22/09/2014
El nombre Temple Bar evoca imágenes vibrantes y diversas, dependiendo de a quién se le pregunte. Para muchos, remite al icónico barrio de Dublín, corazón de la vida nocturna irlandesa, famoso por sus pubs históricos y su ambiente inigualable. Para otros, especialmente en Argentina y más allá, Temple Bar se asocia inmediatamente con una exitosa cadena de bares que ha sabido capturar la esencia de un pub moderno con un toque innovador. Este artículo explorará ambas realidades, pero se centrará en la fascinante trayectoria de los emprendedores que, inspirados quizás en el espíritu de aquel rincón irlandés, construyeron su propio imperio cervecero, enfrentando los desafíos inherentes al crecimiento de una pequeña y mediana empresa en un mercado cada vez más competitivo.

La historia de la cadena de bares The Temple Bar es un testimonio de visión, adaptabilidad y resiliencia. En un panorama empresarial donde las pymes a menudo se ven abrumadas por las mismas presiones que las grandes corporaciones, pero sin sus recursos, los fundadores de The Temple Bar lograron no solo sobrevivir, sino prosperar, transformando un sueño juvenil en una marca reconocida a nivel nacional. Su camino, plagado de decisiones audaces y aprendizajes constantes, ofrece valiosas lecciones sobre cómo navegar la expansión, profesionalizar un negocio y mantener la esencia emprendedora en medio del éxito.
Los Visionarios Detrás de The Temple Bar: De Sueño a Realidad Nacional
La cadena de bares The Temple Bar, con una presencia notable en Argentina y en constante expansión, tiene sus raíces en la iniciativa de tres socios clave: Juan Augusto Chereminiano, Facundo Imas Ananía y Bruno Ananía. Su aventura comenzó en 2008, cuando Chereminiano y Facundo Imas Ananía, aún trabajando en relación de dependencia en el Club de Amigos, decidieron perseguir el anhelo de muchos jóvenes: abrir su propio bar. Lo que empezó como un proyecto paralelo, pronto demostró un potencial inesperado.
El éxito inicial del primer local fue tan prometedor que ambos decidieron renunciar a sus trabajos y dedicarse de lleno al emprendimiento. Fue en este punto crucial que Bruno Ananía, primo de Facundo, se unió al equipo, consolidando el trío fundacional. En aquellos años, el formato de Irish Pub dominaba la escena nocturna. Sin embargo, los socios de Temple Bar supieron leer el cambio en las preferencias del público, notando el surgimiento de bares orientados a una audiencia más joven y dinámica. Esta capacidad de observación y adaptación sería una constante en su trayectoria.
La verdadera prueba de fuego llegó con la apertura del segundo Temple Bar en Recoleta en 2012. Conscientes de la importancia de la visibilidad de marca, eligieron un local estratégico frente a una parada de colectivo transitada por estudiantes. Esta decisión no solo validó su concepto, sino que también demostró el poder del boca a boca en la construcción de su reputación. El crecimiento fue exponencial, y con la apertura de un tercer local en Costa Rica y Gurruchaga, la empresa cambió de escala. Pasar de un pequeño emprendimiento a tener 80 empleados y ser vistos de manera diferente por los proveedores fue un hito que marcó el inicio de una nueva etapa, la de una Pyme en plena expansión.
La ambición de los fundadores no se detuvo ahí. La cadena se expandió al interior del país con el Temple de Córdoba, y luego incursionó en el modelo de franquicias, llegando a ciudades como Pilar, Rosario y Salta, entre otros puntos. Un paso audaz y transformador fue la creación de Temple Brewery, su propia fábrica de cerveza artesanal, ubicada en Del Viso. Lo que comenzó como una necesidad para abastecer sus locales ante la creciente demanda, se convirtió en una unidad de negocio clave, produciendo más de 40 mil litros mensuales de cerveza y, más recientemente, llegando a 60 mil litros, con la visión de embotellar para góndolas.

