¿Cómo se llamaban las tres trillizas?

Las Trillizas de Oro: Amor, Hijos y 19 Nietos

23/05/2017

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Desde su irrupción en la escena pública, las Trillizas de Oro, María Emilia, María Eugenia y María Laura Fernández Rousse, han cautivado a generaciones con su talento, carisma y una conexión inquebrantable. Más allá de los escenarios y las cámaras, estas hermanas han construido vidas personales ricas y complejas, marcadas por el amor, la dedicación familiar y, sobre todo, la inmensa alegría de la maternidad y la abuelidad. Coincidentes en muchas facetas de sus vidas, desde sus exitosas carreras hasta sus matrimonios con reconocidos polistas, su legado más preciado reside en la numerosa familia que han formado. Acompáñenos a explorar las historias de amor, los desafíos superados y la felicidad que les brindan sus hijos y, especialmente, sus queridos nietos, quienes hoy suman una gran cifra y son el centro de su universo.

¿Cuántos nietos tiene cada una de las trillizas de oro?
María Emilia se unió a Clemente Zavaleta, con quien tiene tres hijos y cinco nietos; María Eugenia es mamá de cuatro con Horacio Laprida y también tiene cinco nietos; y María Laura tiene tres hijos con Ernesto Trotz y nueve nietos.
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Un Vínculo Inquebrantable: Amor, Polo y Familia

La vida de las Trillizas de Oro ha estado intrínsecamente ligada no solo entre ellas, sino también a un deporte que se convirtió en el eje de sus vidas sentimentales: el polo. A principios de los años 80, casi al mismo tiempo, las tres hermanas encontraron el amor en brazos de polistas, forjando un destino compartido que las llevó a priorizar la vida familiar por encima de sus exitosas carreras artísticas. Esta decisión, lejos de ser un sacrificio, fue una elección consciente y compartida, una convicción de que la familia era su mayor tesoro. La compatibilidad de sus elecciones matrimoniales les permitió apoyarse mutuamente en los desafíos que implicaba la vida junto a deportistas de alto rendimiento, con sus constantes viajes y temporadas fuera de casa. Esta base sólida de amor y compañerismo no solo unió a cada pareja individualmente, sino que también fortaleció el lazo ya indisoluble entre las hermanas, creando una red de apoyo mutuo que sería fundamental para afrontar los altibajos de la vida.

La pasión por el polo no solo les trajo amor, sino que también definió gran parte de su rutina familiar. Los viajes constantes, las temporadas en distintos países y la necesidad de acompañar a sus maridos en sus compromisos deportivos fueron una constante. Sin embargo, ellas supieron adaptarse, construyendo hogares estables y criando a sus hijos en un ambiente de unión y amor, donde la presencia de la familia era el pilar central. Esta adaptación y resiliencia es un testimonio del compromiso que cada una de ellas asumió con su rol de esposa y madre, demostrando que el amor verdadero puede superar cualquier distancia o desafío.

María Emilia: La Pionera del Matrimonio y sus Tesoros

Un Flechazo en la Cancha de Polo

María Emilia Fernández Rousse fue la última de las trillizas en conocer a su futuro esposo, Clemente Zavaleta, pero paradójicamente, fue la primera en casarse. Su encuentro fue fortuito, en un partido de polo en la Asociación de Polo de Pilar en 1981, donde acompañaba a sus hermanas. Un simple vistazo a Clemente fue suficiente para que María Emilia exclamara con determinación: “Yo quiero a ese”. Este flechazo instantáneo se convirtió en una relación vertiginosa. A pesar de que las Trillizas de Oro estaban en la cúspide de su carrera, viajando por el mundo y siendo número uno en Europa y Japón, Clemente no dudó en proponerle matrimonio apenas ocho meses después de conocerse.

