14/12/2017
En un mundo donde la salud es una prioridad, la nutrición emerge como un pilar fundamental para el bienestar. Entre la vasta gama de compuestos nutricionales que impactan positivamente en nuestra salud, el selenio y el zinc destacan como dos micronutrientes esenciales con roles cruciales. Ambos son conocidos por su capacidad para mitigar el estrés oxidativo y salvaguardar el ADN del ataque constante de especies reactivas de oxígeno (ROS), factores ambos que son precursores de diversas enfermedades, incluyendo el cáncer. A pesar de que la investigación ha profundizado en los efectos individuales de estos elementos en distintas células y tejidos, la comprensión de sus efectos combinados, especialmente en procesos tan vitales como la reparación del ADN, aún se encuentra en desarrollo. Este artículo explora a fondo las funciones individuales del selenio y el zinc, y reflexiona sobre el potencial de su interacción conjunta en la promoción de la salud genómica y la prevención del cáncer.

- El Rol Fundamental del Selenio en la Salud Celular
- Selenio y la Reparación del ADN: Un Guardián Genómico
- El Zinc: Un Elemento Clave para la Estabilidad Genética
- La Función Reguladora del Zinc en la Reparación del ADN
- La Sinergia Potencial: ¿Qué Sucede al Tomar Selenio y Zinc Juntos?
- Tabla Comparativa: Selenio vs. Zinc en la Protección Celular
- Preguntas Frecuentes (FAQ)
El Rol Fundamental del Selenio en la Salud Celular
El selenio, un oligoelemento traza, ha recorrido un largo camino desde ser considerado un elemento indeseable por su toxicidad a principios del siglo XX, hasta ser reconocido como un nutriente esencial vital para la salud humana. Este cambio de percepción se debe a investigaciones pioneras que revelaron su importancia en bajas concentraciones dietéticas. Su valor nutricional radica en su incorporación a diversas enzimas y proteínas esenciales, como el aminoácido selenocisteína, que es un componente clave de las selenoproteínas. Estas proteínas participan en numerosos procesos celulares, desde la función tiroidea hasta la defensa antioxidante.
Más allá de su esencialidad como micronutriente, el selenio posee propiedades anticancerígenas bien documentadas en estudios de laboratorio y clínicos. A concentraciones dietéticas farmacológicamente activas, puede prevenir el desarrollo del cáncer, actuando como un quimioprotector contra compuestos carcinogénicos. Sin embargo, los resultados de estudios previos han sido a menudo contradictorios, lo que probablemente se deba al uso de diferentes compuestos de selenio (inorgánicos como el selenito y orgánicos como la selenometionina), variadas concentraciones, y la diversidad entre modelos animales y sujetos humanos. Es crucial señalar que, si bien el selenio a bajas concentraciones ejerce efectos protectores contra el cáncer, a altas concentraciones puede ser genotóxico, posiblemente por la generación de ROS y la subsiguiente oxidación del ADN in vivo. Además de sus propiedades anticancerígenas, el selenio también exhibe efectos antimetastáticos, afectando la migración celular, la invasión y la angiogénesis en diversos tipos de cáncer, incluyendo el de mama, colorrectal, melanoma, hígado, pulmón, próstata y glioma cerebral. Sus diversos mecanismos anticancerígenos incluyen la producción de ROS (en ciertos contextos), la modificación de tioles, la unión/modificación de la cromatina y, fundamentalmente, la reparación del ADN.
Selenio y la Reparación del ADN: Un Guardián Genómico
La formación de aductos de ADN covalentes inducidos por carcinógenos, aunque dañina, no es suficiente por sí misma para iniciar la carcinogénesis, que es un proceso multifásico. El selenio ha demostrado inhibir la iniciación de la carcinogénesis causada por numerosos carcinógenos en tejidos como el colon, pulmón, hígado y glándulas mamarias en ratas, utilizando diferentes compuestos de selenio. La razón principal de esta prevención de carcinógenos es que el selenio inhibe las enzimas de la Fase I del sistema citocromo P450, que normalmente convierten los carcinógenos químicos en aductos reactivos que atacan el ADN. Además, los compuestos de selenio pueden inhibir la carcinogénesis en las etapas tardías de iniciación, sugiriendo un mecanismo adicional de quimioprevención, como la inhibición del crecimiento celular con inducción de apoptosis en células tumorales. La apoptosis mediada por selenio puede prevenir la acumulación de células transformadas inducidas por carcinógenos y la subsiguiente expansión clonal de la población de células transformadas.
