¿Quién fue Cabello?

Francisco Cabello: Pionero de la Prensa Hispana

20/01/2016

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En los anales de la historia hispanoamericana, ciertas figuras emergen como faros de conocimiento y progreso, dejando una huella indeleble en el desarrollo de sus sociedades. Uno de estos personajes trascendentales fue Francisco Antonio Evaristo Cabello y Mesa, un militar y escritor español cuya vida estuvo intrínsecamente ligada al nacimiento del periodismo en el Nuevo Mundo. Su trayectoria, marcada por la erudición, la aventura y la perseverancia, lo posiciona como un pionero fundamental en la difusión de la información y las ideas ilustradas en un continente que comenzaba a forjar su propia identidad. A través de sus iniciativas editoriales, Cabello no solo informó, sino que también sentó las bases para la comunicación masiva en naciones que hoy conocemos como Perú, Argentina y Uruguay, un legado que resuena hasta nuestros días.

¿Quién fue Cabello?
Francisco Antonio Evaristo Cabello y Mesa (Copernal, 26 de octubre de 1764 - Madrid 7 de diciembre de 1832)\u200b fue un militar y escritor español, que editó los primeros periódicos de las actuales naciones de Perú, la Argentina y Uruguay. Escribía también bajo el seudónimo Jaime Bausate y Meza.

Orígenes y Formación: Un Espíritu Inquieto

Nacido el 26 de octubre de 1764 en Copernal, una pequeña localidad de Guadalajara, España, y criado en la región de Extremadura, Francisco Antonio Evaristo Cabello y Mesa mostró desde joven una notable inclinación hacia el saber y la escritura. Sus primeros pasos académicos lo llevaron a la prestigiosa Universidad de Salamanca, donde inició estudios de Derecho. Sin embargo, su espíritu inquieto y su vocación por la palabra escrita lo condujeron por caminos distintos antes de culminar su formación legal. Fue en el periodismo español donde realizó sus primeras letras, sumergiéndose en el arte de la difusión de ideas y noticias. Una de sus primeras obras destacadas fue una traducción de la célebre obra de François Fénelon, "Las aventuras de Telémaco", a la que le otorgó un título singular y revelador de su perspectiva: "Cuánto a los jóvenes vale tener canas a su lado". Este primer acercamiento al mundo editorial ya dejaba entrever su interés por la pedagogía y la formación de las mentes jóvenes, así como su capacidad para adaptar contenidos de manera creativa.

Perú: Cuna de su Legado Periodístico

La ambición y el deseo de explorar nuevos horizontes llevaron a Cabello a cruzar el Atlántico y establecerse en el Virreinato del Perú, un centro neurálgico del poder colonial español en América. Fue en Lima, la capital virreinal, donde su carrera periodística alcanzó un hito significativo. Se le confió la edición del "Diario Curioso, Erudito y Comercial", una publicación que marcó un antes y un después en el panorama informativo peruano. Aunque gran parte de su contenido consistía en reproducciones de artículos de diarios peninsulares, su existencia misma era un signo de modernidad y un paso crucial hacia la autonomía intelectual. Cabello, fiel a su ingenio, firmó sus colaboraciones con el seudónimo de Jaime Bausate y Meza, una identidad que le permitía explorar con mayor libertad los temas de su interés. Paralelamente a su labor editorial, Cabello continuó su formación académica, completando sus estudios de Derecho Civil y Canónico en la Real y Pontificia Universidad de San Marcos, la más antigua de América, lo que le permitió ejercer como abogado ante la Real Audiencia de Lima. Su compromiso con el progreso intelectual lo llevó a ser uno de los fundadores de la influyente Sociedad de Amantes del País, una agrupación de notables y pensadores que, en el espíritu de la Ilustración, buscaba fomentar el conocimiento, la economía y las artes en la sociedad virreinal. Esta sociedad fue fundamental para la propagación de las ideas ilustradas en la región, y el "Diario Curioso" sirvió a menudo como su voz, publicando ensayos y reflexiones que buscaban modernizar la administración y el pensamiento colonial. Su influencia no se limitó al ámbito intelectual; también se le reconoció el grado militar de coronel de las milicias de la capital y se le encargó la defensa de la frontera de la provincia de Jauja con la selva amazónica en 1790, demostrando su versatilidad y su compromiso con la corona. Además, se aventuró en negocios mineros, evidenciando su espíritu emprendedor y su capacidad para diversificar sus actividades en el dinámico entorno virreinal.