La boda se celebró en diciembre de 1981 en Las Matreras, el campo familiar de los Zavaleta en Irineo Portela, Baradero. Tras el matrimonio, la vida de María Emilia tomó un giro internacional, acompañando a Clemente en sus compromisos profesionales. Viajaron a Venezuela y Japón, e incluso criaron a sus hijos siguiendo las temporadas de polo entre Palm Beach, Europa y Argentina, donde afortunadamente hoy las tres hermanas residen.

La Familia de María Emilia: Hijos y la Superación de Desafíos

María Emilia y Clemente Zavaleta formaron una hermosa familia con tres hijos: Emilia, nacida en 1983; Clemente Jr., llegado dos años más tarde; y Sonia, quien nació en 1989. Como toda familia, han enfrentado momentos de gran alegría y también de profunda preocupación. Uno de los episodios más difíciles fue en 2022, cuando Clemente Jr. sufrió un gravísimo accidente practicando polo. Este evento puso a prueba la fortaleza familiar, pero gracias a la resiliencia de Clemente Jr. y el apoyo incondicional de los suyos, logró recuperarse, un verdadero milagro que unió aún más a la familia.

La vida de María Emilia, como la de sus hermanas, estuvo marcada por la adaptación a la carrera de su marido. “Con tantos viajes de Clemente, no fue fácil, pero lo supimos manejar”, comentó María Emilia. Ella priorizaba la educación de sus hijos, pero cuando su trabajo lo permitía, Clemente regresaba de sus compromisos para pasar tiempo en casa. Esta flexibilidad y compromiso mutuo fueron clave para mantener unida a la familia. Hoy, María Emilia y Clemente disfrutan de la plenitud de su matrimonio, que describen como una relación de mucho compañerismo. Para ellos, tener un amigo en casa es fundamental, una base sólida que se ha fortalecido con el tiempo y, de manera especial, con la llegada de los nietos.

La Alegría de Ser Abuela: Los Cinco Nietos de María Emilia

María Emilia es abuela de cinco nietos, quienes han llenado su vida de una alegría inmensa y renovada. Ella misma lo expresa con emoción: “Y con el tiempo llegaron los nietos, que te matan de amor. Uno mejora con el abuelazgo porque cuando sos padre tenés muchas obligaciones, como educarlos, trabajar, darles seguridad. Agradecemos al cielo la familia que formamos”. Esta frase resume el profundo amor y la gratitud que siente por su rol de abuela, una etapa de la vida donde las responsabilidades se transforman en puro disfrute y admiración por las nuevas generaciones.

María Eugenia: Un Flechazo y la Fortaleza de un Legado

El Amor que Nació en España

María Eugenia Fernández Rousse fue la primera de las trillizas en enamorarse. Su historia con Horacio Laprida comenzó en España en 1979, en un contexto particular: él participaba en un torneo de polo mientras ella estaba de gira con el mismísimo Julio Iglesias. Fue un flechazo instantáneo, un encuentro que marcaría el inicio de una relación a distancia, pero sólida, que superó los meses de separación debido a sus apretadas agendas laborales. Finalmente, María Eugenia y Horacio Laprida se casaron en diciembre de 1982 en la emblemática Basílica Nuestra Señora del Socorro en Buenos Aires, sellando un amor que perduraría a lo largo del tiempo.

La Familia de María Eugenia: Hijos y una Pérdida Profunda

La familia Laprida-Fernández Rousse creció con la llegada de cuatro hijos. La primogénita, Geñi, nació en 1984. Unos años después, en 1987, llegó el varón, Horacio Jr., seguido por Laura en 1990 y, finalmente, Pilar, dos años más tarde. María Eugenia, al igual que sus hermanas, tomó la decisión de pausar su exitosa carrera artística para dedicarse plenamente a su familia. “Siempre prioricé a mi familia y cuando tenía un trabajo que no era compatible con los viajes de mi marido, no lo hacía”, explicó María Eugenia, resaltando la importancia de la coherencia entre sus valores y sus acciones. Esta dedicación fue fundamental para mantener la unión familiar, incluso con los desafíos que implicaban los viajes constantes de Horacio.