En estudios con células de próstata LNCaP, se observó una disminución significativa del daño oxidativo del ADN y una mejora en la capacidad de reparación del ADN después del tratamiento con H2O2 o UVA, cuando las células fueron tratadas con bajas concentraciones de selenio (selenito de sodio y selenometionina). Esto subraya que el selenio previene la carcinogénesis al proteger el genoma contra el daño oxidativo y mejorar su reparación. Aparte de estas actividades anticancerígenas, el selenio tiene un efecto de estimulación inmunológica que podría reducir el riesgo de cáncer, aunque los estudios en esta área son limitados. Un estudio demostró que la suplementación con selenio (200 μg/día) aumentó el rendimiento de los linfocitos en pequeños grupos de sujetos humanos.
El selenio también ha mostrado una promesa notable en ensayos preclínicos como quimioterapéutico. Recientemente, se han utilizado nanopartículas de selenio coloidal como portadores de agentes quimioterapéuticos para minimizar los efectos adversos de los fármacos y mejorar su eficacia, generando un efecto sinérgico entre el selenio y su carga quimioterapéutica. En varios estudios, la presencia de selenio redujo la formación de aductos de ADN y las roturas cromosómicas, que de otro modo contribuirían a la carcinogénesis. Esta característica anticancerígena del selenio se atribuye a su papel como constituyente crítico de ciertas selenoproteínas, como las glutatión peroxidasas y las tiorredoxina reductasas, esenciales para la defensa oxidativa. Además de su actividad antioxidante, el selenio puede proteger contra el daño del ADN al aumentar la actividad de enzimas de reparación del ADN, como las ADN glicosilasas, y vías de reparación que involucran a miembros clave como la p53 y BRCA1.
La Dependencia del Selenio en la Proteína p53
La p53 es un miembro crucial de las vías de reparación del ADN, regulada por las quinasas ATM (ataxia telangiectasia mutada) y ATR (ATM y Rad3-relacionada). Cuando ocurren diferentes tipos de daño en el ADN, ATM y ATR responden fosforilando los mismos sustratos. ATM es el mediador primario en las roturas de doble cadena del ADN inducidas por radiación ionizante (IR), mientras que ATR tiene un papel de apoyo en la respuesta a las roturas de doble cadena y un principio director en la respuesta al daño UV, deteniendo la replicación del ADN. Además, p53 tiene un papel funcional en el punto de control del ciclo celular G1. Las quinasas ATM y ATR controlan la acumulación y activación de la proteína p53 en el centro de este punto de control. La expresión de p53 se mantiene a un nivel bajo en las células que crecen normalmente por MDM2, que proporciona la exportación nuclear de p53 al citoplasma para su degradación.
Inmediatamente después de la exposición al daño por IR, ATM fosforila Chk2 en la posición T68, lo que activa p53 mediante la fosforilación del residuo S20. Cuando p53 se fosforila en el sitio S20, se bloquea la interacción p53/MDM2, lo que resulta en la acumulación de p53. MDM2 es un regulador negativo de p53, pero ATM también regula p53 fosforilando MDM2 en S395. ATR también activa p53 con la fosforilación de S20 por la quinasa Chk1 dependiente de ATR. La p53 activada regula numerosas enzimas nucleares de reparación del ADN que proporcionan la detención del ciclo celular, la reparación del ADN y la apoptosis en las células de mamíferos.

Entre las principales vías de reparación del ADN, la reparación por escisión de nucleótidos (NER) es la principal para eliminar lesiones voluminosas del ADN, como los fotoproductos 6-4 y los dímeros de pirimidina ciclobutano resultantes de la radiación UV. La NER también repara los aductos de platino-ADN causados por quimioterapéuticos que contienen platino. La NER tiene dos vías de reparación distintas: la reparación genómica global y la reparación acoplada a la transcripción. Ambas tienen tres pasos comunes: reconocimiento de la región de ADN dañada, escisión del daño y resíntesis, diferenciándose solo en el paso de reconocimiento inicial. En la reparación genómica global, p53 regula el reconocimiento del daño controlando transcripcionalmente las proteínas de reconocimiento del daño del ADN, a saber, los grupos de complemento C (XPC) y E (XPE) del xeroderma pigmentoso. En un estudio, p53 forzó transcripcionalmente la expresión de p48/XPE/DDB2, mejorando así la reparación genómica global. De manera similar, los niveles de ARNm y expresión proteica de XPC aumentaron de manera dependiente de p53 y del daño del ADN.