Este proceso de crecimiento no estuvo exento de desafíos típicos de una pyme en expansión: dificultad para delegar, falta de tiempo para planificar, la soledad ante la toma de decisiones y la incertidumbre frente al crecimiento. Para afrontar estas problemáticas, los socios buscaron profesionalización. Juan Augusto Chereminiano y Facundo Imas Ananía realizaron el programa de Dirección de Pequeñas y Medianas Empresas (DPME) del IAE, y Bruno Ananía lo hizo un año después. Esta formación les permitió desarrollar herramientas de gestión, estructurar la empresa con mandos medios y división de roles, y, fundamentalmente, conectar con una comunidad emprendedora que les brindó apoyo y nuevas perspectivas. Como menciona Chereminiano, el valor del capital humano y social fue inmenso para confrontar situaciones y encontrar mejoras e innovación.
Temple Bar: El Corazón Cultural y Bohemio de Dublín
Mientras la cadena de bares Temple Bar forjaba su camino en el sur, al otro lado del Atlántico, el barrio de Temple Bar en Dublín, Irlanda, continuaba siendo un epicentro de cultura y vida nocturna. Este distrito, situado en el centro de la capital irlandesa, limita al norte con el río Liffey, al sur con Dame Street, al este con el puente O'Connell y al oeste con la catedral de Christchurch.
La leyenda urbana a menudo confunde el origen del nombre, sugiriendo que el barrio fue nombrado por un pub. Sin embargo, la realidad es la inversa: el pub más famoso del distrito, The Temple Bar, tomó su nombre de la zona. Históricamente, el nombre se deriva del gaélico “barra an Teampaill”, donde “barr” significa camino o paso, por lo que puede traducirse como “Camino de Temple”. La zona debe su nombre a Sir William Temple, quien adquirió los terrenos en el siglo XVII.
A lo largo de los siglos, Temple Bar ha experimentado transformaciones significativas. Tras un período de auge como centro de pequeños negocios, decayó en el siglo XIX, llegando casi al abandono. Sin embargo, la historia tomó un giro inesperado. Cuando se planeó construir una estación de autobuses en el lugar, la tenacidad de los comerciantes y familias que aún residían allí impidió el proyecto. Las bajas rentas de alquiler atrajeron a jóvenes artistas y comerciantes, que establecieron sus talleres y tiendas, inyectando nueva vida al barrio.
En la década de 1990, el gobierno irlandés impulsó la revitalización del área con la creación de una organización sin ánimo de lucro y la instalación de instituciones culturales clave como el Centro Irlandés de Fotografía y el Instituto Irlandés de Cine. Esta sinergia entre arte, cultura y emprendimiento local transformó Temple Bar en el vibrante destino que es hoy.

Actualmente, Temple Bar es uno de los mayores atractivos turísticos de Dublín. Sus estrechas calles empedradas invitan a pasear de día, disfrutando de un ambiente único, restaurantes, tiendas de artesanía y librerías. Es común encontrarse con mercados callejeros como el Food Market (mercado de comida) o el Book Market (mercado de libros de segunda mano). Por la noche, el barrio se transforma en el epicentro de la vida nocturna, con una multitud de pubs irlandeses que atraen a miles de turistas en busca de una buena pinta de cerveza.
Entre los pubs más emblemáticos de Temple Bar se encuentran:
- The Temple Bar: El pub más famoso y fotografiado, conocido por su música en directo y su ambiente siempre animado, aunque también por sus precios más elevados.
- The Foggy Dew: Ofrece bebida y comida tradicional irlandesa, destacando por sus sesiones folklóricas los domingos.
- The Palace Bar: Un lugar con encanto que ha conservado su decoración original desde su apertura en 1823, frecuentado por escritores y con un homenaje en el suelo a sus clientes más importantes.
- Oliver St. John Gogarty: Famoso por su buena comida y sus sesiones diarias de música tradicional irlandesa desde el mediodía, rindiendo homenaje al poeta Oliver St. John Gogarty.
- O’Neill’s: Uno de los pubs más antiguos de Dublín, con más de 300 años de historia, ubicado cerca de la oficina de turismo y la estatua de Molly Malone.
Este barrio es, en esencia, un lugar que nunca descansa, aunque las leyes locales imponen un cierre a las 3:30 de la mañana, momento en el que la mayoría de los establecimientos cierran sus puertas.