El Río de la Plata: Forjando la Prensa Nacional

En 1798, la vida de Francisco Cabello tomó un nuevo rumbo al emprender un viaje de regreso a España. Su ruta lo llevó por el Camino Real hacia Buenos Aires, la floreciente capital del Virreinato del Río de la Plata. Aunque su objetivo inicial era encontrar un buque que lo llevara a su tierra natal, el destino tenía otros planes para él. En esta vibrante ciudad, Cabello entró en contacto con los principales representantes locales de la Ilustración, figuras intelectuales que compartían su visión de progreso y modernización. Entre ellos se encontraba Manuel Belgrano, el influyente secretario del Consulado de Comercio de Buenos Aires, quien se convertiría en una pieza clave en la siguiente etapa de la vida de Cabello. Juntos, y con el mismo espíritu que animó a la sociedad peruana, intentaron fundar una filial local de la Sociedad de Amigos del País. Lamentablemente, esta iniciativa no prosperó al no obtener la autorización de las autoridades virreinales, lo que reflejaba las tensiones y precauciones de la época ante cualquier atisbo de organización autónoma.

A pesar de este revés, la colaboración entre Cabello y Belgrano no se detuvo. Por iniciativa del propio Belgrano, y con la autorización del virrey Gabriel de Avilés, el 1 de abril de 1801 vio la luz el Telégrafo Mercantil, Rural, Político, Económico e Historiográfico del Río de la Plata. Este periódico no era uno más; fue el primer periódico de la futura República Argentina, un hito que sentaría las bases de la prensa escrita en la región. Bajo la dirección de Francisco Cabello, el "Telégrafo Mercantil" se convirtió en un crisol de ideas y noticias, contando con la colaboración de personalidades destacadas de la época, como Manuel José de Lavardén, Thaddeus Peregrinus Haenke, Domingo de Azcuénaga, el propio Manuel Belgrano, Juan José Castelli, Pedro Cerviño y Luis José de Chorroarín. Sus objetivos eran ambiciosos: no solo buscaba publicar las últimas novedades políticas y comerciales –llegando incluso a informar sobre la llegada de casi todos los buques de ultramar, información vital para el comercio– sino también difundir conocimientos científicos, económicos y novedades culturales que impulsaran el desarrollo de la sociedad rioplatense. Fue un verdadero motor de la opinión pública y un espacio para el debate intelectual.

Sin embargo, la vida de esta publicación pionera fue efímera. El "Telégrafo Mercantil" dejó de aparecer en octubre de 1802, tras haber publicado unos ciento once números. La falta de fondos y de suscriptores fue un factor, pero una razón mucho más determinante fue la creciente incomodidad del anciano virrey Joaquín del Pino y Rozas. Algunos de los artículos publicados excedieron en su liberalidad y en la audacia de sus ideas lo que las autoridades coloniales estaban dispuestas a tolerar, lo que llevó a su clausura forzosa. A pesar de su corta vida, el impacto del "Telégrafo Mercantil" fue inmenso, demostrando la necesidad y el apetito por la información y el debate en la sociedad colonial.

Durante los años siguientes, Cabello mantuvo su actividad en Buenos Aires, participando, entre otras cosas, en la fundación del Teatro Coliseo, lo que demuestra su interés en la vida cultural y social de la ciudad más allá del periodismo.

Entre la Lealtad y la Adversidad: Sus Últimos Años

El período de las invasiones inglesas al Río de la Plata (1806-1807) representó un capítulo complejo y controvertido en la vida de Francisco Cabello. En un momento de gran convulsión, muchos criollos optaron por colaborar con los invasores británicos, algunos en secreto, otros de manera más abierta. Cabello se encontró en esta última categoría al aceptar un cargo público en el gobierno del gobernador invasor William Carr Beresford. Esta decisión, vista por muchos como un acto de traición a la corona española, le acarreó graves consecuencias tras la reconquista de Buenos Aires por parte de las fuerzas criollas y españolas.