En un estudio con selenometionina como fuente de selenio, este solo pudo regular y mejorar la reparación del ADN en células con p53 de tipo salvaje. Para una protección eficiente contra el daño del ADN, el selenio requiere el factor redox 1 (Ref-1), que interactúa con p53 para reducir los residuos de cisteína de p53; esta reducción requiere una enzima que contiene selenoproteína, la tiorredoxina reductasa. En otro estudio, el pretratamiento de células cultivadas con seleno-L-metionina indujo una respuesta de reparación del ADN y previno el daño posterior del ADN por radiación UV o fármacos quimioterapéuticos que imitan la UV solo en células con p53 de tipo salvaje, no en células p53-nulas. En conclusión, el selenio mejora la respuesta al daño del ADN al aumentar los niveles de expresión de las proteínas de reparación del ADN. Otro punto notable es la dependencia de p53 del selenio para exhibir todas estas características de mejora de la reparación del ADN, considerando que el selenio no indujo el paso de reconocimiento inicial de NER sin p53. Por lo tanto, el selenio solo protege las células genéticamente normales de los quimioterapéuticos que dañan el ADN, pero no tiene un efecto protector sobre las células cancerosas p53-nulas o p53-mutadas, ya que su actividad de mejora de la reparación del ADN depende de p53. Así, el selenio puede usarse en combinación con quimioterapéuticos contra el cáncer debido a su efecto protector sobre los tejidos contra la toxicidad limitante de la dosis, aprovechando que no protege las células cancerosas p53-nulas o p53-mutadas del daño del ADN.
El Zinc: Un Elemento Clave para la Estabilidad Genética
El zinc es el oligoelemento traza más abundante en el cuerpo humano, con funciones bien conocidas en varios procesos celulares, como la reproducción, la proliferación celular, la función inmunológica y la protección contra los radicales libres. Generalmente, el zinc participa en la protección de la estabilidad y función genética. En estudios in vivo e in vitro, el zinc se encontró predominantemente en el núcleo celular, lo que indica un papel en la regulación de la expresión génica. Además, el zinc tiene un efecto sobre el ADN mediante el reclutamiento de la estructura de la cromatina, la replicación del ADN y la reparación del ADN. El zinc es un componente esencial de más de 3000 factores de transcripción con dominios de unión al ADN de dedos de zinc. También es un cofactor para más de 300 enzimas, como la superóxido dismutasa de cobre/zinc (CuZnSOD) y varias proteínas de reparación del ADN. Claramente, el zinc es vital para muchos procesos celulares, desde el estrés oxidativo hasta la reparación del daño del ADN.
La función antioxidante del zinc puede atribuirse en primer lugar a ser un componente de la enzima CuZnSOD, que es la principal enzima de defensa de la célula contra el ataque de ROS. En segundo lugar, el zinc es el antagonista de los metales de transición redox-activos, como el cobre o el hierro, y previene la oxidación de los grupos sulfhidrilo de las proteínas. Este efecto del zinc sobre los sulfhidrilos puede proteger las proteínas que contienen sulfhidrilo (por ejemplo, tubulina y proteínas de dedos de zinc), la alanil ARNt sintetasa de la oxidación de tioles y la formación de disulfuros. Las enzimas se inactivan si se elimina el zinc. Otro mecanismo antioxidante del zinc es su regulación del metabolismo de la metalotioneína. La metalotioneína es una proteína antioxidante de bajo peso molecular que regula la homeostasis del zinc. El zinc se une directamente y activa el factor de transcripción de metales 1, lo que provoca la inducción de la expresión de la proteína metalotioneína rica en cisteína. Sin embargo, el único efecto del zinc sobre la estabilidad del ADN no implica su característica antioxidante. El zinc también participa en la regulación de la expresión génica a través de los factores de transcripción de dedos de zinc, que son especialmente importantes para la regulación de los genes de reparación del ADN. Muchas proteínas de reparación del ADN contienen dominios de dedos de zinc.