El Viaje Financiero y Operacional de la Cadena Temple Bar
La cadena de bares The Temple Bar ha demostrado una notable capacidad de crecimiento y una gestión financiera astuta desde sus inicios. La adquisición del segundo local, que se convertiría en el buque insignia de la marca, es un claro ejemplo de su visión para las oportunidades. En 2010, el dueño de un bar irlandés en declive en el microcentro de Buenos Aires les ofreció The Temple Bar por una fracción del precio original, US$30.000, una suma significativamente menor a los US$150.000 pedidos un año antes. Los socios, con Bruno Ananía ya incorporado, vieron el potencial y decidieron arriesgar, pensando que “mucho no podían perder”.
A pesar de su inexperiencia inicial en la gestión de un bar nocturno (como admite Facundo Imas, “no sabíamos ni pinchar un barril de cerveza”), el trío se lanzó a una remodelación intensiva sin cerrar sus puertas al público. Durante este periodo, se enfocaron en reestructurar deudas, conocer a los empleados y actualizar la carta. Un punto de inflexión fue su participación en el programa NAVES del IAE de la Universidad Austral, donde se les aconsejó pensar en grande y tratar el bar como una marca. Esto llevó a un profundo proceso de rebranding.
Contrataron a una diseñadora y transformaron el lugar pensando en su cliente ideal: grupos de amigos. Implementaron jarras de cerveza, mesas grandes, platos para compartir y DJs. Esta estrategia fue un éxito rotundo, triplicando la facturación en los primeros seis meses. Cinco años después, en 2015, ya operaban con cuatro locales propios.

La expansión se aceleró con la incorporación de Juan Nielsen en 2014, quien, como ex proveedor, asumió el rol de desarrollar el modelo de franquicias. La primera franquicia se abrió en Córdoba en 2015. Los socios de Temple Bar son selectivos al otorgar franquicias, priorizando la confianza y la alineación con la marca. El costo de inversión para una franquicia de The Temple Bar oscila entre US$150.000 y US$200.000, un rango que refleja la calidad y el soporte que ofrecen a sus franquiciados.
Un desafío significativo surgió con el crecimiento: el abastecimiento de cerveza artesanal. Inicialmente, la cerveza con su marca era fabricada por terceros, pero los proveedores apenas podían seguir el ritmo de su expansión. Esto llevó a la audaz decisión de abrir su propia fábrica de cerveza. A pesar de un revés inicial, cuando un grupo inversor se retiró dos días antes de cerrar el trato, los socios demostraron su resiliencia. Consiguieron el capital necesario a través de otros contactos, invirtiendo un total de US$600.000 en la fábrica. Hoy, Temple Brewery produce 60.000 litros mensuales de cerveza, abasteciendo a sus 20 locales y con planes de llegar a las góndolas con botellas propias.
La innovación es una constante en The Temple Bar. Para adaptarse al auge de las cervecerías, crearon el formato Temple Craft, con locales más pequeños y servicio de autoservicio. Esto les permitió actualizarse rápidamente y expandirse sin diluir la marca. Mirando hacia el futuro, planean un mínimo de ocho aperturas para el próximo año, siempre priorizando ubicaciones estratégicas y franquiciados adecuados. Además, están explorando nuevos formatos, como un container en Nordelta y locales en shoppings, buscando siempre innovar dentro de la gastronomía. Su visión empresarial también se extiende a la sustentabilidad, con un plan integral que atraviesa todas las aristas del negocio, desde la gestión de residuos hasta el análisis del impacto ambiental de cada nuevo proceso, incluso en el desarrollo de su servicio de delivery.