Para demostrar su lealtad y redimirse, Cabello se enroló como oficial de dragones y marchó a Montevideo cuando se produjo la segunda invasión inglesa. Allí, tomó parte activa en la defensa de la ciudad como oficial de milicias, siendo finalmente tomado prisionero por los conquistadores ingleses. Sin embargo, su intelecto y habilidades periodísticas no pasaron desapercibidas. Su comandante, Samuel Auchmuty, y su sucesor, John Whitelocke, lo pusieron en libertad y le encargaron una nueva misión editorial: editar "The Southern Star", una publicación bilingüe (inglés-español), también conocida como "Estrella del Sur". A través de este periódico, los británicos esperaban congraciarse con los ilustrados criollos y difundir su propaganda. Aunque solo se llegaron a imprimir siete ejemplares, esta iniciativa demuestra la persistencia de Cabello en el ámbito de la prensa, incluso en las circunstancias más adversas.

Tras la heroica defensa de Buenos Aires, que obligó a los ingleses a retirarse tanto de la capital como de Montevideo, la imprenta británica que Cabello había utilizado para "The Southern Star" fue trasladada a Buenos Aires. Curiosamente, esta misma imprenta sería fundamental años más tarde para imprimir la "Gazeta de Buenos Ayres", el primer periódico oficial de la Argentina ya independiente, cerrando un círculo irónico en la historia de la prensa rioplatense.

El rastro de Cabello se vuelve más difuso en sus últimos años. Viajó embarcado en el buque de transporte "Sarah" con destino a Inglaterra, y de alguna manera, terminó en La Coruña, España, donde sirvió brevemente como oficial del ejército. Regresó a Extremadura, donde aún vivía su padre, y en un acto de patriotismo, publicó un manifiesto en apoyo de la Junta Suprema Central establecida en Sevilla frente a la invasión napoleónica, titulado "Instrucciones político-militares para el soldado y el pueblo". Las noticias de los años siguientes son confusas; se especula que pudo haber luchado del lado español en la batalla de Bailén, o incluso que se afrancesó y fue galardonado con la Orden Real de España por José Bonaparte. Finalmente, su rastro se pierde por muchos años, y se sabe que en algún momento se exilió en Francia. Regresó a España en 1823 junto a los Cien Mil Hijos de San Luis, una fuerza francesa que restauró el absolutismo. En 1824, publicó en Madrid un "Mosaico gramatical en coloquios didascálicos para servir de suplemento a la gramática sinóptica francesa castellana", mostrando su continuo interés por la lingüística y la educación. Sus últimos años los pasó reclamando sueldos adeudados como militar, ocultando que había sido oficial de milicias y no de línea, una distinción importante en la jerarquía militar de la época. Francisco Antonio Evaristo Cabello y Mesa falleció en fecha y lugar desconocidos, hacia la década de 1830, dejando un legado como pionero del periodismo y testigo de una era de profundas transformaciones.

Preguntas Frecuentes sobre Francisco Cabello

¿Quién fue Francisco Antonio Evaristo Cabello y Mesa?
Fue un destacado militar y escritor español, reconocido principalmente por ser el editor de los primeros periódicos en lo que hoy son Perú, Argentina y Uruguay. Su vida estuvo marcada por su afán de difundir las ideas de la Ilustración y establecer la prensa escrita en el continente americano.
¿Qué periódicos importantes fundó o dirigió Cabello?
En Perú, dirigió el "Diario Curioso, Erudito y Comercial". En el Río de la Plata (Argentina), fue el director del "Telégrafo Mercantil, Rural, Político, Económico e Historiográfico del Río de la Plata", considerado el primer periódico de la futura Argentina. También editó "The Southern Star" (Estrella del Sur) para los ingleses durante las invasiones.
¿Cuál fue su papel durante las invasiones inglesas al Río de la Plata?
Tuvo un papel controvertido. Inicialmente, aceptó un cargo público bajo el gobierno del invasor William Carr Beresford en Buenos Aires. Posteriormente, para demostrar lealtad a la corona española, se enroló como oficial y luchó en la defensa de Montevideo, donde fue hecho prisionero por los ingleses. Irónicamente, estos últimos le encargaron editar un periódico de propaganda.
¿Por qué es importante la figura de Cabello en la historia del periodismo hispanoamericano?
Es crucial porque sentó las bases del periodismo moderno en varias naciones sudamericanas. Sus periódicos no solo informaban, sino que también eran vehículos para la difusión de ideas ilustradas, el debate político y económico, y la formación de una opinión pública, elementos esenciales para el desarrollo de las futuras repúblicas.
¿Qué seudónimo utilizaba Francisco Cabello?
Escribía también bajo el seudónimo de Jaime Bausate y Meza, especialmente durante su etapa en el Perú.

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