La Función Reguladora del Zinc en la Reparación del ADN
Tanto los sistemas de reparación por escisión de bases (BER) como los de reparación por escisión de nucleótidos (NER) tienen proteínas con dominios de dedos de zinc o asociadas al zinc. Los motivos de dedos de zinc funcionan en interacciones proteína-proteína y proteína-ácido nucleico en varias proteínas, como los miembros del sistema de reparación del ADN. El papel del ion Zn(II) en este motivo es que se une a tiolatos de cisteína y grupos imidazol de histidina, manteniendo así la estructura y función del dominio. Como resultado de la oxidación de los donantes de tiolato, el Zn(II) puede ser sustituido por otros iones metálicos o puede ser liberado de la estructura de la proteína, distorsionando finalmente el motivo de dedos de zinc. En consecuencia, ciertos metales carcinogénicos (por ejemplo, cadmio, níquel y arsénico) y posibles carcinógenos (por ejemplo, plomo), así como sustancias oxidativas endógenas, pueden alterar los dominios de dedos de zinc e inhibir la función de la proteína. Así, esta reactividad puede ser un mecanismo molecular alternativo en la carcinogénesis.
Impacto de la Deficiencia de Zinc en la Reparación del ADN
Como se ha descrito claramente, la deficiencia nutricional de zinc puede ser un factor de riesgo importante para el daño del ADN y el subsiguiente desarrollo de cáncer, ya que es un componente clave de las proteínas que funcionan en el mecanismo antioxidante, la reparación del ADN y la expresión de la proteína p53. En un estudio que examinó el efecto de la deficiencia de zinc en el daño del ADN y la expresión de enzimas de reparación del ADN en fibroblastos pulmonares humanos primarios, el zinc intracelular se agotó de diferentes maneras, como cultivando células en un medio deficiente en zinc, exponiendo así las células a un quelante de zinc intracelular. Los datos del análisis de microarrays revelaron que los genes relacionados con el estrés oxidativo y la reparación del ADN estaban regulados al alza, mientras que otros genes de reparación del ADN estaban regulados a la baja. Además, la deficiencia de zinc causó estrés oxidativo, sobreexpresión de p53 y generación de roturas de cadena sencilla en el ADN. Así, la deficiencia de zinc no solo causa daño al ADN mediado por estrés oxidativo, sino que también interrumpe la capacidad de reparación del ADN de las células.
Por lo tanto, la proteína supresora de tumores p53 es el regulador clave del proceso de reparación del ADN. Esta proteína es importante en la progresión del ciclo celular, la apoptosis y la reparación del ADN. Una de las funciones principales de p53 es detener el ciclo celular en la fase G1, permitiendo que las células reparen adecuadamente su ADN antes de la citocinesis. Más del 50% de las malignidades humanas contienen una mutación de p53, la mayoría de las cuales se encuentran en la región codificante del gen del dominio de unión al ADN. Dado que esta región de unión contiene un dominio de unión al zinc, la capacidad de p53 para unirse a los objetivos del ADN disminuye significativamente en caso de deficiencia de zinc. Es importante destacar que p53 es un factor de transcripción que debe tener la capacidad de unirse a las regiones promotoras del ADN para controlar ciertos eventos, como la reparación del ADN. Las células deficientes en zinc no pueden aumentar la expresión de p53 porque esta p53 es, de hecho, disfuncional y no puede regular la expresión de los genes de reparación del ADN.

El mismo grupo de investigación también investigó el efecto de una baja concentración de zinc en la expresión de una importante enzima BER, la endonucleasa apirimidínica (APE). El daño oxidativo del ADN es reparado principalmente por el sistema de escisión de bases. En esta vía, APE (también conocida como Ref-1) escinde los sitios dañados en el ADN. Es una proteína multifuncional que también participa en el control de la actividad de unión al ADN de varios factores de transcripción, como AP-1 y P53, involucrados en la carcinogénesis. En células deficientes en zinc, al igual que en células cancerosas, la expresión de APE se eleva, probablemente debido al daño del ADN causado por el bajo zinc intracelular.
