa y otras complicaciones potencialmente mortales.

Diagnóstico de Ojos Hundidos y Falta de Apetito
Cuando un perro presenta ojos hundidos y falta de apetito, el veterinario realizará un examen exhaustivo para determinar la causa. Este proceso diagnóstico puede incluir:
- Examen físico completo: Para evaluar el estado general del perro, nivel de hidratación, peso, temperatura y cualquier otra anomalía.
- Examen neurológico: Para buscar signos de disfunción nerviosa, como los asociados al Síndrome de Horner.
- Examen oftalmológico: Una revisión detallada de los ojos, incluyendo la pupila, los párpados, el tercer párpado, y la presión intraocular.
- Análisis de sangre: Para evaluar el estado de hidratación, función orgánica (riñones, hígado), niveles de electrolitos y buscar signos de infección o inflamación.
- Pruebas de imagen: Radiografías, ecografías o incluso tomografías computarizadas (TC) o resonancias magnéticas (RM) pueden ser necesarias para visualizar estructuras internas del cráneo, tórax o abdomen y detectar tumores, lesiones o inflamaciones.
El tratamiento dependerá por completo de la causa subyacente. Puede variar desde la rehidratación intensiva y el manejo sintomático hasta el uso de antibióticos, antifúngicos, cirugías para corregir lesiones o tumores, o el manejo de enfermedades crónicas. En algunos casos, si la enoftalmia es una característica de raza y no causa problemas, puede optarse por una 'observación benigna'.
Preguntas Frecuentes (FAQs)
¿Es grave que mi perro tenga los ojos hundidos?
Sí, la enoftalmia (ojos hundidos) adquirida, especialmente si se presenta de repente y se acompaña de otros síntomas como la falta de apetito, es un signo que indica una condición de salud subyacente y potencialmente grave. Requiere atención veterinaria para determinar la causa.
¿Cómo puedo saber si mi perro está deshidratado?
Además de los ojos hundidos, otros signos de deshidratación incluyen encías secas y pegajosas, pérdida de elasticidad de la piel (si pellizcas suavemente la piel del cuello, tarda en volver a su lugar), letargo y falta de energía. La falta de apetito y la disminución de la micción también son indicadores.
¿Todos los casos de Síndrome de Horner son idiopáticos?
No, aproximadamente el 50% de los casos de Síndrome de Horner son idiopáticos (sin causa conocida). Sin embargo, la otra mitad puede ser causada por traumatismos, infecciones, tumores, cirugías o enfermedades sistémicas. Es importante que un veterinario investigue la causa para descartar problemas tratables.
¿Puede la falta de apetito causar ojos hundidos?
Indirectamente, sí. Una falta de apetito prolongada puede llevar a la deshidratación y a la pérdida de peso significativa. Ambas condiciones pueden reducir el volumen de grasa y líquidos alrededor de los ojos, haciendo que estos se vean hundidos.
¿Qué debo hacer si mi perro presenta estos síntomas?
Si observas que los ojos de tu perro están hundidos, especialmente si también ha perdido el apetito, es crucial contactar a tu veterinario de inmediato. Estos síntomas pueden indicar una emergencia médica que requiere diagnóstico y tratamiento profesional para asegurar la salud y el bienestar de tu mascota.
Conclusión
El Síndrome de Horner y la enoftalmia (ojos hundidos), especialmente cuando se combinan con la falta de apetito, son síntomas que nunca deben ignorarse en nuestros perros. Si bien el Síndrome de Horner a menudo es idiopático, es vital descartar otras causas graves que puedan estar afectando las vías nerviosas. De manera similar, los ojos hundidos y la inapetencia son señales de alarma que pueden apuntar a condiciones desde deshidratación severa hasta enfermedades sistémicas o incluso cáncer. La clave para un pronóstico favorable radica en la detección temprana y un diagnóstico veterinario preciso. Ante cualquiera de estos signos, la acción más responsable es buscar la evaluación de un profesional de la salud animal. Solo un veterinario podrá realizar las pruebas necesarias, identificar la causa subyacente y establecer un plan de tratamiento adecuado para tu fiel compañero.
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