Tabla Comparativa: Temple Bar (Dublín) vs. The Temple Bar (Cadena de Bares)
Para clarificar las diferencias y similitudes entre estos dos referentes, presentamos la siguiente tabla comparativa:
| Característica | Temple Bar (Barrio de Dublín) | The Temple Bar (Cadena de Bares) |
|---|---|---|
| Origen Geográfico | Dublín, Irlanda | Buenos Aires, Argentina |
| Naturaleza | Distrito cultural y de ocio nocturno | Cadena de pubs/bares con fábrica propia de cerveza artesanal |
| Fundación/Desarrollo | Siglo XVII (terrenos), revitalización en los 90 | 2008 (primer bar), 2010 (adquisición The Temple Bar), expansión posterior |
| Propietarios | No tiene un único propietario (es un barrio), los pubs individuales tienen dueños diversos. | Juan Augusto Chereminiano, Facundo Imas Ananía, Bruno Ananía (socios fundadores); Juan Nielsen (socio de expansión). |
| Actividad Principal | Vida nocturna, cultura, mercados, turismo | Venta de cerveza artesanal y gastronomía en formato pub, franquicias, producción cervecera |
| Filosofía/Enfoque | Preservación cultural, ambiente bohemio | Innovación, expansión, profesionalización, sustentabilidad, experiencia para grupos |
Preguntas Frecuentes (FAQ) sobre The Temple Bar
- ¿Quiénes son los dueños de The Temple Bar (la cadena de bares)?
- Los socios fundadores de la cadena de bares The Temple Bar son Juan Augusto Chereminiano, Facundo Imas Ananía y Bruno Ananía. Posteriormente, Juan Nielsen se unió como socio para liderar la expansión a través de franquicias.
- ¿Dónde se originó la cadena de bares The Temple Bar?
- La cadena de bares The Temple Bar se originó en Buenos Aires, Argentina. El primer bar fue abierto en 2008 por Juan Augusto Chereminiano y Facundo Imas Ananía, y en 2010 adquirieron el local que se convertiría en The Temple Bar, sumando a Bruno Ananía como tercer socio.
- ¿Qué significa el nombre "Temple Bar"?
- El nombre "Temple Bar" tiene su origen en el barrio homónimo de Dublín, Irlanda. En gaélico, "barr" significa camino o paso, por lo que puede traducirse como "Camino de Temple". El barrio debe su nombre a Sir William Temple, quien compró los terrenos en el siglo XVII. La cadena de bares argentina tomó el nombre inspirada en este icónico lugar.
- ¿Cuál es la diferencia entre "The Temple Bar" (la cadena) y "Temple Bar" (el barrio de Dublín)?
- "The Temple Bar" es una cadena de bares con su propia fábrica de cerveza artesanal, fundada en Argentina y con múltiples locales y franquicias. "Temple Bar" es un famoso barrio cultural y de ocio nocturno en Dublín, Irlanda, conocido por sus pubs, calles empedradas y ambiente bohemio. La cadena argentina se inspira en el espíritu del barrio irlandés.
- ¿Cuánto produce la fábrica de cerveza de The Temple Bar?
- La fábrica de cerveza propia de The Temple Bar, Temple Brewery, produce actualmente 60.000 litros mensuales de cerveza artesanal para abastecer a sus locales y tiene planes de embotellar para la venta en góndolas.
- ¿Cuánto cuesta una franquicia de The Temple Bar?
- La inversión estimada para adquirir una franquicia de The Temple Bar se encuentra entre US$150.000 y US$200.000, dependiendo del formato y la ubicación.
- ¿Dónde se encuentra el barrio de Temple Bar en Dublín?
- El barrio de Temple Bar se encuentra en el centro de Dublín, Irlanda. Limita al norte con el río Liffey, al sur con Dame Street, al este con el puente O'Connell y al oeste con la catedral de Christchurch.
La historia de The Temple Bar, la cadena de bares argentina, es un claro ejemplo de cómo la pasión emprendedora, combinada con una aguda visión de negocio y una constante búsqueda de profesionalización, puede transformar un proyecto inicial en una empresa consolidada y en constante crecimiento. Desde los desafíos de los primeros años hasta la consolidación como una marca con fábrica propia y planes de expansión ambiciosos, sus fundadores han demostrado que, con la casa en orden y una mentalidad innovadora, siempre es posible ir por más. Su trayectoria no solo es un éxito comercial, sino también una inspiración para otras pymes que buscan navegar el complejo, pero gratificante, camino del crecimiento empresarial, siempre con un ojo puesto en la calidad de su producto y la experiencia del cliente.
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