Para demostrar la importancia de la concentración de zinc en la estabilidad del ADN, analizando los cambios en la expresión génica global y las capacidades de unión de los factores de transcripción en el tejido prostático, los investigadores utilizaron células epiteliales prostáticas normales. En tales células que se cultivaron en medios deficientes en zinc, hubo más roturas de ADN de cadena sencilla que en las células cultivadas en medios con una cantidad adecuada de zinc durante 7 días. Los genes de reparación del ADN como la proteína tumoral p73, MRE11 recombinación meiótica 11 homólogo A, la reparación de rayos X que complementa la reparación defectuosa en células de hámster chino 4 y el cáncer de mama 2 se regularon a la baja al principio. El Western blot también reveló que los niveles nucleares de p53 estaban regulados al alza en células deficientes en zinc. Sin embargo, la actividad de unión de p53 no cambió significativamente, lo que indica la función deteriorada de las proteínas que contienen zinc involucradas en la reparación del ADN.
La Sinergia Potencial: ¿Qué Sucede al Tomar Selenio y Zinc Juntos?
Como se ha expuesto claramente en las secciones anteriores, tanto el selenio como el zinc son esenciales para la regulación adecuada de diferentes procesos de reparación del ADN, como la reparación por escisión de bases (BER) y la reparación por escisión de nucleótidos (NER). Sin embargo, a pesar de que se han realizado numerosos estudios in vivo e in vitro para determinar el efecto de la administración separada de estos dos elementos en diferentes tipos de células, tejidos y órganos, sus efectos conjuntos en estos tejidos y órganos son aún poco conocidos. La investigación actual se ha centrado en enfatizar el papel conjunto del selenio y el zinc específicamente en la reparación del ADN para la prevención del cáncer y la eficiencia quimioterapéutica, y en explicar las posibles interacciones entre estos dos elementos para su función en la reparación del ADN.
Aunque los mecanismos sinérgicos exactos de la coadministración de selenio y zinc aún requieren una investigación exhaustiva para ser completamente elucidados, sus contribuciones individuales a la reparación del ADN y la defensa antioxidante sugieren un potencial poderoso para beneficios combinados. Ambos micronutrientes influyen en la p53, una proteína supresora de tumores vital. El selenio mejora la respuesta al daño del ADN al aumentar la expresión de proteínas de reparación del ADN, pero esta mejora es dependiente de una p53 funcional. Por otro lado, el zinc es crucial para la capacidad de p53 de unirse al ADN y ejercer su función reguladora. Una deficiencia de zinc puede llevar a una p53 disfuncional, lo que a su vez podría limitar la eficacia de la acción del selenio en la reparación del ADN.
Mecanismos Complementarios y Posibles Interacciones
Considerando sus roles complementarios, se postula que una ingesta adecuada de ambos podría optimizar los sistemas de defensa y reparación celular. Ambos son potentes antioxidantes, protegiendo las células del estrés oxidativo que puede conducir a daño en el ADN. El selenio, a través de selenoproteínas como la glutatión peroxidasa, y el zinc, como componente de la CuZnSOD y regulador de la metalotioneína, actúan en diferentes frentes para neutralizar las especies reactivas de oxígeno. Si bien sus vías específicas de reparación del ADN pueden diferir (por ejemplo, el selenio influye en NER y p53, mientras que el zinc es vital para las proteínas con dedos de zinc en BER y NER, y para la función estructural de p53), una deficiencia en cualquiera de ellos compromete la integridad genómica. Las interacciones que puedan ocurrir entre el selenio y el zinc como resultado de su bioacumulación en los tejidos son importantes, ya que podrían tener efectos sustanciales, tanto beneficiosos como adversos, no solo en la generación de ROS al alterar el sistema metalotioneína/tioneína, sino también en el proceso de reparación del ADN. Es por esto que la investigación futura se centrará en desentrañar estas complejas interacciones y determinar las condiciones óptimas para su uso combinado.