La vida de María Eugenia y Horacio estuvo marcada por un evento profundamente doloroso: la pérdida de su hija primogénita, Geñi, en 2018, pocos días después de cumplir 34 años, a causa de una grave enfermedad. Este fue un golpe devastador para toda la familia, un momento de inmenso dolor que puso a prueba su resiliencia. Sin embargo, la contención familiar, el amor incondicional y la unión entre todos los miembros les permitieron, con el tiempo, seguir adelante, honrando la memoria de Geñi y encontrando consuelo en la fortaleza de sus lazos. María Eugenia ha expresado que las experiencias difíciles los unieron aún más, cimentando una relación basada en un amor profundo y duradero.

La Alegría de Ser Abuela: Los Cinco Nietos de María Eugenia

A pesar del dolor de la pérdida, la vida de María Eugenia ha sido bendecida con la alegría de ser abuela. Ella tiene cinco nietos, quienes son un bálsamo para el alma y una fuente constante de felicidad. La presencia de estas nuevas vidas en la familia es un recordatorio de la continuidad y la esperanza, y llenan de luz los días de María Eugenia, quien disfruta plenamente de este rol, observando crecer a la siguiente generación con amor y orgullo. La abuelidad se convierte así en un espacio de disfrute puro, libre de las presiones de la crianza, permitiendo una conexión más lúdica y emocional con los pequeños.

María Laura: Amor a Distancia y la Alegría de una Gran Familia

Un Encuentro Provocado por el Destino

La historia de amor de María Laura Fernández Rousse con Ernesto Trotz tiene un toque de destino y una pizca de celestino. Fue Horacio Laprida, el entonces novio de su hermana María Eugenia, quien la presentó a Ernesto en una fiesta de fin de año en diciembre de 1979. Horacio, con una perspicacia sorprendente, le dijo a Eugenia: “Ese va a ser el novio de Laura”. Y así fue. Pocos meses después, en enero de 1980, se reencontraron en Punta del Este, y en abril ya estaban de novios. Tras tres años de noviazgo, María Laura y Ernesto se casaron el 29 de junio de 1983, también en la Basílica Nuestra Señora del Socorro.

¿Cuántos nietos tiene cada una de las trillizas de oro?
María Emilia se unió a Clemente Zavaleta, con quien tiene tres hijos y cinco nietos; María Eugenia es mamá de cuatro con Horacio Laprida y también tiene cinco nietos; y María Laura tiene tres hijos con Ernesto Trotz y nueve nietos.

La relación de María Laura y Ernesto estuvo marcada por un período de amor a distancia, debido a los compromisos de Ernesto como polista. “Ernesto viajaba muchísimo, estaba ocho meses al año afuera y los últimos cuatro meses se quedaba porque la temporada de polo era acá. Así que todo ese tiempo nos mandábamos cartas”, relató María Laura. Esta etapa de correspondencia y añoranza fortaleció su vínculo, demostrando que el amor verdadero no conoce barreras geográficas.

La Familia de María Laura: Hijos y Decisiones de Vida

María Laura y Ernesto Trotz formaron una familia con tres hijos. Dos años después de su boda, en 1985, nació su primera hija, Bárbara. Un año más tarde, llegó Paulina, y finalmente, Ernesto Jr. vio la luz en 1989. Al igual que sus hermanas, María Laura optó por poner en pausa su carrera artística para dedicarse por completo a la crianza de sus hijos y a acompañar a su marido en sus numerosos viajes por el mundo. “La decisión de acompañar a nuestros maridos no fue un sacrificio ni lo que correspondía, sino que lo elegimos convencidas”, afirmó María Laura, subrayando la convicción detrás de su elección de vida. Esta decisión les permitió vivir tranquilas y trabajar cuando así lo deseaban, configurando una vida familiar que se ajustaba perfectamente a sus anhelos.

Sobre su larga y sólida relación con Ernesto, María Laura reflexiona con sabiduría: “A veces somos como hermanos, a veces seguimos siendo amantes, a veces somos padres, ahora somos abuelos. ¡Es raro! Siempre digo que si la base del amor no está, estás al horno". Esta perspectiva honesta y profunda revela la complejidad y la riqueza de un matrimonio que ha sabido evolucionar a través de las distintas etapas de la vida, manteniéndose siempre sobre una base de amor inquebrantable.

La Alegría de Ser Abuela: Los Nueve Nietos de María Laura

María Laura es la trilliza con la familia más numerosa en cuanto a nietos, siendo abuela de la impresionante cifra de nueve. Esta gran descendencia es la culminación de una vida dedicada al amor y a la construcción familiar. La llegada de cada nieto ha significado una nueva fuente de alegría y un enriquecimiento constante para su vida, confirmando la frase de que "con el tiempo llegaron los nietos, que te matan de amor". Para María Laura, al igual que para sus hermanas, la abuelidad es una etapa de puro disfrute, donde se cosechan los frutos del amor y la dedicación sembrados a lo largo de los años.

Un Resumen Familiar: Hijos y Nietos de las Trillizas de Oro

Para visualizar de manera clara la numerosa y hermosa familia que han construido las Trillizas de Oro, presentamos un resumen de sus hijos y nietos:

TrillizaCónyugeHijos (Nombres)Cantidad de HijosCantidad de Nietos
María EmiliaClemente ZavaletaEmilia, Clemente Jr., Sonia35
María EugeniaHoracio LapridaGeñi, Horacio Jr., Laura, Pilar45
María LauraErnesto TrotzBárbara, Paulina, Ernesto Jr.39
Total General1019

Como se puede apreciar, las Trillizas de Oro no solo comparten el escenario y un vínculo fraternal único, sino también una profunda dedicación a sus familias, que hoy se extienden en una red de amor que suma diez hijos y diecinueve nietos, un verdadero legado de vida.

Preguntas Frecuentes sobre la Familia de las Trillizas de Oro

¿Cuántos hijos tienen en total las Trillizas de Oro?

Las Trillizas de Oro, María Emilia, María Eugenia y María Laura, tienen un total de diez hijos entre las tres. María Emilia y María Laura tienen tres hijos cada una, mientras que María Eugenia tiene cuatro hijos.

¿Cuántos nietos tienen en total las Trillizas de Oro?

En total, las Trillizas de Oro suman la impresionante cifra de diecinueve nietos. María Emilia y María Eugenia tienen cinco nietos cada una, y María Laura es la abuela de nueve nietos, siendo la trilliza con la mayor descendencia en esta generación.

¿Cómo se llaman las Trillizas de Oro?

Las famosas Trillizas de Oro se llaman María Emilia Fernández Rousse, María Eugenia Fernández Rousse y María Laura Fernández Rousse.

¿A qué se dedicaban los maridos de las Trillizas de Oro?

Los tres maridos de las Trillizas de Oro eran polistas profesionales. María Emilia se casó con Clemente Zavaleta, María Eugenia con Horacio Laprida, y María Laura con Ernesto Trotz. Esta coincidencia en la profesión de sus parejas marcó gran parte de sus vidas familiares, debido a los viajes y las temporadas de polo.

¿Alguna de las Trillizas de Oro sufrió la pérdida de un hijo?

Sí, lamentablemente, María Eugenia Laprida sufrió la dolorosa pérdida de su hija primogénita, Geñi Laprida, quien falleció en 2018 a los 34 años de edad a causa de un cáncer.

La historia de las Trillizas de Oro es un testimonio de cómo la fama puede coexistir con una vida familiar plena y auténtica. A lo largo de los años, han demostrado que su mayor éxito no reside en los aplausos del público, sino en el amor y la unión de sus familias. Sus vidas, entrelazadas por el destino y fortalecidas por las experiencias compartidas, son un espejo de dedicación, resiliencia y la inmensa alegría que solo una familia grande y unida puede ofrecer. Hoy, rodeadas de sus hijos y sus queridos nietos, las Trillizas de Oro continúan escribiendo los capítulos más preciados de sus vidas, dejando un legado de amor que trasciende generaciones.

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