Tabla Comparativa: Selenio vs. Zinc en la Protección Celular
| Característica | Selenio | Zinc |
|---|---|---|
| Tipo de Nutriente | Oligoelemento esencial | Oligoelemento esencial más abundante |
| Función Antioxidante | Inhibe Especies Reactivas de Oxígeno (ROS), componente de selenoproteínas como glutatión peroxidasas y tiorredoxina reductasas. | Componente de la enzima CuZnSOD, antagonista de metales redox-activos (cobre, hierro), protege grupos sulfhidrilo, regula el metabolismo de la metalotioneína. |
| Rol en la Reparación del ADN | Mejora la actividad de enzimas, activa vías de reparación (p53, BRCA1), dependiente de p53. | Componente esencial de proteínas (dedos de zinc), cofactor de enzimas, influye en expresión de genes de reparación, crucial para función de p53. |
| Mecanismo Anticancerígeno | Quimioprotector, inhibe P450, induce apoptosis, antimetastático, inmunoestimulante. | Protege estabilidad genética, cofactor de enzimas y factores de transcripción, regula expresión génica, previene oxidación de proteínas. |
| Consideraciones sobre la Dosis | Esencial a bajas concentraciones, pero genotóxico y tóxico a altas concentraciones (generación de ROS). | La deficiencia es un factor de riesgo importante para el daño del ADN y el desarrollo de cáncer; la deficiencia puede causar estrés oxidativo y disfunción de p53. |
Preguntas Frecuentes (FAQ)
- ¿Es seguro tomar selenio y zinc juntos?
- Sí, en dosis adecuadas y controladas, el selenio y el zinc son seguros y esenciales para la salud. Sin embargo, como con cualquier suplemento, es fundamental no exceder las dosis recomendadas, ya que tanto el selenio como el zinc pueden ser tóxicos en concentraciones muy altas. La clave está en mantener un equilibrio, y siempre es aconsejable consultar a un profesional de la salud antes de iniciar cualquier régimen de suplementación combinada para determinar las necesidades individuales y evitar interacciones negativas o excesos.
- ¿El selenio y el zinc pueden prevenir el cáncer?
- La investigación sugiere que tanto el selenio como el zinc tienen roles importantes en la prevención del cáncer a través de sus funciones antioxidantes y su participación en la reparación del ADN. Individualmente, han demostrado proteger contra el daño genético y modular procesos celulares que pueden conducir a la carcinogénesis. Si bien los estudios sobre sus efectos combinados en la prevención del cáncer aún están en curso y son necesarios para comprender completamente la sinergia, sus mecanismos de acción individuales son prometedores. Una nutrición adecuada que incluya estos micronutrientes es un componente vital de una estrategia preventiva integral contra el cáncer.
- ¿Cuál es la dosis recomendada de selenio y zinc?
- El artículo proporcionado no especifica dosis recomendadas generales, ya que se centra en los mecanismos biológicos. Sin embargo, menciona que en un estudio, la suplementación con selenio se realizó a 200 μg/día. Las dosis diarias recomendadas pueden variar según la edad, el sexo y el estado de salud, y deben ser determinadas por un profesional de la salud. Es crucial evitar la sobredosis, especialmente con selenio, que puede ser tóxico en altas concentraciones.
- ¿Cómo puedo saber si tengo deficiencia de selenio o zinc?
- Las deficiencias de selenio y zinc pueden ser difíciles de detectar sin pruebas específicas. Los síntomas de deficiencia de zinc pueden incluir una función inmunológica debilitada, pérdida de cabello, problemas de la piel, retraso en la cicatrización de heridas y alteraciones del gusto o el olfato. La deficiencia de selenio es menos común, pero puede manifestarse como debilidad muscular o problemas cardíacos. Si sospechas una deficiencia o tienes factores de riesgo (como dietas restrictivas, edad avanzada o ciertas condiciones médicas), es recomendable consultar a un médico. Se pueden realizar análisis de sangre para evaluar los niveles de estos micronutrientes y determinar si se necesita suplementación.
En síntesis, el selenio y el zinc son micronutrientes indispensables que actúan como guardianes de nuestra integridad genética. Sus funciones individuales en la protección antioxidante y la reparación del ADN son bien establecidas, y su influencia en la crucial proteína p53 subraya su importancia en la prevención de enfermedades como el cáncer. Si bien la comprensión de su interacción sinérgica aún se está explorando, la evidencia apunta a que una ingesta adecuada de ambos es fundamental para mantener la salud celular y genómica. La investigación continua promete desvelar aún más los intrincados mecanismos que estos poderosos elementos utilizan para proteger nuestro organismo, reafirmando el papel central de la nutrición en nuestra salud a largo plazo.
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